(H)amor 9 amigas es la novena cabeza de la serie (h)amor publicada por Continta me tienes
Este tomo, publicado en febrero de 2024, contiene un total de once textos ensayísticos, donde cada autora explora un vértice distinto de la amistad. Cada una con su bagaje y su óptica hace que el cómputo de los epígrafes cobre un sentido multidireccional.
Las amigas no necesitan tantas explicaciones
Elisa Coll escribe la primera vez que se enamoró de su mejor amiga, lo confuso que resultó en un principio y lo orgánico que había sido. Descubre la fortaleza de esos sentimientos que se confunden con los de una relación de pareja y los naturaliza en las amigas. Sara torres introduce una presentación formal distinta: párrafos cortos, ideas al aire, preguntas cuyo valor es la pregunta y no la respuesta; parece una conversación consigo misma en la que trata el concepto de amiga-amante, presentándolo como una vía relacional más que válida y suficiente. “La amante es amiga cuando no es objeto de ansiedad”.
Andrea Momoitio expone su primer drama amoroso: su mejor amiga se besó con un chico. Años más tarde se dio cuenta de que era bollera y de que su forma de sentir la amistad más absoluta pasaba por la libertad del sexo con dichas amigas. Y Maltita nos acerca a algo similar al narrar la historia de dos amigas que se quieren con las manos, que al margen de que cada una tenga su novio, ellas se acuestan. No hay maldad, no hay una fuerza dañina, hay una amiga-amante que no podría ser de otro modo.
Los conceptos de la amistad y de la pena
Sobre no saber terminar una relación de amistad y la toxicidad en que se puede ver envuelta escribe Anna Pacheco. A través de dos personajes que han dejado que el tiempo abra una veda entre ellas, pero se fuerzan a ignorarla y a despellejarse mientras se cuentan sus vidas. También se centra María Folguera en el dolor de una amistad muerta, pero que ambas partes se empeñan en reanimar sin éxito, aunque desde un cariño sincero.
Alicia Valdés no cree que hablar de amistad sea algo suficiente. Así que diserta, a lo largo de ocho epígrafes, sobre el concepto de la amistad, lo desgrana, abarca sus aristas y su metafísica. Maria Bastarós remueve con un texto que, por el contrario: sí tiene la amistad como algo suficiente. Plasma el cuidado entre las amigas, desde la infancia; un cuidado genuino y altruista, propio de la amistad y de las niñas.
Los grupos de amigas siempre han existido como familia
Mujeres, voces y resistencias es una asociación formando en 2019 por mujeres migrantes o racializadas que escribe sobre la política de la amistad y sobre cómo tus amigas pueden ser los brazos que te soportan cuando todo se da la vuelta.
Ana Garriga y Carmen Urbita son Las hijas de Felipe, pseudónimo (esta vez literario) que responde al nombre de su podcast. Una idea que surgió durante la pandemia, dado que la cuarentena les había robado el espacio de su amistad. Para este tomo dan una clase de historia sobre cómo eran las amistades antes. Hablan de las carmelitas descalzas, quienes desarrollaban su vida en compañía de un pequeño grupo de mujeres. Empaparon la amistad en la enfermedad, en los cuerpos y en cada mínimo gesto; quedan textos antiguos que incluso demuestran la adoración que se tenían unas a otras, eso sí: en la intimidad.
Una intimidad que en según qué colectivos sigue presente: a veces un marica necesita hombres en los que verse reflejado y sentirse comprendido, ese es el germen del texto de Rubén Serrano. Un hombre que cuando fue niño solo era completamente feliz con las chicas, por mucho que se esforzase en tener amigos.
«La amistad es más acción que lazo»
Amor amigas es un paraguas conceptual que cubre a la perfección cada ensayo del tomo. Los textos giran en torno al significado de la amistad, desde el comienzo y desde el origen: qué nos mueve hacia una u otra persona para etiquetarla como amiga. Qué significa ese señalamiento, esa honra. Tener amigas en un sistema que por distintas presiones, nos empuja hacia una vida bien en solitario o bien, y preferiblemente, en pareja. Pareja normativa, una que deje claro el concepto de amor, de estabilidad, de emoción. Los ensayos desgranan estas relaciones típicamente románticas para trasladar el amor, la adoración, el romanticismo, al mundo de las amigas.
Cada título deja claro que las amistades merecen un espacio. No solo un espacio metafórico en cada una, sino un espacio físico, “porque la amistad es más acción que lazo”: las niñas necesitan un patio de colegio despoblado de futuros fracasos futboleros, las niñas necesitan cogerse las manos y decirse te quiero, las mujeres necesitan reconocerse en esas manos, en esas caricias y en otras mujeres.
Hacia dónde van las amistades (?)
Las mujeres necesitan amigas-amantes a las que desear. Los geis necesitan a sus amigas, pero también a sus amigos-hombres-geis. No se presenta la amistad como algo idílico, se acaba, duele… por ello también se trata el cómo necesitamos pasar un duelo al romper una amistad. Y es que se presenta la amistad como lo que es: una vía de relacionarse con una carga emocional potentísima, ni buena ni mala, pero equiparable a cualquier otro vínculo y válida para desarrollar tu vida en torno a ella.
La principal crítica de la pieza es que limitar las necesidades de una persona, obligar a alguien a sentirse completa, solo en función de su pareja sentimental, es un insulto a la amistad y una zancadilla grotesca e innecesaria al avance de las relaciones sociales. La amistad no puede ser otra víctima más del consumo, es más profunda, lo es todo.

