Que la Premier League sea la liga más vistosa y competitiva que hay en Europa debería dejar de ser debate por decreto unánime, y quién no lo quiera ver, le invito a que se ponga gafas. Lo que se vive cada fin de semana en los campos de primera división inglesa solo tiene un nombre, y se llama espectáculo.
Tras la imponente victoria del City en el Emirates el pasado miércoles para dar un golpe sobre la mesa y colocarse como nuevo líder de la Premier League, la euforia ha durado muy poquito en el aficionado citizen después de cosechar un empate a domicilio que, por méritos propios, fue objetivamente inmerecido. Resulta increíble de creer como en 23 remates, el equipo de Manchester solo logró convertir uno y su rival otro en 19 menos. No fue el día ni de Haaland, ni de Mahrez, ni de Grealish ni de nadie. En definitiva, fue el día de la más pura esencia del fútbol que tanto nos hace disfrutar.
La otra cara de la moneda la tenemos en el sur del país inglés, Londres, capital británica, donde algún que otro resoplido ha habido recientemente con la situación deportiva del Arsenal. Los de Arteta, que vienen haciendo un “temporadón” en mayúsculas, consiguieron un agónico e importantísimo triunfo sobre la bocina en el Villa Park. Tras el parón por la copa del mundo, el rendimiento del conjunto gunner se ha visto reducido notablemente, no lo digo yo, los datos avalan los hechos. El equipo dirigido por el técnico español había cosechado tan solo ocho puntos en cinco partidos, el octavo que más en una hipotética clasificación.
Pero la realidad es que el rehacerse con el liderato en cuestión de días, debe servir al equipo para coger mucha moral y volver a deslumbrar a toda Europa. Además, los gunners cuentan con un partido menos que su perseguidor por el título, lo que significaría que la ventaja se podría ver doblegada de 2 a 5 puntos. Después de más de 20 años sin ganar la Premier (la de los “invencibles”), en las vitrinas del Etihad ya quitan las telarañas para hacer hueco a la siguiente. Este Arsenal no será como aquel de antaño, pero el carácter de campeón no se lo quita nadie.
A falta de 14 jornadas para ver quién se coronará como nuevo campeón de Inglaterra en el curso 22/23, gunners y citizens seguirán peleando por alzarse con el más que ansiado título liguero. Todo dicho, todo abierto. La gloria todavía no lleva nombre.


