El pasado 14 de septiembre, el Parlamento Europeo solicitó a los Estados miembros de la Unión Europea la puesta en marcha de medidas para disminuir el consumo y la demanda de prostitución. También se trataron temáticas como la prostitución en Internet o la mejora de las condiciones de vida de las mujeres que ejercen estas prácticas.
El informe sobre la prostitución en la UE, sus implicaciones transfronterizas y su impacto en la igualdad de género y los derechos de la mujer fue aprobado en el Parlamento Europeo por 234 votos a favor, 175 en contra y 122 abstenciones. En esta ajustada votación, los votos en contra de ciertos partidos ecologistas como los verdes alemanes han sido objeto de crítica por parte de múltiples colectivos abolicionistas de la prostitución.
Evolución de las leyes sobre la prostitución
En España, la prostitución estuvo permitida hasta el reinado de Felipe IV. El monarca de la casa de Austria oficializó en 1623 el cierre de los búrdeles, provocando que las prostitutas acabasen prestando servicios sexuales en la calle. Posteriormente, el Código Penal de 1822 castigaba el proxenetismo y la corrupción de menores con penas bastante bajas (6 meses). Las condenas no se agravaron hasta que se reformó el Código Penal en 1870 (4 años y 2 meses).
Durante la Segunda República, la prostitución fue prohibida desde 1935, pero el franquismo volvió a permitir esta práctica entre 1940 y 1956. Además, las prostitutas recibieron un duro trato legislativo por medio de la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes de 1954 (estableciendo penas de prisión para las prostitutas) y la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970 (que abogaba por el internamiento y rehabilitación de las prostitutas).
Tras el fin de la dictadura franquista, la legislación de la prostitución no vivió una modificación hasta la reforma del Código Penal de 1995 (estableciendo en su artículo 188.4 la penalización única de la prostitución de menores y personas con discapacidad). También se aprobó la penalización del tráfico de personas en 1999, y la concesión de asilo a víctimas de la trata por medio de Ley Orgánica 4/2000 de Inmigración.
Actualmente, el proxenetismo se castiga con penas de prisión de 2 a 5 años y la trata de seres humanos conlleva entre 5 y 8 años de condena. Otro texto que regula la prostitución es la Ley Orgánica 4/2015 (conocida como Ley Mordaza). En su artículo 36.11, las multas se sitúan entre los 601 y 30.000 euros para personas que solicitan servicios sexuales en lugares públicos que suelan ser transitados por menores. Estas son las únicas menciones a la prostitución en el ordenamiento jurídico español. En definitiva, ejercer la prostitución no es ilegal, pero no existe una ley expresa que aborde este tema.
En la pasada legislatura, el PSOE presentó una propuesta de reforma del Código Penal para acabar con todas las formas de proxenetismo. La iniciativa también abogaba por el fin de las sanciones a prostitutas y abolir la tercería locativa (el lucro obtenido por proporcionar un lugar en el que una persona presta servicios sexuales a cambio de dinero). A pesar de que la propuesta fue aprobada en el Congreso de los Diputados en junio del 2022, el periodo de enmiendas ha sido ampliado en múltiples ocasiones y la iniciativa lleva paralizada desde octubre del pasado año. Además, la asociación Mujeres Abolicionistas de Rivas considera que la propuesta normativa es ciertamente insuficiente (especialmente, en la reinserción social de las prostitutas) y muestra su indignación ante esta paralización legislativa.
La prostitución en España
Según la ONU, el 39% de los varones españoles ha pagado en alguna ocasión por mantener relaciones sexuales. La encuesta Nacional de Salud Sexual del CIS (2008) fija este mismo porcentaje en un 32,1%. España es el tercer país del mundo con un dato más alto en este índice y sólo es superado por Tailandia (73%) y Puerto Rico (61%). En el ranking europeo, España supera con creces a sus inmediatos perseguidores como Suiza (el 19% de los hombres han pagado por sexo), Austria (15%) y Países Bajos (14%).
Además, España cuenta con 1.500 locales de alterne en su territorio y el negocio de la prostitución genera 5 millones de euros diarios. Este mismo informe de la ONU determinó que en España hay 300.000 prostitutas. Todos estos datos reflejan que lugares de España como la Colonia Marconi (Madrid), la carretera del Provencio (Cuenca) o el barrio del Raval (Barcelona) se han convertido en algunos de los principales destinos internacionales de turismo sexual.
En la encuesta elaborada por el CIS en el 2008, se refleja la variación de los porcentajes según los diferentes tramos de edad. El porcentaje es mayor a medida que aumenta la edad de los encuestados, alcanzándose un 40,4% de hombres de más de 65 años que han pagado alguna vez por sexo. Se puede también identificar un descenso del consumo de la prostitución entre los jóvenes de 18 a 24 años (18,1%).
En un estudio elaborado por Carmen Meneses Falcón y Antonio Rúa Vieites, se pueden analizar las denigrantes situaciones que tienen que vivir las prostitutas en España. Entre los 138 hombres consumidores de prostitución que se sometieron a un cuestionario para este estudio, el 45% de los encuestados pagaron por relaciones sexuales sin protección. Además, en un 34,1% de las relaciones sexuales pagadas hay un consumo de cocaína.

Los datos mundiales y de la Unión Europea
Un informe de 2012 de la Fundación Scelles revela que hay entre 40 y 42 millones de personas en nuestro planeta que practican la prostitución. El 90% de estas prostitutas dependen de un proxeneta y el 75% de ellas tienen entre 13 y 25 años. Según una serie de estimaciones de la ONU, la prostitución es el segundo negocio a nivel mundial que ocasiona un mayor movimiento de capital (108.000 millones de dólares), sólo por detrás de la droga y superando a sectores como la banca o el armamento.
En Europa, una guía sobre la trata de personas elaborada por APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida) en 2011 refleja que medio millón de personas son explotadas sexualmente cada año en el mercado de prostitución europeo. El 96% de estas personas prostituidas son mujeres y la mayoría de los consumidores de prostitución son hombres (un 99,7%).
Entre este grandísimo número de víctimas destaca que el 70% de las personas que se prostituyen en la UE son de origen inmigrante y se encuentran en situaciones especialmente vulnerables. Este porcentaje ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
La relación entre la trata y la prostitución es más que evidente. Según los datos publicados en Eurostat, el número de víctimas de la trata de seres humanos en 2021 aumentó en un 10% respecto al año anterior. La mayoría de las víctimas registradas (el 68%) eran mujeres, siendo la explotación sexual la forma de trata predominante (56%).
Eurostat también ha sabido identificar claras diferencias en el modelo de trata en diferentes países de la Unión Europea. En países como Bulgaria, Estonia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia o Croacia una clara mayoría de las víctimas de trata de blancas proceden de sus propios países. En cambio, más del 75% de las víctimas de trata de Irlanda, Portugal, España, Finlandia, Bélgica y Dinamarca procedían de países no pertenecientes a la UE.
Diferentes modelos para afrontar la prostitución
Los países de la Unión Europea hacen frente a la prostitución de diferentes formas. El principal debate se centra entre el modelo abolicionista y la regulación de la prostitución.
Países como Suecia o Francia han abogado por la vía abolicionista. En Suecia, la abolición de la prostitución lleva aprobada desde 1999 y el objetivo de la legislación sueca es que un descenso de la demanda provoque la desaparición de la prostitución. Durante los 24 años de vigencia de esta legislación, los datos muestran que la demanda de prostitución ha disminuido. El porcentaje de varones que consumen prostitución en Suecia ha pasado del 13,6% (1995) al 7,9% (2008). No obstante, este descenso de la demanda de la prostitución ha provocado un aumento de las páginas web que comercializan actos sexuales (en 2020, se encontraron hasta 12.474 perfiles).
Francia aprobó una ley en 2016 para penalizar a los clientes de prostitución y los proxenetas. También se inició un programa para que las prostitutas fuesen abandonando esta actividad. A pesar de estas medidas, los resultados no están siendo muy positivos. En 2021, sólo 161 mujeres habían completado el programa de abandono de la prostitución y 40.000 personas siguen practicando la prostitución en el país galo. Las multas no llegaron a las 6.000.
En cambio, Alemania permite y regula la prostitución desde el 2002. Pero, a pesar de que la prostitución esté legalizada, se establecen una serie de límites. Las prostitutas deben declarar ante las autoridades su identidad, su nacionalidad, las zonas en las que van a trabajar y su situación sanitaria. Además, las trabajadoras sexuales extranjeras deben acreditar que cuentan con un permiso de trabajo. Pero, esto provoca que se genere un mercado ilegal para las prostitutas migrantes que no tengan esa licencia.
La legislación alemana pretende mejorar las condiciones de trabajo de las prostitutas (teniendo derecho a un seguro médico idéntico al de cualquier trabajador) y combatir las formas peligrosas de prostitución. Sin embargo, según un informe del Ministerio de Familia alemán (2005), el 87% de las prostitutas alemanas están expuestas a la violencia física y el 92% al acoso sexual.
También existen otras variantes sobre el control de la prostitución. Lituania penaliza tanto a las prostitutas como a los clientes que pagan por servicios sexuales. La amplia mayoría de países de la UE (entre los que se encuentra España) legaliza la prostitución, pero no hay una ley expresa que regule esta práctica. España trata de resolver esta laguna de ley y la última propuesta de reforma del Código Penal del PSOE se dirige hacia la abolición. Este tema preocupa bastante a la sociedad española. En una encuesta del CIS de 2023, el 64,2% de los encuestados afirma que es inaceptable pagar a una mujer por mantener relaciones sexuales.
La división de opiniones entre la regulación y la abolición
Las opiniones sobre la regulación o abolición de la prostitución son muy variadas y no existe unanimidad en ningún espectro ideológico.
El movimiento activista de Amnistía Internacional cuenta con una postura favorable a la regulación. Defienden que el trabajo sexual ejercido por personas adultas sin coerción o abusos debe ser despenalizado. Eso sí, Amnistía Internacional exige a los Estados medidas para eliminar las desigualdades estructurales y los estereotipos de género. Además, la organización considera que una regulación de las condiciones de trabajo de las prostitutas favorece el descenso de la trata. No obstante, según un estudio comparativo de 150 países del London School of Economics, una ley de prostitución liberalizada conduce a un aumento en la trata de personas.
La plataforma StopAbolición va más allá y defiende los intereses de los proxenetas con publicaciones periódicas en redes sociales. Alfredo Urdaci (exdirector de Informativos de TVE) gestiona la comunicación de esta plataforma por medio de su agencia Ludiana. Además, el que fuera copresentador del telediario junto a la Reina Letizia ha organizado reuniones entre StopAbolición y miembros de la Conferencia Episcopal. También destaca el caso de Human Rights Watch. La ONG dirigió una carta al Congreso de los Diputados para mostrar su rechazo a la aprobación de una ley abolicionista.

En cambio, la postura abolicionista aboga por ideas totalmente contrarias. Eva Manzanares de Mujeres Abolicionistas de Rivas recuerda que las experiencias regulacionistas en países como Alemania no han provocado una mejora de las condiciones de las prostitutas. Además, sostiene que la regulación de la prostitución supone una legitimación de esta actividad. También defiende que la consideración de la prostitución como una profesión es una normalización de esta práctica. “Una actividad remunerada no siempre es un trabajo”, declara Eva Manzanares.
El movimiento abolicionista también es contrario a multar a las prostitutas. Eva Manzanares reclama que “penalizar a una prostituta supone una revictimización. Hay que penalizar al proxeneta para poder frenar la demanda de la prostitución”.
La abolición de la prostitución debe fomentar la reinserción social de las prostitutas. “La mayoría de las prostitutas son extranjeras y hay que modificar la Ley de Extranjería para que esas mujeres puedan regularizar su situación en España. Así, podrán tener más posibilidades para acceder al mercado laboral y tener una vida plena, digna y alejada del sistema de la prostitución”, afirma Eva Manzanares. Para Mujeres Abolicionistas de Rivas, promover el modelo de abolición sueco es fundamental para que las mujeres que deseen abandonar la prostitución puedan hacerlo con garantías.
Otra medida que se propone desde esta asociación abolicionista es el tratamiento de la temática de la prostitución en los centros educativos. Eva Manzanares aboga por inculcar desde las instituciones educativas que el sexo no es un derecho, no se puede vulnerar la dignidad de mujeres pobres por cualquier precio y no se debe blanquear prácticas que denigran a las mujeres como la pornografía. Incluso, hay que frenar la difusión de algunos productos culturales como la película Pretty Woman que normalizan la prostitución y la hipersexualización de las mujeres.
En definitiva, el colectivo abolicionista exige que para poder frenar la expansión de la prostitución las instituciones deben abordar profundamente esta problemática que afecta a una gran cantidad de seres humanos que viven esclavizados.

