Un gol de Marcus Thuram en el 92’ priva al Young Boys de sumar sus primeros puntos en esta edición de la UEFA Champions League y permite a los suyos contar siete y cero goles en contra.
La vida tiene mucho de morir en la orilla. Pero el Young Boys en realidad no acaba sino de zarpar desde la isla desierta en que se encontraba. Ha perdido, sí. Suma cero de nueve puntos y cero goles a favor en esta edición de la Champions, sí. Pero las sensaciones son más o menos positivas, o al menos mejores que hace dos semanas. Antepenúltimos en liga, y tras el despido de Patrick Rahmen el pasado 9 de octubre, Joël Magnin ha sido designado como entrenador interino por segunda vez en lo que va de año natural. Es curioso como siempre acabamos volviendo a donde empezamos. El Inter acusó de lo mismo: saltó al Stadion Wankdorf con un once quizá algo especulativo, pero terminaron por jugar los más habituales: Lautaro, Thuram, Dimarco, Bastoni. Y fue precisamente Marcus el que, a pase de Federico, anotó en el tiempo de descuento para desaliento de la hinchada local, abducida por las promesas de gol de Joël Monteiro, las filigranas de Hadjam y las paradas de Von Ballmoos.

La ilusión no se negocia
Las ocasiones para uno u otro equipo sucedieron en mayor o menor medida según quién de entre Dumfries y Hadjam se impusiese en su duelo particular por banda. Del argelino fueron dos centros casi seguidos en el 21’ y en el 24’ que acabaron de igual manera rematados al segundo palo y repelidos abajo bien por Sommer, bien por Pavard, así como un disparo previo que obligó al meta interista a posar en el aire. Pero también ocurrió a la inversa: Dumfries, tan expeditivo como es, corroyó poco a poco a la zaga del Young Boys, y el central zurdo Bisseck, que ora se le ve defendiendo su área, ora recibiendo en la derecha, ora conduciendo por dentro, dispuso de un mano a mano a pase de Taremi que Von Ballmoss rechazó con contundencia.

Apenas comenzada la segunda mitad, Hadjam derribó a Dumfries dentro del área. El penalti, cobrado por el gran Marko Arnautović, lo detuvo meritoriamente Von Ballmoss, así como el intento del mismo Dumfries al rechace. La grada se encendió como fuego bañado en alcohol. Minutos después, Joël Monteiro se las vio con el poste tras una gran acción técnica en la frontal del área. Darian Males, ex del Inter, quedó a las puertas de anotar hasta en dos ocasiones, quizá por rencor o quizá por ternura.

Entre una cosa y otra, y con un Stadion Wankdorf que daba por terminado el partido, en el 92’ apareció Dimarco para asistir a Marcus Thuram al primer palo y alojar al Inter en la séptima posición de la tabla de esta nueva Champions League con dos victorias y un empate. Este domingo se enfrentará a la Juventus, y su siguiente rival en la escena europea no será sino el Arsenal de Mikel Arteta. El Young Boys, por su parte, habrá de visitar el cantón suizo de Tesino para medirse al puntero FC Lugano y luego hacer lo propio con el Shakhtar Donetsk. Huele a ruedas nuevas en Berna, a pesar de todo.


