La falta de transparencia en sus préstamos, las actividades de su fundación y una repentina subida de salarios ha generado cierto revuelo en la formación de Santiago Abascal.
Durante los últimos años, la financiación ha sido un tema que ha causado tensiones internas en Vox. Tras la celebración de la última asamblea general del partido en junio, Vox publicó en su página web las Cuentas Anuales de 2023. No obstante, la formación de ultraderecha decidió ocultar a sus afiliados y al resto de la población qué banco le había prestado más de 9 millones de euros.
La no publicación de este dato supone un incumplimiento claro de la Ley de Financiación de Partidos Políticos. Según el artículo 14.8 de dicha ley, “los partidos políticos deberán publicar en su web el balance, la cuenta de resultados y la cuantía de los créditos pendientes de amortización, con especificación de la entidad concedente, el importe otorgado, el tipo de interés y el plazo de amortización”. Es esencial conocer qué banco concede préstamos a cada partido para evitar que las propias entidades bancarias condonen deudas o concedan créditos por debajo del interés de mercado a formaciones políticas.
Los 9,2 millones de euros prestados a Vox se dividen en dos créditos. El primero de ellos es un préstamo de 6,5 millones que empleó el partido para financiar la campaña de las últimas elecciones generales. El segundo crédito de 2,7 millones permitió financiar las elecciones municipales. En las cuentas del partido, se especifica que sólo se habían devuelto 1,8 millones de euros de estos préstamos.
La Hungría de Orbán detrás de los préstamos
Finalmente, Vox anunció el último día del mes de septiembre que esos préstamos procedían de un banco húngaro próximo al presidente ultraconservador Viktor Orbán. Este banco es Magyar Bankholding y uno de sus tres principales accionistas es Lörinc Mészáros (íntimo amigo y militante del partido de Orbán).
Este mismo banco financió la última campaña electoral de otros partidos ultraderechistas como la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Cabe destacar que Vox ha estrechado lazos con Orbán durante estos últimos meses. En el Parlamento Europeo, Vox abandonó el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos para formar parte de Patriotas por Europa, el grupo liderado por Orbán. Asimismo, el presidente húngaro fue uno de los invitados estrella de “Europa Viva 24”, un acto organizado por Vox para unir a la ultraderecha europea.

El hecho de que Vox haya financiado una parte significativa de sus campañas electorales con capital extranjero podría suponer una vulneración del artículo 7 de la Ley de Financiación de Partidos Políticos. El apartado segundo de este artículo establece que “los partidos no podrán aceptar ninguna forma de financiación por parte de Gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos”.
La respuesta de Vox ante estas acusaciones
La portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Pepa Millán, ha dado explicaciones sobre este préstamo de Magyar Bankholding en una rueda prensa. “Yo no sé si ese banco es cercano a Orbán o no, yo solo sé que es un banco húngaro”, declaró Millán.
Asimismo, alegó que su partido recurrió a ese banco húngaro porque ninguna entidad bancaria española dio un préstamo a Vox. “Nosotros nos preguntamos por qué los bancos españoles no quieren negociar un crédito con la tercera fuerza”, afirmó la política andaluza.
Además, la portavoz remarcó que Vox tuvo que acudir a un préstamo de estas características por “un retraso, deliberado o no, del Estado” a la hora de abonar al partido las subvenciones electorales que le correspondían. Incluso, otras fuentes autorizadas del partido aseguraron que se ocultó durante semanas la identidad del banco húngaro para “no demonizar a aquellos que prestan dinero a Vox”.

Subidas de salarios en la fundación de Abascal
Mientras Vox se endeudaba con 9 millones de euros para poder financiar las campañas electorales de 2023, Abascal autorizó un aumento de los salarios de los trabajadores de Disenso, la fundación del partido. Esta fundación es financiada con el dinero que obtiene Vox por medio de las cuotas de sus afiliados y las subvenciones estatales.
La fundación Disenso fue creada en el año 2020 y está presidida desde ese entonces por Santiago Abascal. Según la propia fundación, su función es difundir el ideario de Vox por medio de charlas, conferencias o viajes alrededor del mundo. De hecho, Disenso ha financiado varios viajes de Vox a Sudamérica para cultivar las relaciones del partido con figuras políticas como Bolsonaro o Milei. La fundación también es propietaria de La Gaceta de la Iberosfera, un periódico digital que cuenta con menos de 30.000 visitantes al año. Según las cuentas de Disenso en 2022, la fundación gasta cada año 704.000 euros para sustentar este medio de comunicación.
Este laboratorio de ideas de ultraderecha recibe un total de 2,5 millones de euros del partido cada año. Además, en 2023, Disenso percibió 300.000 euros procedentes de dos subvenciones estatales. En la última auditoría que realizó la fundación, se mostró que el gasto anual en personal de Disenso ascendió a los 1,2 millones de euros. Esto supone un aumento de 200.000 euros en esa área respecto al año 2022. De hecho, el director de Disenso y eurodiputado de Vox, Jorge Martín Frías, cobra un sueldo de 89.000 euros anuales.
Además, la partida presupuestaria de “otros gastos” fue de 1,4 millones de euros. Una importante parte de esos “otros gastos” de Disenso fueron a parar al pago de “profesionales independientes” que colaboraron con la fundación. A pesar de que varios miembros relevantes del partido reclamaron más transparencia, Disenso nunca ha revelado que empresas o profesionales independientes recibieron tales pagos.
Macarena Olona abrió la caja de Pandora
En febrero de 2023, Macarena Olona concedió una entrevista a Jordi Évole tras haber abandonado Vox. La exdiputada alicantina acusó a la formación de ultraderecha de haber traspasado 2,5 millones de euros a la fundación Disenso sin haberlo consultado con la militancia.
Olona también exigió transparencia sobre los 1,4 millones de euros que destinó Disenso a “otros gatos”. “¿Qué haría si siguiese en Vox y fuese militante? Exigiría que presenten el modelo 347 de la Agencia Tributaria, que es la declaración que te permite conocer qué se esconde dentro de la partida “otros gastos y servicios exteriores”. En el ámbito privado, la llamamos “la cuenta putas y varios”. Ahí se suelen esconder las maldades”, recalcó Macarena Olona en el programa “Lo de Évole”.
Ante estas acusaciones, el vicepresidente y eurodiputado de Vox, Jorge Buxadé, se limitó a afirmar que “Évole es amigo de terroristas, da voz a Otegi y ataca todo aquello que tiene valor para los españoles”. Sin embargo, Buxadé no aclaró a los medios de comunicación el destino de esos “otros gastos” de Disenso.

Explicaciones de Vox a sus militantes
Tras revelarse que Vox ha traspasado 7 millones de euros a Disenso en cuatro años, Ignacio Garriga (secretario general del partido) trató de dar explicaciones a los militantes con una carta. En esa misiva, Garriga definió a Disenso como “el principal baluarte político e intelectual contra los consensos corruptos”.
Según Garriga, “Vox es Disenso y Disenso es Vox. ¡Cómo no iba a ser así siendo lo mismo la fundación y el partido!”. La realidad es que Vox gasta mucho más dinero en su fundación que otros partidos de mayor peso. Libertad y Concordia, el think tank del PP, empleó el pasado año la mitad de dinero que Disenso para pagar a su plantilla. La Fundación Pablo Iglesias del PSOE gastó medio millón de euros en personal, una cifra bastante alejada de los 1,2 millones de euros desembolsados por Disenso en 2023.
En definitiva, esta ultraderecha española que pretendía acabar con la corrupción de nuestra democracia se ha convertido en protagonista de esa misma corrupción. Mientras Vox propone acabar con los chiringuitos en su programa electoral, riega con millones de euros de dinero público y de sus afiliados a la fundación de su líder. Lo mismo ha ocurrido con Se Acabó la Fiesta, el partido de Alvise Pérez. Aunque el líder de SALF prometió “perseguir a corruptos y criminales”, elDiario.es ha desvelado que Alvise recibió 100.000 euros en negro de un empresario de criptomonedas para poder sufragar la campaña de las elecciones europeas.

