La ciudad madrileña se caracteriza por albergar una amplia variedad de productos, sabores y texturas en sus platos más típicos
La capital contiene una gran variedad gastronómica y lo más recomendado cuando llegas a esta ciudad es comenzar con una ruta de tapas de los mejores bares. Madrid ofrece opciones para todos los paladares.
Cocido madrileño
El cocido madrileño es un plato típico de invierno que está compuesto por tres partes: sopa, guiso de garbanzos y finalmente la carne. Su antecedente era la «olla podrida» manchega, combinaba habas y otros ingredientes. Este plato era muy popular entre la población sin mucho poder adquisitivo.
Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando las comunidades campesinas elaboraban guisos sustanciosos para alimentar a las familias en épocas de frío. A medida que este plato fue ganando popularidad se fue enriqueciendo con productos locales.
Bocadillo de calamares
Esta es una tradición que todo turista debe probar que es pasar por la Plaza Mayor y tomarte un bocadillo de calamares.
Los calamares rebozados son algo típico de Andalucía pero el bocadillo de calamares se asocia rápidamente a Madrid. En el siglo XIX tuvo lugar un acontecimiento que explicó el origen en la capital, fue que la influencia gastronómica y cultural llegó desde Andalucía.
Además, llegaron a la capital una gran cantidad de cocineras procedentes del norte del país que trabajaban con productos del mar.
Patatas bravas
Las patatas bravas son una preparación típica de los bares de España que consiste en patatas cortadas en dados grandes y acompañados de una salsa brava que suele picar. Esta salsa brava incluye pimentón picante, cebolla y harina de trigo o vinagre, aunque esto varía según el lugar.
Las patatas bravas no tienen claro un origen concreto pero su primera aparición fue en los bares de Madrid aunque se encuentran en muchas regiones. En el área del Levante español es popular combinarlas con alioli.

Churros
Los orígenes de los churros son objeto de debate entre los historiadores gastronómicos. Una de las teorías más aceptadas es que los churros tienen sus raíces en la región de Andalucía. Según esta teoría, los churros fueron creados por pastores andaluces como una alternativa al pan fresco.
En sus primeros días en Madrid, los churros se vendían principalmente en plazas y por los vendedores ambulantes. Más tarde surgieron las churrerías que se convirtieron en grandes nombres como la churrería San Ginés fundada en 1894.
Rosquillas madrileñas
Existen diferentes variedades como las rosquillas tontas (sin decoración), las listas (con un glaseado blanco) y las francesas (con azúcar y almendras). Estas rosquillas se hacen con ingredientes simples como la harina, azúcar, huevos y el aceite de oliva. Este dulce es uno de los elementos fundamentales durante el día de San Isidro.

