Animal print, el nuevo libro de Irene Cuevas
Reservoir Books publica la nueva obra de la escritora madrileña, una especie de libro de cuentos donde la animalidad se muestra en todas las páginas, donde nada es lo que parece y donde todo se transforma.
En Animal print, se ve una transformación constante. Cuentos de animales, pero no como las fábulas que siempre nos han contado. Animales agresivos con una ternura especial. Chicos y chicas que se disfrazan, que son, que cambian.
Irene Cuevas nos regala este libro lleno de animalidad, suavidad y amistad. Un libro en el que nada es como aparenta, hay muchas capas, muchos estampados y muchas transformaciones. Un universo animal del que no vas a querer salir.

Cuentos animales
Pregunta: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de escribir Animal print?
Respuesta: Surgió hace bastantes años, cuando leí el libro de Aixa de la Cruz de Modelos animales. Es un libro de relatos que sacó hace trece o catorce años. Cuando lo leí fue increíble.
Aixa habla mucho de las violencias que nos atraviesan a todos. Me acuerdo que sentí que ella había abierto un camino que yo en algún momento querría transitar también hacia otros sitios, porque Animal print va hacia otro lado. Me pareció bastante innovador.
También leí Fábulas feministas de Sunit Namjoshi en un Máster de Estudios Literarios que estaba haciendo. Esas fábulas me revolucionaron un montón.
Estos animales con aquel proyecto de animalidad que también tenía… creo que de manera orgánica siempre que escribía un cuento me salía una parte muy animal ahí. Rápidamente me di cuenta de que era un leitmotiv en mi vida y un vehículo que tenía que coger. Así que me subí a él y dije «a ver qué me cuenta esta parte animal de mí».
El animal print
P: ¿Qué representa el animal print, tanto en el libro como en la vida?
R: Significa esa segunda piel que llevamos y que tenemos que ocultar porque la sociedad nos dice que tenemos que ocultarla o porque nosotras mismas no sabemos todavía de qué forma sacarla.
Aunque animal print significa estampado animal y que tenga que ver con el tejido, en el libro lo identifico sobre todo con el disfraz. Disfraces que tengan esa piel animal.
Porque, al final, lo que hacen los personajes es sacar la animalidad de alguna de las maneras posibles. Es un libro muy conceptual y lo pensé así. En realidad no sé muy bien si es un libro de relatos o no, pero creo que lo que están haciendo todo el rato es un universo.
Para mi Animal print es un universo de personajes que te están contando esas transformaciones que van teniendo.
La simbología animal
P: Hay mucha simbología en Animal print. Hay serpientes, conejos… que representan algo determinado, pero que luego también se van transformando a lo largo del libro. ¿Cómo se te ocurrieron estos animales y su significado en estos cuentos?
R: El cuento de Los conejos siempre mueren es uno de los primeros que abren el libro, es uno de los más antiguos. Las dos primeras partes las escribí hace seis años, la última la escribí hace poquito.
Pero sí que hablan de esa tradición que tenemos emparejada a una serpiente y a un conejo, al símbolo de la serpiente y del conejo. Que tienen más que ver, por ejemplo, la serpiente con la tradición judeocristiana del animal perverso, pérfido, tentador, malo; y el conejo como la víctima, el pobrecito.
Pero es verdad que lo que quería hacer y lo que me parece interesante en el libro es que aquí la víctima se da la vuelta. Las agredidas se vuelven agresoras y los agresores se vuelven también víctimas, de alguna manera.
Me encanta que hay un conejo más adelante y ese conejo ya no es tan bueno, y hay una serpiente que ya no es tan mala. Creo que a mí también me interesa explorar mucho que las fábulas también se pueden renovar y nos podemos contar otro tipo de historias que con las que nos hemos educado.
A mí el animal que más me ha sorprendido de todos es la serpiente porque me di cuenta a lo largo del libro que era un animal chulísimo: sabe transformarse y sabe curarse. Y en la presentación me dijeron una cosa que me sorprendió y es que es el animal que más ha curado. De su veneno han salido montón de fármacos y antídotos para la vida.
Es seguramente de los animales más denostados y, sin embargo, es el que más nos ha salvado. Y cuando me lo dijeron dije «guau, es verdad, el poder curativo de las serpientes es increíble». Las tenemos que ver desde otro lugar.
Me parece fascinante porque a mí el libro me ha enseñado a verlas desde ahí y antes no las veía desde ahí. Y también en el cuento de Los conejos siempre mueren, la niña juega mucho a ver el mundo desde una manera dual. Me interesaba romperle esa dualidad. Yo soy así también, lo polarizo mucho y, a veces, soy hasta cabezota en mis opiniones.
Pero también hay una escala de grises muy interesante que puede ser una opinión intermedia. No quiero decir que sea tibia, por favor, pero hay alguna opinión que podemos explorar y que a lo mejor podemos encontrarnos en ella y puede ser interesante. Quería ver muchas posibilidades de actuación en el libro.
Más animalidad
P: También aparecen osos, gacelas, leopardos… ¿Cómo elegiste estos animales? ¿O simplemente los descubriste?
R: Los cuentos se me ocurrían casi todos por el título. Escribo casi siempre por el título. La novela no, la novela fue otra cosa, y ahí primero se me ocurrió la idea. Me acuerdo que Elijo al oso fue porque una amiga que estaba diciendo algo dijo «Elijo al oso», precisamente por el dilema que cuenta el cuento.
Y dije «guau, me encanta, quiero hacer un cuento sobre alguien que se esté planteando este dilema, pero que le lleve a una tercera opción». Que fuera una lesbiana planteándose el «si elegís tanto al oso, ¿por qué no me elegís a mí?». ¿Qué pasa con las terceras opciones? ¿Dónde nos quedamos?
Lo mismo me pasó con Muda, que me vino la idea con el título. Pensé en la doble acepción de la palabra, que me interesaba mucho. Dije: «voy a hacer un relato sobre una persona que empiece a mudar de piel y a la vez se quede muda». Me interesaba mucho.
Gacelas y leones también por el título. Me interesaba mucho el meme este, era muy divertido. ¿Qué hago con este meme? ¿Hacia dónde voy? Se me ocurrió el título con el animal y luego se lo di a unos personajes. Gacelas y leones, ¿qué podría contar? Una historia de un padre y una hija.
si.re.ni.to, este último cuento, viene de un artículo que leí de Rebeca Yanke, que había hecho un artículo sobre mermaiding, y me pareció muy interesante. Dentro del cuento lo cuenta, que la familia está leyendo este artículo.
Animal print también. Ahí sabía que iba a ser el primer cuento de Animal print. Hago a una chica que va andando por una carretera disfrazada con un disfraz de leoparda. Mi primera sensación era atropellarla. Que además también pensé «¿por qué quiero atropellar a esta persona?». ¿Qué va a pasar con este personaje? Luego dije: «no, este personaje me tiene que llevar a algún otro sitio». Y es el detonante del libro.
He dividido ese cuento en dos partes porque quería que fuera una primera imagen que disparara al libro, y luego continuáramos hacia delante. Como haber metido un minuto y medio de una música que luego va a seguir.
Está más pensado como un disco que como un libro.
Para que todos tengan el mismo sonido, que todos hablen entre ellos, todo te suena, pero no lo has visto antes, los personajes se comportan de otra manera, pero a la vez tienen una cierta familiaridad. Yo soy súper cuentista, llevo veinte años haciendo cuento, amo el cuento y leo cuento por todos lados. Además, vengo de una tradición de cuento también muy americana. Pero me suele pasar que me termino cansando.
Quería hacer un libro que, primero, fuera corto, como los libros de cuento que me gustan. Y, segundo, que hablaran todos para que no te permitiera abandonar a este personaje porque, si los abandonas, es verdad que te pierdes algo del libro. Tienes una recompensa al final y me gustaría que la gente llegue al final del libro. Si alguien no llega al final se va a perder, para mí, una parte importante del libro, que es ver la transformación.
Lo que hace el libro es transformarse en una serpiente.
Salir de la jaula
P: En Animal print también vemos a chicos y a chicas aceptando su orientación sexual, luchando contra ella o apropiándose de ella. Tú no lo llamas salir del armario, sino salir de la jaula. ¿Querías que fuera un libro liberador, donde nos pudiéramos ver reflejados?
R: Tenía una deuda con la identidad. Es una cosita que siempre creo que a las personas LGTB nos pasa. Me da mucha ternura la manera en la que todas salimos del armario, el mal llamado armario para mí.
Porque es mucho más salvaje que haber estado en un armario, es más violento.
Lo primero es que soy queer, entonces todos mis personajes van a ser siempre queer. Lo digo ya. Nunca voy a escribir una historia donde haya dos personajes hetero, no hay nada que me parezca más aburrido. Y el 99,99% de la literatura es hetero, entonces no hace falta que yo siga escribiendo eso.
Mi fantasía y mi literatura está para nosotras, para las nuevas formas de habitar el mundo. Lo que me interesa de nosotras, de las personas LGTB y queer, es la capacidad para imaginar otros mundos posibles.
Además, creo que estamos en una época en la que nos tenemos que imaginar esos mundos, que la fantasía queer es la fantasía de la utopía, que la necesitamos, y por eso quería escribir así estos cuentos. Tampoco es que yo me haya planteado que todos estos cuentos vayan de la identidad, sino que, como son personajes queer, les pasan estas cosas. No lo pude desligar.
Pero también es verdad que les pasa esto pero, por ejemplo, en el relato de Muda podría haber sido una pareja heterosexual y haber tenido el mismo conflicto. O Gacelas y leones, que le pasa por su salida del armario con el padre, pero podría haber tenido cualquier otro conflicto con el padre y el cuento funciona de la misma manera.
Me interesa que se abran más ámbitos. Tenemos infinitas posibilidades de existir en el mundo queer y a veces vemos las mismas historias contadas todo el rato. Vamos a imaginar y vamos a jugar un poco. Quiero historias más creativas.
Las amigas como familia
P: A lo largo de Animal print se ven también muchas relaciones de amistad o las relaciones que hay dentro de varias familias. ¿Qué papel tienen estas personas, las amigas y la familia, en estos cuentos?
R: Es muy curioso porque en la primera novela me cargué a la familia. La familia era algo que no entraba porque la novela era la muerte del patriarcado para mí. En los cuentos, le he dado una oportunidad a la familia. Me interesa porque hay familias muy diversas: hay familias que no funcionan, como en la de Los conejos nunca mueren o en la de Gacelas y leones, porque el padre está que sí que no; pero, por ejemplo, el padre de si.re.ni.to, esa familia es una familia unida.
Son formas distintas de representar a la familia: la familia que te acoge, la familia que no y la familia que no solo te acoge, sino que juega a la fantasía contigo. Quería explorar diferentes posibilidades de familia.
Me parece muy importante porque las personas queer estamos solas en el mundo. La soledad queer también es lo que más tememos todas.
Porque un modo de vida queer en realidad no es tanto con quién te relacionas sexualmente, sino que has elegido otra manera de habitar el mundo y de vivir en el mundo. Esto lo decía Foucault, de que no va tanto de con quién nos acostamos, sino de qué estamos rechazando. Rechazamos un modelo tradicional de estar aquí. Esto es lo agresivo, por esto molestamos tanto. Con quién nos acostemos da igual.
Normalmente las familias nucleares no funcionan con nosotros. La sensación era que necesitaba construir otros modelos familiares, y por eso son tan importantes los amigos aquí. Y para todas nosotras. A mí, mis amigas me salvan y no la policía pero total, son mi familia y lo van a seguir siendo. Pienso que, si no tuviera amigas, no sé si estaría aquí.
Este libro además es un libro para mis amigas. Me encantaría que lo leyeran ellas y también que me trajera muchas amigas nuevas, que me juntara con gente. Y creo que se nota. Hay muchos personajes secundarios que son amigos, que aparecen por ahí. La importancia de que todos estén juntos.
Hay una frase de Kathy Acker, que es una de mis autoras favoritas, que dice:»El único rasgo que compartimos los parias es la certidumbre de no encajar. En ningún sitio. Es para vosotros, amados parias, para quien escribo esto y trata de vosotros. […] Todo lenguaje presupone una comunidad. En consecuencia, sin vosotros nada de lo que yo diga tendrá significado. Sin amor o lenguaje una no existe. Nosotros los parias solo tenemos la amistad».
Con esa idea también escribo, con la sensación de «escribo para mis amigos» y, como digo al final del libro, escribo para despertar a mis amigos. Para abrazarnos todas y para decir «vamos a bailar».
A ojos de la sociedad
P: Varias veces en el libro aparece la ceguera. ¿Qué querías representar con esto?
R: Siempre escribo de una manera muy simbólica y muy metafórica, y casi todos los personajes que están en mis textos tienen un porqué. Lo que quería intentar conseguir era crear un personaje que estuviera ciego a las violencias del mundo.
Ahora y siempre hemos habitado un mundo muy visual, y pensé en quitar a un personaje la visión y que no pudiera ver lo que estamos haciendo el resto. ¿Cómo se comportaría un personaje de esta manera en el mundo?
De manera simbólica, porque no lo estoy tratando como una persona de carne y hueso obviamente, lo estoy tratando como un personaje de ficción. Me interesaba porque lo iba a poner al lado una hermana educándole en el feminismo. Entonces decía yo «a ver si una persona que no vea lo que se comete, puede aprender un modelo feminista».
Como resetear la sociedad en los ojos de alguien. Es un personaje que a mí me parece muy interesante en el libro, es muy anárquico, hace lo que le da la gana, resetea la sociedad a alguien. También podía funcionar un personaje que perdiera la memoria, pero necesitaba a un niño, necesitaba el modelo de educación, por qué fracasa un modelo feminista educacional y qué podemos cambiar para que sigamos ahí a tope todas. Quería plantear sobre todo preguntas.
La ternura
P: También, ¿qué papel tiene la ternura en Animal print?
R: Todo. Porque no sé escribir sin ternura. También me pasa una cosa que es que le cojo cariño a todos los personajes, son mis amigos. Y me da ternura. Y hay un momento dado que tienen que pasarle cosas que yo no quiero que les pase, entonces me da ternura, y les trato de una manera tierna.
Creo que en el lenguaje se vuelven tiernos de alguna manera o intento darles palabras que de alguna manera envuelvan o les abracen dentro de esa circunstancia que les acaba de venir. Es un libro muy perturbador, lo sé, y les pasan cosas muy violentas, pero a la vez intento que el lenguaje les abrace, porque si no sería bastante insoportable. También para mí. Me apiado de los personajes y les doy esta ternura.
Yo creo que sin ternura no hay mundo. Siempre necesito que esté.
También me pasa que los libros que son solo crueles y violentos no puedo leerlos, no puedo ver historias de violencia porque soy muy sensible. Pero si me das eso al lado de su contrario, me lo como todo. Además, me flipa, es increíble.
Bailemos
P: ¿Qué papel tiene también la música en el libro? Aparecen también cuentos con música techno de fondo y al final nos dejas una lista de canciones para que nos acompañen.
R: Quería poner la lista porque lo estuvimos pensando y yo dije que sí la quería meter. Las canciones también me acompañaron a mí a lo largo del libro, pero tiene mucho sentido porque es un libro muy musical.
Hay una escena gigante en la que dos personajes intentan salvarse con la música de fondo y yo sentía que había una especie de duelo que podría también hacer un poco el lector o la lectora cuando llegué al final de decir «pues yo también voy a bailar».
Son canciones melódicas al principio y luego van subiendo hasta ser cuatro o cinco canciones techno al final, están pensadas además para que se escuchen en orden. No quería poner una lista de Spotify sionista ni hacerles ningún tipo de publicidad. Pero para mí, de hecho, es el mood del libro.
Te pones la lista y el libro suena así. De hecho, la primera se llama Mariana Trench, que es la Fosa de las Marianas y habla un poco también de ese personaje de si.re.ni.to, que está ahí mirando la fosa. La segunda me encanta, que es una canción que me pasó una amiga que trabaja en Radio 3, Natalia, y se llama Satellite también por esta amistad que tenemos, de sentirte un satélite de los otros.
La música en mi vida es como la ternura, no puede vivir sin ella.
Llevo todos los días unos cascos gigantes y de vez en cuando pincho. Me gusta que la música sea una parte más. Creo que mi manera de escribir es muy musical. Yo leo en voz alta siempre, escribo más con el oído que con la palabra, que eso creo que también hace que el texto tenga mucho ritmo, que te vaya llevando la voz. Es porque está muy pensada qué palabra va a ir después de la siguiente.
Un mismo universo
P: ¿Cómo montaste la estructura del libro? Hay cuentos que simplemente tienen un capítulo, otros se dividen… Y también, ¿cómo elegiste el orden?
R: El orden fue saliendo. El primero, que es Animal print, es un cuento que no iba a continuar, pero era un personaje que dejaba el abismo abierto de posibilidades. Quería cogerlo y ver qué pasaba si metía ese personaje en otro sitio. Entonces lo continúo seis años después, la segunda parte es la que escribí más nueva.
Fui ampliando los relatos y los nuevos los escribí un poco solos. Los ordené como me parecía a mí que tenía más sentido menos el último que está muy conectado con todo el segundo cuento. Ese obviamente tenía que ir al final. Y tenía mucho sentido.
Luego me di cuenta de que había puesto a la serpiente en cuentos pares porque no iba a ponerla todo el rato. Pero fue orgánico, no pensé tanto en la estructura de eso. Que los cuentos estuvieran conectados se dio solo. Tampoco iba pensando que todos estuvieran conectados y de hecho no todos están conectados.

También la idea es que es un libro corto, pero que se puede leer muchas veces. Es como un disco. Yo pensaba «te pones un disco, son 45 minutos, pero es que te lo escuchas diez veces». Esa sensación. También que el territorio se queda bastante abierto a la fantasía. Me gusta mucho escribir así, dando posibilidades a que los lectores en la lectura se imaginen continuaciones.
Ya me han dicho «ay, ojalá hubiera pasado esto en si.re.ni.to». Escríbelo, escribe una segunda parte de esto. Me parece maravilloso. A mí las historias tan conclusas, tan cerradas, que te tienen que dar todo hecho, a mí, como persona fantasiosa, no me gustan. A mí me gustan las que me permiten imaginar. Y buscar símbolos, que aquí hay muchos símbolos.
Está todo puesto por un montón de cosas y un montón de conversaciones con un montón de cosas detrás. A mí me gusta mucho, por ejemplo, que todas busquemos un montón de símbolos en lo que hace Rosalía, pero lo que hace Rosalía en realidad es lo que hacemos todas. Busquemos también en todas las artistas contemporáneas de dónde sale eso y a dónde nos lleva. Es maravilloso explorar una obra. Es una obra que también se puede explorar.
Amamos a Luis Mario
P: ¿Cómo fue la elección de la portada?
R: Es increíble. La portada existe porque existe Luis Mario, le amo y él me ama. Yo creo que fue un acto de amistad profundo porque sino hubiera salido con otra portada que le hubiera ido bien al libro obviamente, estábamos consiguiendo alguna portada que bien, pero estaba muy alejada también de lo que era. No hubiera sacado la esencia como saca esta portada.
También me dio el final. El último cuento lo escribo ya con esta portada y también retoco alguno que había ya. Me guio. La encontró Luis Mario de una sesión fotográfica de Steve Harnacke. Lo que me gusta de la portada es que es como el libro. Es mutable.
Si buscas el nombre del fotógrafo y la sesión de fotos, ves que esta persona que crees que es una chica no es una chica. O sí, o no, o no sabemos. Es une persone, chica, chique, chico. Es curioso porque sí que te da otra imagen y eso es lo que me gustaba del libro: que todo lo que crees que es, no es. Te va a ir dando por todos lados. Es muy guay y es un regalo de Luis Mario.
Otra cosa del libro que me encanta es que creo que es un libro que conversa con mis amigos y amigas escritores y escritoras. Está hermanado totalmente con Leche cruda de Ángelo Nestore, que salió hace muy poquito, pero que están de la mano. También habla mucho con Aixa, también obviamente hablo mucho con ella; también con Mercedes Duque en Animales pequeños. Con un montón de libros que estamos trabajando de alguna otra manera la animalidad, que ahí los pongo en la bibliografía. Y con libros que están saliendo ahora, que han salido hace tres días y todas estamos hablando de lo mismo.
Yo creo que se nos ha quedado pequeño lo humano.
Quizá estamos teniendo un rechazo a lo tecnológico y por eso estamos dando esta vuelta y buscando lo animal. Tiene todo el sentido. De hecho, hacía mucho que no había posibilidades creativas, como por ejemplo los therians, y me parece una manera muy creativa de estar en el mundo y que antes que eso lo último que había sido quizás era lo cíborg o lo robot, lo tecnológico. Me interesa ver qué posibilidades vienen futuras.
Adicción
P: ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Se pareció al de Un momento de ternura y de piedad?
R: No y, de hecho, pensaba que iba a ser mucho más fácil hacer este libro de lo que fue al final. No tiene nada que ver con la novela. La novela es un monstruo que tú vas alimentando todos los días de tu vida y te consume. La novela la identifico con una adicción, no es tan buena cosa como parece. Una novela te puede llegar a destruir. Y a mi estuvo a punto de destruirme.
Obviamente este libro no tiene el poder de la destrucción. Tiene una cosa más bonita y yo también lo he tomado desde ahí. Pero pensé que iba a ser más fácil, porque yo soy cuentista desde siempre, y pensé que iba a ser mucho más fácil antes. Pero, después de escribir la novela, he tenido mucho conflicto porque no me estaba saliendo esta vena cuentista. La cabeza me pedía historias más largas, dramones, personajes que mataban a otros.
Creo que he hecho un híbrido. Son relatos, pero no sé si los llamaría relatos, son otra cosa también. Nno tiene nada que ver con la novela. Ha sido un período de tiempo, aunque más largo. Llevo seis años haciéndolo, pero en realidad me he sentado medio año a terminar lo que ya tenía pensado, lo que ya tenía esquematizado. Y a terminar también lo que ya tenía escrito.
Con la novela tardé cuatro años, reescrituras… Te pide otras cosas también. Pero lo que sí tienen los dos es que a mí la escritura me pide encierro. Yo me encierro, desaparezco, y hasta que no termino, no salgo. Me he sentido también muy Elijo al oso porque he sido un oso invernando.
Otros escritores animales
P: ¿Qué influencias o referentes has tenido para escribir Animal print?
R: Aixa de la Cruz y Sunit Namjoshi, sobre todo. Pero voy a añadir Pelea de gallos de María Fernanda Ampuero y Perras de reserva de Dahlia de la Cerda. Ellas estaban haciendo esto hace muchísimo tiempo y son maravillosas. Han vivido contextos de una violencia extrema. Ellas identificaban también mucho esa violencia con lo animal. Lo animal también como supervivencia.
Con esos personajes, prácticamente todos femeninos, con esos extremos de supervivencia, y por eso sale ese animal que ataca y que en el último momento se salva. Bebo mucho de ellas porque las admiro muchísimo. Hace poco también salió Como bestias de Violaine Berot, otro libro que también me inspiró. Kafka obviamente también.
Hacer amigos y bailar
P: ¿Qué quieres que se lleven tus lectores cuando lean Animal print?
R: Amigos y amigas. Que digan «podría ser amiga de esta persona». O me podría haber pasado esto a mí y me hubiera encantado tener a esta persona cerca. Y, no liberar, porque creo que una lectura no puede liberarte de nada, pero que te haga respirar en paz. Que quite algún tipo de peso de encima, que te haya aligerado hoy este libro. Ha dicho algo que yo también tenía que decir. Y que de varias canciones para bailar.
Fuerza y ternura
P: ¿Qué animal eres y qué animal no eres?
R: Soy un poco todos los que aparecen en el libro. Obviamente, me identifico con el leopardo a la manera en la que lo retrato en Animal print, ese personaje soy yo, y lo escribí para mí ese cuento. Me encanta porque muchas chicas que lo están empezando a leer, están escribiendo «ay, es que este cuento habla de mí» y es que también habla de mí.
Todas nos sentíamos esa chica extraña y rara, que va con un disfraz, que se siente incómoda.
También a veces soy muy pantera. Podría ser leopardo, pero pantera bailando techno. También loba. Con ese tipo de animales me identifico mucho hacia fuera. Eso soy en la sociedad. Pero luego, yo conmigo misma, soy un pedazo de oso perezoso. Y de animales tiernos tipo una ardillita.
Hacia fuera soy salvaje, soy una loba, muy combativa, soy cañera, me gusta ser así, tengo algo punky. Pero hacia dentro más tierna. Yo creo que somos así todas un poco. Y un animal que no me gustaría ser: un humano. Una humana sí, pero un humano no.


