Adrien Brody interpreta el mejor papel de su carrera en esta cinta de casi cuatro horas de duración
The Brutalist prometía ser una de las mejores películas de 2024 y hasta ahora se ha llevado todas las papeletas al bolsillo. En este drama histórico, Brady Corbet ha conseguido materializar a la perfección las emociones más íntimas de un visionario arquitecto judío que quiere romper los cánones de la arquitectura occidental. Con genialidad en cada toma y la impecable narrativa, Adrien Brody interpreta el mejor papel de su carrera en esta cinta de casi cuatro horas de duración -con 15 minutos de interludio incluido-.
La cinta fue galardonada con el León de Plata a Mejor dirección en el Festival de Venecia y el Premio del Jurado de la Crítica Internacional. Su fotografía en 70 mm en formato de VistaVision la lleva a cabo Lol Crawley y nos hace partícipes de la inmensidad asfixiante de cada espacio, que pone en duda los principios del liberalismo. Este es el proyecto más esperado del joven director Brady Corbet (Vox Lux, The Crowded Room) y seguramente sea la película a batir para las estatuillas de los Oscars.
El argumento
László Tóth (Adrien Brody: El Pianista, Gran Hotel Budapest) es ‘The Brutalist’, un arquitecto húngaro formado en la Bauhaus que emigra a Estados Unidos cuando huye de la Europa de la posguerra. Junto a su mujer Erzsébet Tóth (Felicity Jones: Rogue One, La Teoría del Todo) y su sobrina se enfrentará al nacimiento de la modernidad en América occidental cuando un ambicioso cliente le manda diseñar una biblioteca. Desde ese momento, el camino de László se llenará de baches y encuentros inesperados que le harán replantearse su libertad creativa y truncará sus expectativas sobre el “sueño americano”
La arquitectura hecha película
En un primer vistazo, la intención de la cinta es llamar la atención, quizás por su extensísima duración o por su exigente reparto. Sin embargo, cuando un plano en diagonal muestra a László contemplando la Estatua de la Libertad, se materializan los primeros indicios de que Brady Corbet quiere convertir su obra en algo más grande; y lo consigue gracias a que aplica los conceptos de la arquitectura brutalista a cada uno de sus planos.
Así como las construcciones brutalistas se alzan al desnudo, con un estilo geométrico y una paleta monocromática, de la misma manera se construye la personalidad de nuestro protagonista; íntima pero colosal, que marca la diferencia sobre lo clásico y lo normativo. El ritmo de la película es una perfecta sintonía entre los espacios arquitectónicos y las emociones de László, lo que evidencia una vez más que Adrien Brody interpreta el mejor papel de su carrera en esta cinta de casi cuatro horas de duración Selecciona cuidadosamente cada ángulo creando una experiencia poderosa y visceral que trasciende lo visual para conectar con lo emocional. Gracias a ello, somos partícipes del vértigo, de la pasión y de la simple belleza.

El humanismo en todo su esplendor
¿Cómo se trae una idea rompedora a una América que estaba consolidando las bases del modernismo occidental? Muy sencillo, arriesgándose. Esta obra nos pilla desprevenidos cuando inconscientemente muestra el retrato más humanista y sincero de un refugiado, vulnerable y fiel a sus creencias. László tiene una idea y se expone al riesgo que conlleva expandirla; pierde los nervios constantemente, llora, ríe, baila, tiene vergüenza, es tentado por la riqueza, mezcla su trabajo con su vida personal … una lista de cualidades humanas no muy distintas a la realidad, que nos alejan de la figura clásica del “héroe perfecto” y de los finales felices. Esto es lo que convierte The Brutalist en una película impecable, el realismo y el drama en su versión más humana.
La intimidad se construye detalladamente, gracias a los primeros planos y al sonido envolvente, cercano y realista. Adrien Brody consigue ir más allá de una actuación sobresaliente, enmarcando cada emoción. Construye un personaje puro y sincero, que lucha por vivir aunque sea diferente al resto. A pesar de que vemos a László sucumbir en la idealización del sueño americano, su ambición y su fe le ayudan a continuar.
La violencia silenciosa
Podríamos decir que hay algunos tintes de violencia durante la película. Corbet, sin embargo, construye una violencia psicológica y humana que va desde el arrepentimiento hasta los celos. Es por tanto que las escenas más duras son las que contienen una carga emocional profunda (quitando algunas donde la violencia es ciertamente explícita)
La película se estrenará el próximo 24 de enero de 2025 en España y podría llegar a ser tan exitosa como lo fue Oppenheimer en 2023. Adrien Brody interpreta el mejor papel de su carrera en esta cinta de casi cuatro horas de duración, que probablemente sea una de las mejores historias jamás contadas del cine.

