La reunión de líderes en China deja entrever la recesión de Washington al frente del sistema internacional
A menudo, cuando se imagina el lugar donde los líderes mundiales se reúnen para tratar temas importantes, uno suele tener Washington o Bruselas en mente. Sin embargo, Xi Jinping ha demostrado a comienzos de este mes que una nueva realidad paralela está moldeando el globo. Xi ha utilizado la Cumbre de Cooperación de Shanghái (CCS) celebrada en Tianjin para mostrar a China como una fuente de estabilidad y prosperidad. Con su desfile militar en Pekín tan solo unos días después quiso enseñar al mundo la gran potencia en la que China se había convertido. Y, por último, Xi revela al mundo la fuente, según él, de un presente tan inestable: Estados Unidos.
La percepción de Xi de estar liderando la coalición global de potencias antiamericanas es menos fantasiosa de lo que suena. Xi recibió en su país a autócratas antioccidentales como Vladimir Putin o el coreano Kim Jong-Un. Pero en el mandatario asiático dio la bienvenida a líderes de naciones con aparente inclinación a Occidente como Turquía, Egipto o la India. Este último −furioso con Washington después de que Donald Trump les impusiera aranceles punitivos y apoyará a Pakistán, su antagonista histórico− se ha acercado en los últimos meses a Pekín.
Sin embargo, el impulso que China está dando para convertirse en un contrapeso de estabilidad viene con algunas responsabilidades. El país ya es el principal exportador de bienes para la mayoría de estados con los que Xi compartió foto este mes, además de otros 40 países de todo el planeta.

Hacia un nuevo orden
También está surgiendo una nueva corriente de naciones que se oponen a las sanciones, incluyendo las amenazas extraterritoriales que Estados Unidos utiliza para aislar a personas, empresas y países del sistema financiero basado en el dólar y las plataformas tecnológicas. Cada vez son más los países interesados en encontrar alternativas a este sistema económico global del que se beneficia Washington desde hace casi un siglo. Y muy pocos estarán interesados en forzar las medidas coercitivas de Estados Unidos en su nombre.
China y sus invitados aún tienen mucho en desacuerdo. La India se opone a su rearme militar tras los enfrentamientos en la frontera del Himalaya. Sus vecinos han observado los misiles desfilar a través de Tiananmén con sentimientos encontrados. Aún así, entre los autócratas, la cooperación se está haciendo cada vez más presente. Rusia y Corea del Norte trabajan conjuntamente en la fabricación de una red de satélites. En retorno por el apoyo chino sobre Ucrania, se cree que Moscú ofrece a sus vecinos orientales importante tecnología militar.
Unidad en la discrepancia
La parte más floja de la campaña de Xi tiene que ver con las normas e instituciones internacionales. Hace escasos días, el mandatario chino declaraba que la “gobernanza global ha llegado a una nueva encrucijada”. Los medios de comunicación chinos sugieren que Pekín debería trabajar con países próximos a su mentalidad para defender la Carta de las Naciones Unidas y “construir un sistema mundial más equitativo”. A pesar de estar envueltas en el lenguaje del multilateralismo, estas afirmaciones son clave para un orden mundial favorable a China en el que las grandes potencias dominan las esferas de influencia y disfrutan de más derechos que las pequeñas. Pocos países quieren una Asía gobernada por China.
No todos los asistentes a la gran fiesta de Xi están de acuerdo en todo. La CCS dista mucho de ser una alianza similar parecida a la OTAN. A parte del factor unificador que supone el rechazo a los Estados Unidos de Trump, estos países suelen tener poco en común. En las celebraciones de Pekín, la ausencia de líderes europeos fue notable. Sin embargo, reunir a partes dispares con intereses diferentes no es un signo de debilidad. El hecho de que China haya reunido a líderes tanto en Tianjin como en Pekín es una muestra de su creciente poder. China aún no domina el nuevo orden mundial. Pero si evidencia el daño que Trump está causando a los intereses estadounidenses.

