Los Boston Celtics consiguen el 18º anillo para la franquicia
Después de 16 largos años, el título de campeón de la NBA vuelve a la casa en la que más veces ha estado, vuelve a Boston. Con esta victoria, los Celtics desempatan a Los Angeles Lakers y se colocan primeros en solitario como la franquicia que más veces ha ganado la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA, con nada más y nada menos que 18 títulos.
En una de las finales más descompensadas que se recuerdan, los Boston Celtics vencieron por un global de 4-1 a los Dallas Mavericks de Luka Doncic. En el quinto y definitivo partido, los Celtics dominaron completamente el encuentro, al igual que en el resto de la serie, para finalmente llevarse la victoria con un marcador de 106-88 que les devolvía la corona como mejor equipo de la NBA.
Los Celtics, dominantes de principio a fin
Parece que el destino de estos Boston Celtics estaba escrito desde el principio de la temporada. Dominaron en la temporada regular, quedando primeros de la Conferencia Este con un total de 64 victorias y también dominaron la postemporada, acabando con un récord de 16-3.
A lo largo de estos playoffs ha habido dudas sobre ellos. En primera ronda vencieron a unos Miami Heat sin Jimmy Butler. En segunda, a unos Cleveland Cavaliers sin Donovan Mitchell. Y en la final de la Conferencia Este barrieron a unos Indiana Pacers en una serie en la que Tyrese Haliburton se lesionó. Todo esto, mientras en la Conferencia Oeste cada serie era una guerra, hacía pensar que quizás los Celtics no estaban preparados para una competencia real en las finales de la NBA.
Simplemente con el primer partido de las finales, estas dudas se disiparon por completo. Con una victoria por 107-89, los Celtics demostraron ser un equipo infinitamente más completo que Dallas. Así siguieron dejándolo claro durante los 3 primeros encuentros, ganando todos y dejando las finales sentenciadas, a excepción de un milagro de los Mavs.

Pese a que Dallas ganó el cuarto partido sobradamente por 122-84 y se colocaron 3-1, la sensación real daba pie a pensar que ese partido Boston se lo tomó con mucha más calma y que incluso podrían querer esperar al quinto partido para ganar el título en su campo.
Especulaciones aparte, así fue exactamente como acabó sucediendo. En el quinto y definitivo partido de esta pasada madrugada, los Celtics se enfundaron el mono de trabajo para sentenciar lo que ya estaba cantado. Dominando todo el encuentro y venciendo finalmente por 106-88, se proclamaron como los flamantes campeones de la NBA.
Jaylen Brown, MVP en un equipo lleno de MVP´s
En un equipo que forma un engranaje perfecto, alguien tenía que destacar sobre el resto. Para sorpresa de muchos, no fue Jayson Tatum, si no su fiel escudero, Jaylen Brown, el que acabó llevándose el honor a mejor jugador de las finales.
Para nada significa que Jayson Tatum haya defraudado. De hecho, es de las pocas veces en la historia reciente de la NBA en la que no hay un jugador que destaque sobradamente en un equipo campeón. Simplemente, Jaylen Brown ha sido el más completo durante toda la serie.

Sin embargo, no cabe duda que el triunfo de los Celtics no se debe solo a una estrella. Desde Jrue Holiday y Derrick White en el perímetro con una entrega que ha superado a Dallas en todos los partidos. Al Horford ignorando sus 38 años y convirtiéndose en el primer dominicano en la historia en ganar un título de la NBA. Porzingis aportando pese a su lesión en el primer partido. Xavier Tillman como actor inesperadísimo, aportando en la rotación cuando estaba fuera Porzingis. Payton Pritchard y Sam Hauser, cumpliendo siempre desde el banquillo.
Si a todo esto le sumamos al martillo de Jaylen Brown, machacando en defensa y ataque durante todos los partidos de la serie, y a Jaysom Tatum, que en el quinto y definitivo partido fue la estrella con 31 puntos, 8 rebotes y 11 asistencias. Es la manera en la que se esculpe un equipo campeón.
Luka Doncic, tan cerca y a la vez tan lejos
Mientras que los Celtics se han destacado por tener un equipo completo, con piezas que hacen daño al rival en todas las zonas del campo, precisamente lo contrario ha ocurrido con Dallas. Los Mavs se han visto totalmente dependientes de un Luka Doncic superado por el rival, sobre todo cuando le tocaba defender. Su segunda espada, Kyrie Irving, pese a hacer unas primeras rondas de playoffs increíbles, se ha quedado muy atrás en las finales.

Además, si los Celtics se han caracterizado por su profundidad de plantilla, la rotación de Dallas ha demostrado el gran agujero que tiene el equipo en ese aspecto, con jugadores importantes como PJ Washington o Tim Hardaway Jr, que en el campo han perjudicado más que ayudado al equipo, con un juego y unos porcentajes no dignos de profesionales.
Pese a haber llegado a sus primeras finales haciendo una temporada regular digna de MVP y unos playoffs también a la altura de unos pocos elegidos, el ex del Real Madrid, Luka Doncic, se ha quedado muy lejos de su primer anillo de campeón. Su equipo ha sido inferior toda la serie y tocará pensar qué cambios habrá que hacer en Dallas, ya que con esto no es suficiente para ganar.

