Los resultados implican protección contra síntomas de depresión, ansiedad y estrés
Tu amigo se despide con la mano, pero ¿qué te decía hace un minuto? A veces te cuesta prestar atención. Entras a casa y suspiras cada tres pasos. Te duele la espalda, también la cabeza, tal vez te has resfriado de nuevo este año. Si tu profesión es una fuente continua de estrés, el estudio The relationship between emotional intelligence, resilience, and psychological distress among nurses in Jordan, realizado a enfermeras en Jordania, tiene dos importantes revelaciones para ti.
Según el estudio, tener medidas altas de inteligencia emocional significa contar también con gran resiliencia. Y no solo eso: los resultados implican una protección contra los síntomas de depresión, ansiedad y estrés para las personas, en función de su nivel de resiliencia e inteligencia emocional.
Durante el estudio, la inteligencia emocional y la resiliencia de las enfermeras predijeron su depresión, ansiedad y estrés. Ser una enfermera con una puntuación alta en inteligencia emocional y resiliencia era sinónimo de experimentar menos depresión, ansiedad y estrés.
El diccionario, por favor
Pero, ¿qué es la resiliencia? La Asociación Estadounidense de Psicología la define como un «proceso y resultado» que permite adaptarse a experiencias de vida difíciles. A este concepto debemos nuestra capacidad para superar los problemas que se nos presentan durante la vida. La resiliencia se apoya en la flexibilidad, tanto mental como emocional y conductual, y en el ajuste a las demandas externas e internas.
La resiliencia es considerada de suma importancia para no ser víctima de problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad. La depresión ha llegado incluso a ser descrita como la incapacidad de seguir viviendo y no solo sobreviviendo después de un evento traumático.
¿Es la inteligencia emocional «¡el oxímoron perfecto!», como decía el protagonista del bestseller Nosotros? Nada más lejos de la realidad. La inteligencia emocional siempre ha sido importante para defenderse en el mundo y ahora solo está adquiriendo más y más prestigio. Abarca competencias emocionales y sociales relacionadas con la comprensión de nuestras propias emociones y las de los demás, y la capacidad de comunicar y actuar adecuadamente con esa información.
¿Por qué es importante el estudio?
Según los investigadores, el estudio es «el primero de este tipo en Jordania», porque vincula los impactos de dos conceptos modernos en la educación de enfermería, resiliencia y educación emocional con «tres de los resultados psicológicos más comunes y graves»: la depresión, la ansiedad y el estrés.
Los investigadores enfatizan la recomendación de incorporar conceptos de resiliencia e inteligencia emocional en la educación de enfermería en diferentes niveles. Buscan dar a las enfermeras más control sobre las consecuencias negativas que el entono laboral tiene sobre su psique.
Para desarrollar la idea, sugieren integrar programas de capacitación en resiliencia e inteligencia emocional durante las actividades de orientación para los enfermeros recién llegados a instituciones de salud e incluirlos en las actividades educativas anuales que reciban los profesionales. También piden revisar continuamente los planes de estudio educativos para abordar las amenazas al bienestar psicológico de las enfermeras.
La necesidad de aliviar el estrés que sienten las enfermeras no podría ser más real. Si nos fijamos en cifras de Reino Unido, la enfermera promedio del Servicio Nacional de Salud estuvo una semana entera de baja laboral en 2023 debido al estrés. Durante emergencias como la pandemia de la COVID-19, la ansiedad consume a los trabajadores del sector sanitario hasta el punto de que muestran síntomas de trastorno de estrés postraumático.
Como explican los investigadores, el bienestar psicológico de las enfermeras afecta a la calidad de la atención que reciben los pacientes, por lo que su estrés repercute en toda la sociedad.

¿Cuáles son las limitaciones del estudio?
- Es difícil generalizar los resultados a otros contextos y grupos, como los trabajadores de hospitales públicos, porque el estudio se condujo en los tres hospitales privados que existen en Jordania.
- Los datos recogidos provienen de un único punto en el tiempo, lo que dificulta hablar de causalidad, además de aumentar el problema de hacer afirmaciones amplias.
- Hay sesgos que pueden tener un impacto en la precisión de los datos. Las medidas de autoinforme, como los cuestionarios utilizados, son propensas a sesgos, como el sesgo de deseabilidad social, o la tendencia a responder de una manera que nos haga quedar bien, en lugar de decir nuestros verdaderos pensamientos.
De las dos primeras limitaciones podemos decir que existe más literatura que comparte algunos de los hallazgos del artículo. Los autores comentan cómo se informa que «las enfermeras con altos niveles de resiliencia son más capaces de combatir los factores estresantes y reducir sus impactos psicológicos negativos», mientras que «la inteligencia emocional mejora la capacidad de las enfermeras para interactuar y adaptarse a los factores estresantes».
Para estudios futuros, los investigadores recomiendan utilizar «estudios longitudinales para investigar las relaciones causa-efecto entre las variables». Esto significará finalmente hablar de causas y no solo de correlaciones. Mientras que una correlación no implica una causa, lo contrario es siempre cierto, por lo que identificar las relaciones causa-efecto fortalecerá los hallazgos.


