De disfrazarse de falangista a rechazar al ministro Wert y al Premio Nacional de Fotografía, Colita deja tras su marcha un legado eterno
La ilustre fotógrafa conocida por inmortalizar Barcelona en los últimos años del franquismo y la Transición ha fallecido el pasado 31 de diciembre, a los 83 años, debido a una peritonitis.
Isabel Steva Hernández se hizo un nombre en el mundo de la fotografía española en los 60 y 70 cuando, a través del pseudónimo “Colita”, se convirtió en la fotógrafa por excelencia del grupo intelectual barcelonés de la Gauche Divine (izquierda divina). Delante de su objetivo desfilaron Elsa Peretti, Terenci Moix y Gil de Biedma, entre otros. El resultado, 70 retratos expuestos en la discoteca Bocaccio el 3 de diciembre de 1971 bajo el título La gauche qui rit (la izquierda que ríe). La ilusión duró poco: al día siguiente la policía la clausuró.

Nacida debajo de una col
Colita nació el 24 de agosto de 1940 debajo de una col, según le contó su padre, y de ahí su apodo. Además de esta “semillita” en la verdura, su padre también hizo germinar el talento visual que Isabel Steva guardaba: a los 12 años le regaló una cámara de fotos. Se mudó a París para estudiar Civilización Francesa y, al volver en 1958, conoció a los fotógrafos Oriol Maspons, Julio Ubiña, Francesc Català Roca y Xavier Miserachs; con este último trabajó como ayudante.
Estos profesionales de la imagen la encaminaron al sector: en 1962 trabajó en la película Los Tarantos de Rovira-Beleta y entabló amistad con la bailaora Carmen Amaya. Surge en Colita el interés por el flamenco y el pueblo gitano, lo que se materializa en el libro Luces y sombras del flamenco (1975) tras viajar por Andalucía, con imágenes de los grandes artistas del género, como la Piriñaca o Juan Talega.
Barcelona querida
Sin embargo, su hogar siempre fue Ciudad Condal. Allí colaboró con medios como Fotogramas, Mundo Diario o Destino; además de trabajar con la Escuela de Barcelona, por un cine europeo y progresista contrario a la cinematografía “oficial” del franquismo. En 1965, realiza la primera de sus muchas exposiciones (más de 40), Evocació del Modernisme (Evocación del Modernismo), junto con otros artistas plásticos como Argimón y Josep Guinovart.
De esa época es su encuentro con la Gauche Divine, a la vez que se introdujo en el movimiento de la Nova Cançó y realizó carteles promocionales para artistas del momento como Joan Manuel Serrat.

Colita comienza a destacar por sus retratos a celebridades artísticas y culturales, teniendo entre sus negativos imágenes de Gabriel García Márquez, Paco Rabal, Orson Welles, Max Aub o Camilo José Cela.

Una radiografía de la sociedad
El gran aporte de la obra de Colita es la plasmación de la transformación cultural y social que estaba sintiendo Barcelona durante los 60 y 90. Las fiestas, los turistas, los comercios, las Olimpiadas, los barrios de extrarradio… Todo siempre bajo el compromiso por los derechos que caracteriza a Isabel Steva. Feminista orgullosa, además de cubrir manifestaciones en favor de las mujeres, la amnistía y de las personas homosexuales; también se desplazó de su ciudad natal al Valle de los Caídos vestida de falangista para fotografiar el entierro de Franco con cierto tono cómico.

A principios del siglo XXI cuelga la cámara, pero vuelve a la carga durante las protestas del 15M en 2011.
“De momento, señor Wert, no me apetece salir con usted en la foto”
Por si no lo había quedado claro, era una mujer de armas tomar. En 2014, recibe el Premio Nacional de Fotografía pero lo rechaza por su descontento con la gestión de cultura de José Ignacio Wert, ministro de Mariano Rajoy.
Será por premios. Colita cuenta con un espectacular palmarés: Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2021), la Creu de Sant Jordi (2004), Premio Bartolomé Ros (2015), Medalla al Mérito Artístico por el Ayuntamiento de Barcelona (1998), Premio Especial del jurado de los Internacionales Terenci Moix (2011), Premio Oficio Periodista (2023), Premio Christa Leem (2023), entre otros.
En el documental Cola, Colita, Colassa (2015) puede verse quien siempre fue Isabel Steva, una mujer amiga de sus amigas, a través de una conversación con sus compañeras de toda la vida: Núria Feliu, Rosa Regàs, Maruja Torres, Marta Tatjer, Pilar Aymerich, Anna Maio, Rosa Sender, Beatriz de Moura y Teresa Gimpera.
Sus imágenes se pueden encontrar principalmente en el Archivo Colita Fotografía, y también en Arxiu Nacional de Catalunya, l’Arxiu Municipal de Barcelona, la Filmoteca de Catalunya o en museos como el MACBA, el MNAC, el Centro de Arte Reina Sofía, la Fundació Vila Casas o la Fundació Brossa. Quizás Isabel Steva, Colita, no esté físicamente con nosotros, pero nos deja un legado inmenso y atemporal sobre sus maneras de ver y entender Barcelona.

