Para T. J. Klune y los personajes de su novela, el final de la vida solo es el principio de un nuevo viaje
Sin lugar a dudas, T. J. Klune se ha convertido en todo un referente de la literatura fantástica queer. Siguiendo la estela de grandes autores como Casey McQuiston o Alice Oseman, las obras de Klune han tenido una gran relevancia acercando historias centradas en el colectivo LGBT+ al público mainstream. A la espera de su próxima gran publicación, En Algún Lugar del Mar Más Azul (febrero 2025), es el momento perfecto de repasar una de sus obras más especiales… y que menos atención recibió en su lanzamiento: Bajo la Puerta de los Susurros.
Esta novela supone un ejemplo perfecto del fenómeno conocido como cozy fantasy. Una nueva forma de caracterizar historias fantásticas que no se centran en grandes y épicas batallas, sino en acontecimientos más pequeños y cotidianos. En palabras del propio autor, una forma de hacer fantasía que no gira alrededor de un elegido ni del fin del mundo, sino de mostrar la realidad en la que todos vivimos. Y Bajo la Puerta de los Susurros esa realidad que busca explorar es la muerte.
Una historia difícil de contar
No es sencillo hablar sobre la muerte, por algo es uno de los grandes tabúes de muchas culturas. Es incluso más complicado tratar ciertas formas de muerte: enfermedades, fallecimientos infantiles, suicidios… todos los finales tienen cabida en esta novela. Aunque suene paradójico, Klune logra con esta obra tratar todos estos desenlaces con una perspectiva sensible, incluso dulce. Sin dejar de lado lo trágico del final de una vida, el autor encuentra una forma de representar con belleza lo que ocurre una vez todo termina.
Bajo la Puerta de los Susurros comienza de la única forma que era posible: con la muerte de su protagonista. Wallace Price, un abogado frío y despiadado, pronto se ve en su propio funeral, siendo él uno de los pocos que se dignan a asistir. Confuso y sin saber lo que ocurre, pronto es llevado hasta El cruce de Caronte, una particular tetería a la que acuden todas las almas antes de cruzar al Más Allá. Con un tono que salta con fluidez entre la diversión y la emoción, Wallace Price descubrirá en este peculiar lugar la forma de enmendar sus errores del pasado, atreviéndose por primera vez a abrir su corazón.
Con esta peculiar trama, Bajo la Puerta de los Susurros plantea una visión cuanto menos inesperada del limbo entre la vida y la muerte. Deja de lado emplazamientos basados en lo sobrenatural para convertirlo en algo tangible, que todo lector podría imaginar: una tetería y una puerta. A través de estos dos sencillos elementos, toda la novela vertebra reflexiones acerca de la vida y la muerte, los seres queridos, el duelo y las segundas oportunidades. Revela un mundo de fantasmas cuyo objetivo no es salvar el mundo, sino algo incluso más difícil… comprender cada vida.
No es la historia, es cómo se cuenta
Con un ritmo pausado y una absoluta devoción por los detalles, Bajo la Puerta de los Susurros podría haberse convertido en un libro denso que perdiese rápidamente al lector. Sin embargo, como suele suceder en sus obras, T. J. Klune vuelve a destacar por su capacidad para emplear la palabra adecuada en el momento preciso. Su lenguaje es cuidado sin caer en la exageración. Poco a poco construye toda una atmósfera en la que los personajes encajan a la perfección, cautivando párrafo a párrafo la atención del público.
Pero la forma no es lo único relevante en una obra como esta. Una vez más, destaca el compromiso de Klune por incluir en un libro superventas narrativas que hasta hace unos años no podían acercarse al gran público. Los personajes queer construyen sus historias más allá de su identidad dentro del colectivo LGBT+, alejándolos de los dañinos estereotipos que todavía imperan en muchas publicaciones. Deja espacio a narradores racializados sin intención de cubrir un cupo, sino reivindicar su cultura y forma de ver el mundo que los rodea.
Todos estos elementos acaban funcionando en perfecta sincronía, de forma tan natural que casi parecen accidentales. Todas las historias se entrelazan con delicadeza, permitiendo que los momentos más emocionales de la obra golpeen con especial fuerza al lector. Bajo la Puerta de los Susurros gira alrededor de la metáfora del té, que acaba siendo un elemento perfecto para explicar su naturaleza: requiere tiempo y cuidado, pero la calidez del resultado sin duda merece la pena.
Atrévete a cruzar la puerta
Siguiendo la línea de algunas de sus novelas como La Casa en el Mar Más Azul o la trilogía Los Extraordinarios, T. J. Klune vuelve a demostrar su capacidad de mimetizarse con la historia que está contando. Una vez más, el autor hace un ejercicio cuidado y elegante que acaba convirtiendo una historia centrada en la muerte y el luto en un viaje al lado más amable de la fantasía. Un camino muy personal para al autor, uno que no se había atrevido a recorrer y que sin duda ha sido todo un acierto en su trayectoria.
Escribir una novela alrededor de la muerte, una en la que la comedia y el amor compartan el mismo espacio con el dolor y el arrepentimiento, no es fácil. Sin embargo, Klune presenta un mundo amigable, marcado por el aroma del té y las segundas oportunidades. Sin grandes batallas y con personajes poco comunes, autores como Klune están dejando cada vez más espacio a otras formas de escribir fantasía. Bajo la Puerta de los Susurros en su momento quedó en segundo plano, pero sin es una de las piezas más interesantes de la carrera de Klune. Solo tienes que abrir la puerta para comprobarlo.

