Comienzos inciertos
La andadura de Erik Ten Hag en el Manchester United había sido, hasta ahora, una historia de sonrisas. Viniendo de aquel panorama desolador, tras la infausta estancia de Ralf Rangnick al frente del equipo como técnico interino, no era complicado darle un poco de color al panorama, pero el neerlandés nos ha deleitado con un cuadro impresionista.
A pesar de la calidad de los refuerzos, la campaña 21/22 tuvo un resultado sin casi precedentes: el United fuera de la Champions. El equipo más victorioso en la era Premier League, que dé la mano del histórico Sir Alex Ferguson había ganado incontables títulos, incluyendo el único triplete inglés de la 98/99, había tocado fondo. No solo por los resultados, sino por la dinámica del club, el ambiente deportivo y, en conjunto, un negro profundo.
La llegada de Erik Ten Hag fue una pincelada de rojo. Cómo no, por supuesto, el rojo es el color del club y, por ende, del éxito. Pero el trazo rojo seguía rodeado de un negro que lo eclipsaba todo. Erik tenía mucho trabajo, y el primero de ellos pasaba por reforzar una plantilla de jugadores desmotivados, con una ristra interminable carencias físicas y psicológicas.

Para ello, se dio la bienvenida a líderes como Lisandro Martínez y Casemiro, hoy indiscutibles. A viejas glorias con aires nuevos como Eriksen, a talentos como Antony y jóvenes como Malacia. Cada uno de ellos suponía una pincelada más de esperanza para la afición red, que ansiaba volver a ver a su equipo triunfar como tantas veces lo había hecho.
Sensaciones de estar de vuelta
La temporada no comenzó de la mejor manera. De hecho, lo hizo de la peor: una goleada contra el Brentford. Volvía a imperar el negro. Pero los hombres de Ten Hag disiparon todas las dudas con una eufórica victoria frente al Liverpool, eterno rival. Al margen de la goleada ante el Manchester City, el United avanzó con velocidad de crucero hacia los primeros puestos de la tabla. Uno de los momentos de mayor éxtasis que yo recuerdo siguiendo a este club fue el partido contra el Arsenal en Old Trafford. Antony debutó con un gol sensacional que me tocó ver en diferido, pero que grité y celebré como si hubiese estado allí.
Tras una fase de grupos en Europa League algo trastabillada, los diablos rojos se limpiaron al F.C Barcelona de Xavi Hernández para avanzar a octavos de Europa League. Tres días después, vencieron al Newcastle en la final de la Carabao Cup, trofeo menor en Inglaterra, añadiendo el primer título de la “Era Ten Hag” a las vitrinas del club.

En este punto, las cosas no podían ir mejor. El equipo ganaba casi todos los partidos, derrotó al Real Betis en los octavos de Europa League y tenía la flecha en el cénit. A pesar de la primera sanción de Casemiro, el equipo no salió mal parado de aquellos tres partidos sin su jugador imprescindible entre sus filas.
Tras la victoria ante el Manchester City en Old Trafford, con una remontada agónica en Fergie time, el tiempo de descuento, los más valientes se atrevían a incluir a los diablos entre candidatos al título, y realmente a todas las competiciones, pues se trata del único equipo inglés que sigue vivo en todas.
En este punto del curso, el negro que a principios de verano había ocupado todo el lienzo se iba llenando, pincelada a pincelada, de un mar de color de infinitos matices: goles, estrategias, jugadas, remontadas, celebraciones… cada trazo iba añadiendo una capa de profundidad a la estancia de Erik Ten Hag en el Manchester United, que prometía culminar en un cuadro hermoso representando un triunfo.
Donde más duele
Sin embargo, tras una inesperada lesión de Rashford, que le hizo perder su extraordinaria forma, y las bajas capitales de los centrales Lisandro Martínez y Varane para el resto de la temporada, Ten Hag tuvo que afrontar el final de temporada con onces de circunstancias que no favorecían en absoluto al equipo. Los red devils fueron derrotados en Newcastle de manera clara y contundente, por lo que los magpies les adelantaban en la clasificación con muy pocos puntos por jugarse.

La eliminación de la Europa League a manos del Sevilla, que remontó un 2-0 en Old Trafford, sentó como un auténtico jarro de agua fría en Manchester. Parecía que todo se iba a desmoronar, que la buena dinámica construida con el tiempo y los buenos resultados se encontraba al borde del abismo. Sin embargo, el equipo siguió respondiendo. Lograron meterse en la final de la FA Cup, el trofeo más antiguo del fútbol, para disputar un derbi de Manchester que pasará a la historia.
En Premier League el equipo sigue rindiendo, invicto en Old Trafford y con solidez. Parece complicado que la Champions se escape. El Tottenham, quinto clasificado, sufre una debacle sin precedentes que le ha obligado a ver a tres entrenadores en el banquillo en un mes. Hay quien dice que el proyecto de Ten Hag está fracasando, pero yo vi la desesperación de la temporada pasada. Y lo que veo este año es un equipo que vuelve a ser lo que era. Inmiscuido en un proceso de venta para, por fin, sacar a los dueños parásito de las instituciones. Veo el renacimiento de un histórico y, sin duda, voy a estar ahí para contarlo.

