Este lunes comienza la 29ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Bakú (Azerbaiyán)
La COP29 da el pistoletazo de salida este lunes 11 de noviembre, y se prolongará, en principio, hasta el viernes 22. Se trata de la reunión entre los 198 países que han firmado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta conferencia se celebra de forma anual, y cada año se traslada a una sede diferente. En esta ocasión, Bakú albergará en su estadio olímpico los encuentros y las negociaciones de la cumbre.
Los líderes de las principales economías del planeta se desplazarán a la capital de Azerbaiyán con motivo de la COP29. No obstante, las ausencias serán notables. Es el caso del presidente saliente de los Estados Unidos, Joe Biden, que se perderá la COP por segundo año consecutivo. Tampoco acudirá Olaf Scholz, primer ministro alemán, a causa de la crisis política desatada en su ejecutivo esta semana. Se espera que Pedro Sánchez tampoco se persone en Bakú, en su caso debido a la tragedia por la DANA.
Los objetivos de la COP29
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) presenta la COP29 como «una oportunidad crucial para acelerar la acción» contra el cambio climático, en un contexto de incremento global de las temperaturas y aumento de los fenómenos meteorológico extremos. Así, la ONU pretenderá poner el foco en la financiación durante la COP29. El organismo es consciente del alto coste de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de forma drástica, que cifra en billones de euros.

Asimismo, la COP29 será una ocasión para que los países presenten sus planes nacionales de acción climática (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, NDC en inglés). Se trata de una relación de medidas climáticas que se debe entregar a inicios de 2025. Los planes deben respetar los preceptos del Acuerdo de París, firmado en 2015, y deberán orientarse a la limitación del aumento medio de la temperatura global a 1,5 Cº.
El aspecto financiero de la COP29 se focalizará también en el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG en inglés). El NCQG tiene por finalidad fomentar la financiación a los países en desarrollo para que estos puedan respetar los objetivos climáticos. En un inicio se esperaba un acuerdo final para la cumbre de Bakú, pero el avance de las negociaciones se ha ralentizado. Todavía se deben determinar la base de los países contribuyentes y los plazos de financiación, entre otras cuestiones.
La herencia del Acuerdo de París
El Acuerdo de París se firmó en 2015, y representa una serie de actitudes climáticas vinculantes desde el punto de vista jurídico para sus firmantes. Sus objetivos se basaban en la limitación a 1,5 ºC del calentamiento global y la acción directa contra el cambio climático. El Acuerdo de París se fundamenta en cinco pilares: objetivos a largo plazo, contribución económica, ambición en los objetivos, transparencia y solidaridad con los países vulnerables.
Este acuerdo sigue vigente a pesar de haber sufrido varapalos como el abandono de los Estados Unidos. El país norteamericano se salió del Acuerdo de París durante el primer mandato de Donald Trump, nuevo presidente electo, aunque más tarde regresó bajo la presidencia de Biden. El acuerdo mantiene su validez como marco de la acción climática, pero el cumplimiento de sus objetivos lleva un tiempo en el punto de mira.

El primer balance de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a fecha de septiembre de 2023, puso de manifiesto el incumplimiento de la limitación del calentamiento global, que hace un año rebasó los 2 ºC por primera vez. La ONU ha optado desde entonces por la detención de la deforestación, el impulso a las energías renovables y la progresiva eliminación de todos los combustibles fósiles.
Críticas y reivindicaciones
La COP29 no escapa a las críticas de asociaciones ecologistas y ONG. Amnistía Internacional emplaza a los líderes mundiales a poner «los derechos humanos en el núcleo de toda la toma de decisiones», y pide un aumento sustancial de la financiación. Del mismo modo, exige a España una reducción del 55 % de las emisiones de efecto invernadero de cara a 2030, frente al 32 % fijado en la actualidad.
Greenpeace, por su parte, da un paso más allá. La organización ecologista llama a la ONU a obligar a las corporaciones fósiles a asumir las compensaciones requeridas por la acción climática. Greenpeace espera también que los participantes avancen hacia la protección de los ecosistemas de alta integridad y densos en carbono.


