CCOO y UGT instan al Gobierno a acelerar las reformas, como la reducción de la jornada laboral a 38,5 horas
Los dos principales sindicatos de España reclaman, bajo el lema “Por el pleno empleo», reducir la jornada y conseguir mejores salarios. Piden una nueva política de industrialización, a la vez que reclaman mejoras en política de vivienda o cuidados. No obstante, los líderes sindicales presionan al Ejecutivo a continuar con la agenda en política laboral.
“Es posible en España alcanzar el pleno empleo. No nos vamos a resignar a tener tasas de paro del 10%”, decía el líder de CCOO, el mayor sindicato del país, Unai Sordo, el pasado 1 de mayo. Según Pepe Álvarez, líder de UGT, “hay que redoblar la redoblar los esfuerzos públicos y privados con el objetivo de conseguir el pleno empleo”. Ambos sindicatos coinciden en otras reformas necesarias, como una mayor protección al contrato de trabajo y la redistribución de los márgenes empresariales. Recientemente, el Banco de España ha señalado que el beneficio de las empresas se sitúa a niveles de anteriores a la pandemia
Pleno empleo
La clave sindical de este año, mostrada en las manifestaciones de los días pasados, gira en torno a la reducción del número de parados en España. Según Eurostat, nuestro país tiene la última posición de la UE, con una tasa de 11,7%, en comparación con Chequia y Polonia, que poseen una tasa del 2,9%, la más alta de la lista. Otro reclamo importante ha sido la reducción de la jornada laboral sin un detrimento del salario, cuyo debate se viene desarrollando hace varios años. Desde enero, los sindicatos y la patronal mantienen conversaciones con el Ministerio de Trabajo, que preside Yolanda Díaz, para poder establecer la jornada en 38,5 horas semanales. “En cualquier parámetro europeo con el que comparemos la jornada media en nuestro país estamos lejos de Alemania o Países Bajos, que están por debajo de las 35 horas”, dijo Álvarez.
Para ello, apuestan por aprovechar los retos de la transición ecológica, e invertir en una política industrial potente y de desarrollo sectorial. “Nuestro país debe aspirar a construirse como un polo industrial aprovechando el potencial de la energía renovable a precio competitivo”, justificaba Pepe Álvarez, líder de UGT. Además, critican los problemas de recolocación de desempleados, tema que relacionan con el problema de la vivienda de España: “la vivienda, por ejemplo, es un gravísimo problema para poder llegar al pleno empleo”, decía Álvarez en una entrevista en El País.
No solo derechos laborales
Pero las reivindicaciones han ido más allá de lo laboral. Han llamado a “desplegar una potente estrategia de cuidados en el marco de una recuperación del conjunto de los servicios públicos”. De igual modo piden implementar políticas públicas en vivienda. “Son necesarias políticas públicas valientes, con una apuesta clara por la promoción de vivienda pública y un parque público de vivienda de alquiler”, decía el manifiesto de UGT para esta convocatoria. Junto a estas demandas, han denunciado las discriminaciones en la búsqueda de empleo que sufren los colectivos LGBTI o las personas con discapacidad.
De todas formas, el ánimo sindical también es de orgullo y reivindicación. Los sindicatos han venido celebrando las “conquistas que hemos alcanzado estos últimos años”, en referencia a los avances en materia laboral implementadas en el país. Pero, desde hace unos meses, el diálogo social con respecto a la patronal, y coordinado por el Ejecutivo, parece haberse ralentizado. Una situación derivada, en parte, por la configuración parlamentaria de esta legislatura. De hecho, ambas partes plantaron al Ministerio de Trabajo para negociar por su cuenta. Consideran más fácil acercar posturas a través del Estatuto de Trabajadores.

El Gobierno saca pecho
El PSOE y Sumar han querido tomar postura ante las exigencias de los sindicatos. Han presumido de las políticas desplegadas por el Gobierno, como la reforma laboral, así como de sus resultados. “Queremos poner en valor todo lo que ha supuesto la agenda social desplegada por el gobierno de España en materia de lo que significó la reforma laboral, el ingreso mínimo mínimo vital, el escudo social o en materia de pensiones“, decía el Presidente de la Diputación de Sevilla, el socialista Javier Fernández, en la convocatoria del 1 de mayo de la ciudad. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y líder de Sumar, aseguraba que van «a hacer mucho más, reformando el despido en España, como nos pide Europa».
No obstante, Sordo y Álvarez pedían al Gobierno que “no se durmieran en los laureles”. Para ello, reclaman propulsar “una agenda social, una agenda reformista y una agenda de regeneración democrática”. La parte más a la izquierda del Ejecutivo, Sumar, pretende seguir con esta agenda en términos laborales. Lo próximo a lo que se enfrenta Yolanda Díaz es a la aprobación de una nueva jornada laboral de 38,5 horas. Eso sí, con polémica de por medio, tras la apuesta de Podemos de llegar hasta las 35 horas semanales. El último reto que Sánchez y Díaz tendrán que asumir es la reforma del subsidio de desempleo. De no aprobarse en junio, la llegada de Fondos Europeos al país podría peligrar.


