El caótico GP de Sao Paulo no sólo ha traído alegrías, sino que ha abierto varios expedientes entre los pilotos y las escuderías
Una vez más, el GP de Brasil disputado en el Autódromo Jose Carlos Pace no ha dejado nada que desear. Ha sido puro espectáculo. Mercedes consiguió volver al camino de la victoria, pero esta vez no de la mano de Lewis Hamilton, sino que Interlagos otorgó la primera victoria de toda su carrera a George Russell. Sin embargo, el siete veces campeón del mundo, también acompañó al novato de Mercedes en el podio, pero en el segundo escalón.
Por su parte, los de Cavallino también tuvieron buenas noticias (aunque quizá no demasiadas). Carlos Sainz consiguió hacerse con la tercera posición después de una larga carrera, mientras que su compañero de equipo, Charles Leclerc, le siguió apoderándose de la cuarta posición.
Ferrari y el “no” al cambio de posiciones
El monegasco pidió a Ferrari por radio que Sainz le otorgara su posición, con el fin de poder conseguir los puntos necesarios para arrebatar el segundo puesto a Sergio Pérez en el campeonato de constructores. Pero la escudería italiana no atendió a la petición de Leclerc, puesto que la situación era “difícil”, como bien calificó Ferrari.
En primer lugar, porque Sainz sufriría el riesgo de que le pusieran una penalización de cinco segundos, teniendo en cuenta el incidente de Yuki Tsunoda tras el safety car.

Y, en segundo lugar, porque Leclerc tenía muy cerca al piloto ovetense y a Max Verstappen, por lo que podría haber supuesto una pérdida de posiciones y la obtención de malos resultados por parte del equipo. Finalmente, el piloto español se hizo con la tercera posición y acompañó a Russell en el podio.
Checo, decepcionado ante la actitud de Verstappen
Además de la victoria de los Mercedes y la situación de los Cavallino Rampante, la situación de los de Milton Keynes tampoco es que se quedase corta. A diferencia de otros grandes premios, no tuvieron muy buen fin de semana, pero las expectativas de Red Bull no se derrumbaron de cara a la carrera del domingo.
La sorpresa vino en la primera vuelta, cuando Max Verstappen quiso adelantar por el interior a Lewis Hamilton, y terminaron chocando. A priori se dijo que el neerlandés había tenido la culpa total de lo sucedido, pero más tarde la FIA dijo que Max había tenido “parcialmente” y no “totalmente” la culpa de lo ocurrido.
El bicampeón del mundo achacó a Hamilton que este no le había dejado espacio para intentar ejecutar el adelantamiento, a lo que el británico respondió: “ya sabes cómo es con Max…”. Finalmente, el número 33 terminó posicionándose sexto; una posición que daría que hablar.

En cuanto al mexicano, únicamente tiene palabras de decepción, no solo ante los resultados de la carrera, sino también respecto a cuáles fueron las consecuencias de los mismos.
Red Bull avisó al neerlandés de que debía ceder la posición a su compañero, pero Max no lo hizo. ‘Checo’ Pérez contestó: “así demuestra quién es realmente”. Además, cuando la prensa le preguntó acerca de cómo se sentía ante lo ocurrido, el mexicano declaró sin escrúpulos: “Si tiene dos campeonatos es gracias a mí”.
Sin embargo, pese a las conjeturas en redes sociales y a la polémica generada tras las declaraciones, el jefe de la escudería, Christian Horner, aseguró que ambos pilotos habían tenido una conversación sobre el tema, que “se habían dado la mano”, y que ahora sólo les quedaba mirar por la última ronda.
Alonso consigue la quinta posición
El galardón se lo llevó Fernando Alonso quien, después de un duro y largo fin de semana, terminó quinto, con una sonrisa de oreja a oreja. El incidente del sábado con Esteban Ocon en la sprint de Brasil le sancionó con cinco segundos, así como con dos puntos de penalización en su superlicencia.

Comenzó la carrera en la decimoséptima posición, y consiguió terminar quinto, después de volver a tener un encontronazo con su compañero de equipo. Alpine pidió a Ocon que no librase una lucha con Alonso, y el francés afirmó que su intención era adelantar a Sebastian Vettel, pero que no lucharía contra el ovetense. Cuando supo que había terminado quinto, no dudó en gritar por radio: ¡Yes, baby!


