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De la tragedia de Gaza a España: 96 horas de tormento

Y.S. fue testigo de los ataques de Hamas en Israel durante los primeros cuatro días del conflicto

En la mañana del pasado 7 de octubre, Hamas sorprendía a Israel con el inicio de un ataque junto a otros grupos armados palestinos. Los terroristas lanzaron miles de cohetes hacia el sur del país y cruzaron la frontera atacando varias localidades.

Y. S. en las siguientes líneas, relata cómo vivió el inicio del conflicto hasta el día en el que se subió a un avión rumbo a Madrid junto a sus dos hijos pequeños en busca de la ayuda de su hermana. Así cómo su opinión respecto a lo que está ocurriendo actualmente y cómo es su nueva vida en España. La entrevista se llevó a cabo el pasado martes 24 de octubre, en un ambiente muy familiar.

Y.S. son las iniciales elegidas aleatoriamente para hacer referencia a la entrevistada por las posibles consecuencias que puedan surgir con sus declaraciones al relatar aspectos muy personales y poco agradables de una situación que ha dado un vuelco en la normalidad de sus vidas. La ayuda de su hermana y sus sobrinas ha sido imprescindible para la traducción. Y.S. únicamente habla ruso o hebreo.

Originaria de Bielorrusia, Y.S. decidió hace veintitrés años emprender el aliya, es decir, el retorno de los judíos a la tierra de Israel. Allí se unió con sus padres que ya vivían allí y formó su familia. Es una madre muy comprometida con sus cuatro hijos. Dos de ellos pequeños de siete y diez años y dos más mayores de veintiuno y veinticinco años que ya no viven con ella. A sus cuarenta y tres años se dedica al deporte, como entrenadora de natación de grupos de niños y mujeres.

Cuando todo comenzó, como un día cualquiera, Y.S. acababa de llegar de correr cómo lo hacía habitualmente todas las mañanas: “Puse la radio y me enteré de todo lo ocurrido. No podía asimilarlo, estaba impactada y cada minuto me aterrorizaba más, según iba escuchando los bombardeos que cometían los terroristas de Hamas”. Es un recuerdo que difícilmente podrá olvidar para el resto de su vida.

Hamas es una organización que gobierna Gaza, una de las dos partes en las que se encuentra dividida Palestina. Es una organización que se declara nacionalista, yihadista e islamista. El ataque lo llevaron a cabo Ezzeldin AL-Qassam, el brazo armado de la organización. Uno de los motivos que ha llevado a cometer estos atentados, ha sido el anuncio de un acuerdo entre Israel y Arabia Saudí. Ambos países se comprometían a normalizar sus relaciones y en el que se animaba a otros países árabes a que hicieran lo mismo. El inicio del conflicto no es una casualidad, sino que coincidió con el Sabbat, el final de la fiesta judía de Sukkot y el 50º aniversario de la Guerra de Yom Kinpur.

Se infiltraron más de mil terroristas en las calles de Israel: “En las que fueron asesinados niños pequeños, mujeres, hombres, ancianos. 220 personas inocentes fueron capturadas como rehenes, cualquier país, incluido Israel, tiene derecho a detenerse”. Y cuyo objetivo era: “Matar, violar y coger rehenes entre la población civil que estaba durmiendo tranquilamente en sus casas.” Hamas afirmó hace unos días la muerte de siete mil personas y, entre ellas, casi tres mil niños en el primer ataque del 7 de octubre.

Columnas de humo se elevan sobre varios edificios de la ciudad de Sderot, en la zona norte de la Franja de Gaza, tras un ataque aéreo israelí este 17 de octubre | Fuente: EFE/EPA/Martín Divisek

Los bombardeos comenzaron a producirse en el sur. Nuestra protagonista se encontraba viviendo con su familia en el norte, a unos quince minutos de la frontera con el Líbano. “Al principio nos quedamos en casa, luego nos trasladamos a un hotel en Tel Aviv, debido a que el refugio que tenemos en casa es pequeño y no cabemos toda la familia, la familia de mi marido también, en caso de ataque.” Muchas de las casas de Israel disponen de refugio ya que el país ha sido foco de varios conflictos parecidos: “En 2006 tuvimos una guerra con el Líbano. Aunque la gente que lleva viviendo en Israel mucho tiempo dicen que no han experimentado nada parecido a lo que está sucediendo ahora”.

Después de varios ataques sin cesar en Tel Aviv, el 11 de octubre, Y.S. decidió ir a España con sus dos hijos pequeños a una localidad al sur de Madrid donde vive su hermana con sus dos hijas, Colmenar de Oreja. Una decisión muy complicada ya que dejó a su marido y a sus dos hijos mayores en Israel debido a lo complicado que resultó conseguir los billetes de avión: “Para conseguir los billetes estuvimos ocho horas en la cola con los niños. Sufrimos cinco ataques aéreos por lo que tuvimos que bajar al refugio con los niños llorando y asustados. Después de cuatro horas de retraso del avión por la amenaza de bombardeo en el aire conseguimos subir”. En el caso de su hijo mayor, no puede abandonar el país debido a que está cumpliendo el servicio militar en el país.

Es la primera vez que visita España en este tipo de circunstancias, anteriormente lo había realizado por placer y ocio, no por necesidad. “Estamos muy a gusto con nuestra familia española que nos apoya, pero tenemos ganas de que se acabe todo para volver a la normalidad. «Estoy escuchando a cada hora las noticias de Israel y se me llenan los ojos de lágrimas al ver cuántos soldados mueren, cuántas chicas jóvenes son violadas y lo que no sabemos todavía”, añadía Y.S. con tristeza.

La adaptación en España no fue fácil, algunas noches las pesadillas entorpecían su sueño, al creer que todavía se encontraba en Israel, incluso creía escuchar las alarmas de aviso. A su vez, sus hijos por la situación vivida los días anteriores necesitaban estar acompañados en todo momento. Poco a poco el temor va cesando y los niños están adaptándose muy bien al pueblo. Han retomado las clases de forma online para continuar con su formación escolar a través de Internet. Tras las propuestas de Hamas al resto de organizaciones terroristas de llevar a cabo ataques en el resto del mundo, tomaron la decisión por su seguridad de que durante su estancia no hablarán en hebreo y emplearán la segunda lengua que conocen, el ruso.

Dos hombres llevan a una niña palestina herida tras los ataques aéreos israelíes en Gaza, el 18 de octubre | Fuente: Instagram (@ashrafamra)

Al mismo tiempo que Y.S. relataba su historia, recibió un mensaje de su marido. Su marido y sus suegros habían intentado viajar a una zona de Israel que estaba más tranquila, en la frontera con Jordania. Debido a un aviso de bombardeo tuvieron que abandonar el autobús en el que viajaban y tirarse al suelo como medida de protección. Al mismo tiempo, su madre arriesga su vida todos los días en la carretera para ir a trabajar. Su padre, con problemas de corazón, se queda en casa durante el ataque al no poder correr hacia el refugio puesto que no puede fatigarse, quedando expuesto a los riesgos del bombardeo.

Respecto a los refugios: “Cuando suena la sirena, tienes 15 segundos para buscar un lugar donde protegerte, antes hay que despertar a los niños si es de noche, bajábamos corriendo asustados y dormidos. Lo único que quedaba era rezar para que un cohete no te pillara por el camino.” La tensión ha aumentado debido también a la amenaza constante de emprender acciones militares de Hezbolá contra Israel. Esta organización actúa desde El Líbano como grupo paramilitar y partido político islamista con mucha influencia. De momento es únicamente una amenaza, pero si decidiera actuar las consecuencias serían catastróficas. Varios de sus objetivos son implantar la República Islámica en el Líbano y una democracia mayoritaria y laicista, es decir, declarada independiente de cualquier religión.

Todavía es muy pronto para barajar posibles soluciones o finales del conflicto, pero Y.S. no ha dudado en exponer cuál sería la suya: “Puede parecer cruel mi solución, pero creo que no se puede llegar a un acuerdo con un pueblo que elige a una organización terrorista como su líder, que gasta el dinero donado en la compra de armamento en vez de mejorar las condiciones de vida y desarrollo de la economía. Educan a los niños en odiar, matar y usar armas. Por eso, mi deseo sería que no existiera el pueblo palestino porque no se puede olvidar todo lo que han hecho”, añadió con bastante dureza.

El mayor deseo de Y.S. es acabar con el conflicto para poder volver a su hogar y abrazar a su familia. “Espero que Israel ponga orden en el territorio y elimine a Hamas y recupere a los rehenes. Así pienso que acabaría el conflicto”, añadía con un atisbo de esperanza en sus ojos.

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