María José Fernández, presidenta de AMACAE: “Está habiendo una subida de casos tremenda y cada día más y más»
Con motivo del día lucha contra el bullying del pasado 2 de mayo, El Generacional se ha puesto en contacto con AMACAE. La Asociación Madrileña Contra el Acoso Escolar, presidida por María José Fernández para saber en qué situación se encuentra esta problemática y como se puede erradicar.
El bullying es un comportamiento violento, físico o psicológico continuo entre niños y adolescentes en etapa escolar. En 2023, según el INE se han contabilizado más de 69.500 casos, en aumento debido al ciberbullying, a través de las redes sociales. Es la causa por la que más suicidios de niños y jóvenes se producen al año en el mundo, más de 200.000.
AMACAE es una organización situada en el centro cultural de Valdebernardo que se encarga de asesorar y acompañar a las víctimas y a sus familias durante todo el proceso de acoso. Les guían acerca de qué medidas deben tomar y hacen una valoración inicial a través de un test de acoso escolar homologado: “Según lo que nos dé el resultado del test así orientamos a los padres. Si necesitan psicólogos o si el niño está muy mal tiene crisis de ansiedad se le recomienda que también le vea un psiquiatra”, así lo explica María José, la presidenta de la asociación. Asegura que tratan con varios niños que con 10 o 12 años están en tratamiento con ansiolíticos y antidepresivos.
La implicación de María José va mucho más allá de la organización de la asociación, es una mujer muy comprometida y lo que quiere es justicia, además que ha estado en la piel de esos padres, porque su hijo sufrió bullying en su etapa escolar. Algunas de las iniciativas que llevan a cabo son los talleres de inteligencia emocional para niños de primaria y secundaria. Además, debido a su éxito quieren realizarlos también para los padres, ya que estos lo pasan mal y tienen que aprender a gestionar sus emociones.
Los resultados de estos talleres han sido mejores de lo que ella misma se esperaba, muchos de los niños que se encontraban en exclusión social, han encontrado un grupo de amigos con los que quedar, todos están muy cómodos y se atreven a compartir aquello por lo que han pasado o están pasando.

María José afirma que uno de las principales causas para que un niño se convierta en acosador es la educación que recibe: “He tenido padres denunciando en comisaría y después venir el padre del acosador a pegar al padre por denunciar, entonces hay un problema también de educación tremendo. No puede ser que un niño de 8 o 10 años mande más que sus padres y no se pongan límites”. El perfil usual de acosador suele ser el de un niño o niña impulsivo, violento, que se cree autosuficiente pero que en realidad tiene muchas inseguridades.
Las charlas de AMACAE las solicitan colegios y AMPAS y gracias a ello han detectado muchos casos. María José contaba su experiencia en la última que se realizó en un colegio de Toledo: “Estuvimos en un cole dando charlas a cuarto, quinto y sexto de primaria y de primero a cuarto de la ESO. Dando la charla detectamos un perfil de niño y otro de niña posibles acosadores y encontramos también un perfil de un par de víctimas. Si tú estás comentando que un niño que sufre acoso se puede sentir así y ves la expresión corporal de algunos niños, bajan la mirada como diciendo esto es lo que me está pasando a mí”. En ocho aulas que se realizaron se detectaron cuatro casos. Ante esta situación, lo que hacen es dar recomendaciones al centro.
Aparte de los talleres y de las charlas, dan cursos de formación al profesorado para saber actuar correctamente ante el protocolo establecido por el gobierno: “el protocolo de Madrid no está mal dentro de lo que cabe. Lo que está mal es que al director o directora que no quiere ser muy honesto o no quiere ver el acoso en su centro se le da la opción de poner en la casilla pues no veo acoso, rellena el expediente y acabo el trabajo”, se quejaba María José.
Hace unos años ella misma no tuvo impedimento en presentarse en la Asamblea de Madrid a denunciar que el procedimiento no se estaba llevando a cabo correctamente. Establece que el protocolo de la Comunidad de Madrid está hecho para cuando ya existe un caso, la solución adecuada sería aplicar un plan de actuación de prevención. “Hemos pedido que se modifique la página 65 de protocolo porque habla de perfil de víctima y nosotros hemos dicho no hay perfil de víctima, le toca a cualquiera”.
Alguna de las medidas que propone la organización para prevenir ese perfil de agresor es la importancia de la educación dentro de la familia, la educación en valores. Un niño aprende de lo que escucha y del entorno con el que se rodee. Los niños tienen que llegar con un mínimo de educación y respeto al colegio ya que los profesores lo que hacen es reforzar ciertos valores, no educarles al completo. Defienden que en los colegios debería de haber una asignatura de inteligencia emocional o que sirviera de ayuda para manejar las emociones. Así lo confirma María José: “yo creo que trabajar las emociones es muy importante, pero tanto los niños como los padres porque además si un padre no está bien no puede sostenerla sus la tristeza o la depresión que tiene su hijo”.
Una de las grandes noticias que han recibido en las últimas semanas es que el equipo de Acción Social de la Caixa les ha concedido una ayuda para poder desempeñar mejor su labor, a partir de un proyecto que presentaron en Semana Santa. Para ayudar a las víctimas que están en una situación económica complicada, para contratar abogados, pagar la ayuda psicológica y lo que necesiten.
Aprovechando la visita, Raquel Martín Marcos, colaboradora en AMACAE como experta en inteligencia emocional y madre de una niña que sufrió acoso. Se mostró interesada en contar su experiencia y cómo con la ayuda de esta asociación consiguió salir de aquella etapa tan oscura: “Ante la desesperación acudí primero a la asociación ANAR, yo claramente AMACAE no lo conocía y ANAR me dio el teléfono de AMACAE. Entonces la asociación fue por primera vez donde nos sentimos escuchados y comprendidos”. A partir de este momento, Raquel decidió colaborar en los talleres de la asociación, especializándose en la inteligencia emocional. “Considero que lo más importante es cuidarse por dentro uno mismo”.
Está demostrado que los esfuerzos de la asociación AMACAE están surtiendo efecto, los niños han conseguido tener un grupo de amigos, relacionarse e incluso atreverse a contar su historia, como Natalia De Agustín, autora del libro Resistiré. AMACAE continúa su lucha y anima a los colegios e institutos a implantar estas medidas en su programación.

