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Remo Arnold le roba la victoria al Grasshopper en el tiempo de descuento

Grasshopper Club Zürich y FC Winterthur empatan a uno y dejan todo como estaba: mal. Tomas Oral, que debutaba como nuevo entrenador del equipo local, vio como Remo Arnold y Stefanos Kapino le denegaban el DNI en la puerta de la discoteca.

Estaba marcado en el calendario: el jueves nevaba. Y no, nada de aguanieve o pequeños copos: el jueves nevaba de verdad. Y así fue: Zúrich se vistió como de boda, y ciertamente le sentaba muy bien. Pero ya sabemos qué suele venir después: fiesta, desfase. Y nadie querría llevar un maldito vestido de boda a una fiesta. Sería muy incómodo. Así, Zúrich se desencorsetó y salió con dos de sus amigos de toda la vida: Grasshopper y Winterthur. Zúrich sabe que les viene bien desconectar porque no están pasando por su mejor momento. Ambos ocupan las dos últimas posiciones de la tabla de la Swiss Super League con 9 (10) y 11 (12) puntos, respectivamente. El Grasshopper se desvinculó de su entrenador Marco Schällibaum el pasado 5 de noviembre, que sería un poco como decir que lo dejó con su pareja, y ahora está saliendo con una nueva: Tomas Oral. El Winterthur, cuya ciudad se encuentra a apenas unos minutos en tren del centro del cantón (que no a apenas unos francos), sigue remando en tierra después de que su pareja de ensueño se fuera con el guay de la clase, el Young Boys, el pasado verano: hablamos, claro, de Patrick Rahmen.

En esta Swiss Super League descenderá de manera inexorable aquel que quede colista, mientras que el penúltimo habrá de medirse al segundo clasificado de la Challenge League en un play-off a vida o muerte. La pelea entre Grasshopper y Winterthur, según parece a estas alturas, se dará al margen del resto: quién descenderá de manera directa y quién conseguirá un corazón más de vida, o si acaso seguir la estela de los bienaventurados. De haber ganado, los de Ognjen Zaric habrían sumado su segunda victoria consecutiva y reencontrado la vereda de la salvación. Ajá, justo eso: de haber ganado.

Ficha técnica | Fuente: Jorge Vicente Catalá

Sobre el partido: el mesías Kapino

Stefanos Kapino llegó a Winterthur el pasado agosto procedente del Panetolikos griego. A pesar de ser uno de los porteros más goleados de la liga, también es de los más paradores. La precuela de este mismo partido puede dar buena fe de ello. El Grasshopper comenzó tanteando con saña. Resulta fácil caer en estas consideraciones, pero quizá no sea casualidad que abogase por un juego más raso que al que nos venía acostumbrando justo nada más cambiar de entrenador. O quizá sí. Tras un envío errático de Kapino, los de Oral gozaron de su primera buena ocasión: Ndenge se hizo hueco en el área mediante su majestuosa zancada, pero el mismo Stefanos se le echó encima justo en el momento de definir. Los aficionados grasshoppers pueden celebrar al fin que su dueto de centrocampistas, el amado capitán Amir Abrashi y el formidable Ndenge, vuelve a estar disponible. La vida es mucho más fácil con ellos. Y también con el gigantón Lee, que arropa a todos a su alrededor. Suyos fueron un poderoso cabezazo que no encontró portería y un gol tras una serie de rechaces, en cualquier caso anulados ambos por fuera de juego. Antes, Hammel detuvo el gran remate de Arnold a la salida de un córner, y luego, al borde del descanso, Kapino y el larguero desviaron un disparo de Seko.

Donde sea que haya nieve: allí podrás encontrarme | Fuente: Jorge Vicente Catalá

El Grasshopper apechugaba, así como su grada: si preguntas, lo más seguro es que no se le guarden palabras de cariño al tal Anojen Kanagasingam. Este árbitro se cebó a tarjetas con los locales, y señaló un penalti ciertamente dudoso de Seko sobre Burkart en el 66′. Como siempre suele suceder, justo antes de aquello venía el Grasshopper de gozar de una clarísima doble ocasión: Abrashi recogió la hojarasca tras un córner y permitió a Ndenge rematar el pase de la muerte de Benno Schmitz. La parada de Kapino fue sublime, así como el despeje bajo la línea de Stillhart tras el rechace de Maurin. Hammel, por su parte y en esta batalla de gallos entre porteros, adivinó el punchline de Burkart desde los once metros.

Si bien Matteo Di Giusto pasó más desapercibido de lo que a todos nos hubiera gustado y fue sustituido por Adrian Durrer en el 63′, el joven atacante grasshopper Nikolas Muci pecó de todo lo contrario. No es especialmente alto ni explosivo, pero tiene duende. En el 77′, tras una recuperación de Schmitz y una vaga transición defensiva de los jugadores del Winterthur, el ‘9’ controló en el área y, sin levantar cabeza, la mandó a guardar. No obstante, así de cruel es el fútbol, o la vida, recogió la de arena en el 87′: él y Lee le birlaron el balón en el centro del campo a Fabian Frei, último hombre, y Nikolas marchó completamente solo ante Kapino. Su largo primer toque, un pequeño tropiezo en última instancia y la buena medición de tiempos del guardameta se pusieron de acuerdo para que no llegase siquiera a disparar: Kapino le arrebató el balón y logró hacer que la sentencia quedase en fallo.

Los penaltis se tiran antes de tirarse | Fuente: Jorge Vicente Catalá

¡Estaba escrito!

Borges decía que el arte es algo así como la inminencia de una revelación que no se produce. Cuando uno ve un partido de fútbol, experimenta sensaciones similares: tensión, intuiciones de posibilidades que creemos inevitables, visiones. Estaba escrito que, después de largo rato de dominio, ocasiones y hasta un gol, el Grasshopper no iba a salirse con la suya. En el 90′, justo inaugurando los seis minutos de descuento, Randy Schneider colgó un balón bombeado al área que Burkart, en pugna con Persson, logró rechazar y hacérselo caer en el pie a Remo Arnold. El ’16’ trató de acomodarse ahí donde estaba, en el área pequeña, y finalizó con una especie de panenka ante el que poco pudo hacer Hammel. La celebración con su público fue eufórica, todos ellos sabedores de la recesión que habría supuesto una derrota. Todavía daría tiempo a otra gran parada de Kapino, eso sí.

El empate final sirve de calentamiento para la siguiente semana y media que afronta cada uno de estos dos equipos: el Grasshopper habrá de batirse contra el FC Zürich por el derbi de la ciudad hasta en dos ocasiones en apenas tres días por eso de la jornada intersemanal de copa, y el Winterthur recibirá a Sion y Lausanne, respectivamente. En la conferencia de prensa posterior al partido, Tomas Oral se mostró bromista y relajado. Tanto él como Ognjen Zaric lucían cuello alto, señal inequívoca de frío. Y es que el jueves nevó en Zúrich. Pero de verdad.

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