Jorge Pozo Soriano: «La poesía es la esencia de la literatura, la raíz y si tuviera que elegir leer un solo género, sería poesía»

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Jorge Pozo Soriano antes de recoger el XV Premio Antonio Gala de Poesía | Fuente: Instagram

Amor, frontera y retorno en Escrito bajo las uñas

Jorge Pozo Soriano (Madrid, 1985). Es profesor, autor y, sobre todo, lector. Acaba de alzarse con el XV Premio Antonio Gala de Poesía por su poemario Escrito bajo las uñas. Amante y escritor de literatura juvenil e infantil. Entre sus obras destacan: Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados, Un corazón para Opalina y otros cuentos fantabulosos (cuentos infantiles), El destino de Tamarán: Los reinos incógnitos (saga de fantasía juvenil). Por otro lado, tal y como nos cuenta, publicará su próxima novela La hija del soplador de vidrio en septiembre.

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En esta entrevista, el autor madrileño habla sobre el acto de leer, literatura juvenil e infantil y premios de poesía, entre otros asuntos.

Sobre actualidad y el acto de leer

Pregunta: Después de unas cuantas publicaciones. Concretamente, de tus obras hablaremos más adelante. ¿Hay algún proyecto en el que te encuentres trabajando, ya sea en lo poético o lo novelesco?

Respuesta: En septiembre saco novela juvenil: La hija del soplador de vidrio, y también sale una antología de poesía titulada Laberinto breve de la imaginación, en la que participo junto a otros noventa y nueve autores. Estaré firmándolos en la Feria del Libro de Madrid las tardes del martes 14 y el jueves 16, algo que me hace mucha ilusión. El año que viene, además de la publicación de Escrito bajo las uñas, el poemario con el que me concedieron el Premio Antonio Gala, se publicará la primera parte de una serie de novelas infantiles que tengo muchas ganas de vivir. Por último, ahora mismo estoy trabajando en un poemario adulto y en otro infantil, intentando tenerlos listos para las fechas correspondientes. Un poco de todo, como ves.

P: ¿Qué papel ha jugado en tu vida la literatura o el simple acto de leer? 

R: Los libros han jugado un papel crucial en mi vida. Tengo un montón de recuerdos en los que la literatura ha sido la felicidad absoluta, desde los cuentos que me leían mis padres (recuerdo con un cariño inmenso a mi padre, inventándose historias sobre Mortadelo y Filemón, un ratón y un bocadillo de queso) hasta multitud de momentos en los que la mejor opción era leer. He leído muchísimo y he escrito desde que pude hacerlo. Participaba en los concursos de cuentos del trabajo de mi padre (alguno gané) y en los de relatos y poesía de mi instituto (también, con varios premios). Leer me ha dado, además de mucha felicidad, unas herramientas que solo los libros pueden darnos. Por todo eso, una de mis mayores obsesiones como profesor es hacer todo lo posible por intentar que a mis alumnos y alumnas les pique el gusanillo de la lectura. Estoy absolutamente convencido de que los niños que leen son adultos mucho más capaces, en todos los aspectos de la vida. En los talleres y charlas que doy, así como en el club de lectura infantil que hago en la Librería Taiga, trato de volcar ese amor por la lectura que tanto bien me ha hecho. Ojalá el fomento lector fuera clave en las leyes educativas.

P: Sé que normalmente estás muy activo en redes. Además, las utilizas para compartir reseñas, recitas poemas, recomiendas, te quejas, etc. También, eres uno de los embajadores de la Casa del Libro. ¿Cuál es tu labor como embajador? 

R: El programa de embajadores de Casa del Libro fue una idea que el programa de socios tuvo y que me parece todo un acierto. Hubo un proceso de selección, presenté candidatura y me llevé la sorpresa de ser uno de los elegidos, sobre todo por mi relación con la poesía. La verdad es que es algo que me gusta mucho por el simple hecho de estar más en contacto aún con los libros. He escrito un artículo para su blog, he acudido a presentaciones de libros, me regalan novedades para que pueda leerlas y valorarlas, voy a encuentros con autores. Acaba de empezar y quieren darle toda la importancia posible, así que seguro que vendrán muchas más noticias relacionadas con este tema. Lo que decía, significa poder estrechar más la relación con la literatura y eso siempre me parece muy buena idea.

Sobre literatura infantil y juvenil

P: Seguramente, tu profesión de maestro y el hecho de haber trabajado con niños ha influido, pero: ¿de dónde nace esa debilidad que tienes hacia la literatura infantil y juvenil?

R: He leído mucho desde que aprendí a hacerlo. Mis padres, que se han desvivido siempre por hacernos felices, supieron que la lectura me hacía muy feliz y en mi casa nunca faltaron libros. Hoy en día sigo leyendo literatura infantil y juvenil, además de escribirla. Hay verdaderas joyas que no solo son para niños o adolescentes. No hay que buscar muy lejos. Aquí mismo tenemos a autores como Beatriz Osés, Pedro Mañas, Begoña Oro o Ledicia Costas, que son espectaculares. Los peques y los libros son dos de mis mayores pasiones, así que puedo decir que tengo la inmensa suerte de dedicarme, por partida doble, a lo que más me gusta. Poder compartir lecturas (incluso mías) con mis alumnos y alumnas es un regalo. Os invito, si no lo habéis hecho, a descubrir la poesía infantil. Apenas la leí cuando era niño y ahora no paro de hacerlo. Hay libros maravillosos. La Colección Orihuela de Kalandraka es una muy buena opción para hacerlo.

P: No es lo mismo escribir una novela que una obra dirigida a un público concreto. Por ejemplo, en el caso de libros infantiles: ¿cómo se afronta el proceso creativo de la obra?

R: Ya he comentado que he escrito desde que era muy pequeño y, obviamente, lo primero que se escribe son historias breves, cuentos, algún poemita. Lo he hecho siempre sin la idea de escribir para publicar, pero eso cambió cuando estudiaba el Grado en Maestro en Educación Primaria. En tercero de carrera coincidió que la misma profesora, Marta de Hoyos, me daba dos asignaturas: Didáctica de la Lengua y Lectura y Escritura Creativa. En esta última, nos facilitaba lecturas y nos pedía escribir un texto del mismo estilo. Cuando tocó el turno de los cuentos infantiles, escribí “La lombriz saltadora y el buitre que temía volar”, un cuento sobre la amistad y los miedos. Marta me dijo que era una maravilla y que tenía que escribir más cuentos siguiendo esa misma línea e intentar publicar un libro. Le hice caso y ese cuento fue el primero de Las bufandas de Lina y otros cuentos animalados, mi primer libro publicado en 2015. Creo que no es necesario insistir en la importancia de tener buenos profesores, en cualquier etapa educativa.

En cuanto al proceso creativo, supongo que no existirá uno solo y que cada autor tendrá sus propios procesos. En mi caso, soy un observador patológico, así que siempre tengo bien abiertos los ojos y los oídos. Hay cuentos que han nacido de una idea, de un objeto, de un personaje, de una frase, de un conflicto. Por poner un ejemplo, el cuento “Uni-sin-cornio”, incluido en Un corazón para Opalina y otros cuentos fantabulosos, nació cuando se me cayeron las llaves, donde llevaba un llavero de un unicornio y se le rompió el cuerno. Creo que lo importante es dar con esa chispa que nos permita armar una buena historia. De dónde venga la idea nunca se sabe, así que mi consejo es, además de leer mucha literatura infantil, fijarse en todo lo que nos rodea. La vida es la mayor de las aventuras posibles, así que tenemos todo lo que necesitamos a nuestro alrededor.

P: ¿Es un error pensar que los cuentos juveniles o infantiles, en la mayoría de los casos, van dirigidos a edades concretas?

R: En mi opinión, es un gran error. Algunos de los libros que más he disfrutado han sido libros infantiles y juveniles que he leído (o releído) siendo adulto. La literatura infantil o juvenil permite un juego imaginativo y una creatividad únicas. No importa en absoluto la edad para poder disfrutarlas si son buenas historias. Es más, si leemos estas obras habiendo dejado atrás la niñez o la adolescencia, podremos encontrar nuevos detalles que, con menos edad, pasan desapercibidos. Leer infantil y juvenil nos conecta, además, con ese niño o niña que fuimos, y eso no tiene precio.

P: ¿Crees que se debería leer más literatura juvenil e infantil? ¿Por qué?

R: Creo que la lectura tendría que ser lo principal en las primeras etapas educativas y eso solo puede hacerse a través de la literatura infantil y juvenil. Los planes de estudio están a tantas cosas que, al final, acabamos perdiendo lo más importante, que, desde mi punto de vista, es fomentar la lectura y trabajar la literatura como merece. Yo intento suplir esas carencias, aunque “pierda” tiempo de otras asignaturas (soy profe de inglés), porque lo considero esencial y creo que es una inversión para mis peques. Las ventajas que pueden adquirir son innumerables. Un léxico más amplio, mayor dominio de la gramática, mejor comprensión lectora. Además, por supuesto, del mayor beneficio de la lectura: disfrutarla. Se debería leer más, mucho más y esto solo puede conseguirse si formamos lectores y lectoras desde sus primeros años de vida.

Sobre poesía y premios

P: ¿Cómo llegó a cautivarte un género breve, pero profundo y bello?

R: En mi casa había libros de poesía: Lorca, Hernández, Alberti, Machado, Gloria Fuertes. La verdad es que es un género que me ha gustado desde siempre. Incluso escribí algunos poemitas cuando era muy pequeño, como uno que le escribí a mi madre que decía algo así como: “Mi madre es estupenda / y, además, muy buena. / Así es mi madre / y se llama Azucena”. Jugar con las palabras, con la rima o con las sílabas es maravilloso y nos ofrece un universo inabarcable para trabajar la lengua de forma lúdica. Con el paso del tiempo, fui leyendo más y más poesía, descubriendo a poetas, aprendiendo. Hasta que me lancé a escribir poesía algo más en serio. Todo un proceso vital.

P: ¿Qué es la poesía para ti? ¿Posee alguna significación anímica?

R: La poesía es la esencia de la literatura, la raíz y si tuviera que elegir leer un solo género, sería poesía. Raro es el día que no leo, al menos, un poema. Tengo una colección bastante extensa de poemarios y estoy muy orgulloso de ella. La poesía es el abrazo al que siempre acudo tanto cuando necesito reconectar como cuando me hace falta desconectar de todo. Nunca me falla. Vuelvo una y otra vez a los y las poetas que más me gustan; leo y releo los libros o poemas que me han marcado. No podría vivir sin ella.

P: ¿Qué opinas de esta corriente poética que ha surgido en redes sociales como Instagram? Sé que en algunas ocasiones te has mostrado crítico. Compártenos tu perspectiva personal.

R: He sido y soy muy crítico porque creo que hay que serlo si se tiene conocimiento suficiente del género y se le tiene un mínimo de respeto. Para empezar, ni siquiera lo consideraría una corriente poética porque no lo considero poesía. Es otra cosa, no sé muy bien el qué, pero no es poesía entendiéndola como yo la entiendo. Las redes sociales han traído muchos beneficios, eso está claro, pero también han traído aspectos menos buenos. Tanto las redes sociales como la autopublicación lanzan el mensaje (erróneo, en mi opinión) de que todo el mundo puede (y sabe) escribir, y no es verdad. Al menos, no con calidad, no como lo merece. Como juego, como ejercicio de aprendizaje, como forma de expresión lo puedo comprar, pero la poesía es mucho, mucho más. Escribir una frase (normalmente, frases ya muy manidas) y cortarla a golpe de enter para darle forma de poema no convierte a esa frase en poema. Son frases de azucarillo, misterwonderfulizadas, con más pretensiones que calidad. Le tengo demasiado respeto a la poesía como para incluir en su abrigo ese tipo de textos.

P: Hilado a tu respuesta anterior. Hay muchos lectores que marcan lindes poéticas. ¿Es compatible leer a Elvira Sastre, Irene X o Abraham Guerrero, Raquel Vázquez, entre otros?

R: No sé si será compatible, pero yo me niego a leer a determinadas personas. Es curioso ver que hay poetas espectaculares con redes sociales bastante reducidas y que, por supuesto, no gozan de fama. En el lado contrario, “poetas” con una calidad muy, muy pobre, pero famosos o con redes sociales a rebosar de seguidores. Hasta aquí, supongo que es parte de esa tiranía (y absurdez, muchas veces) que imponen las redes sociales. Los problemas llegan cuando las librerías se pliegan a lo económico y prefieren vender esos libros (con una calidad más que cuestionable) en lugar de otros, ya sea de poetas de verdad, ya sean jóvenes o con mucho prestigio. He ido a algunas librerías en las que los libros de famosos están por todas partes y no hay ni uno solo de, por ejemplo, Pilar Paz Pasamar, Guadalupe Grande o José Hierro y, por supuesto, ni hablar de poetas jóvenes con una calidad incuestionable. Creo que tendríamos que hacernos mirar la estupidez a la que estamos llegando con todo el tema de los seguidores en redes sociales. Ahora parece que quien mejor escribe, quien publica siempre y a quien más se promociona es quien tiene más seguidores, y eso tiene un peligro atroz porque, sencillamente, no es verdad.

Muchas veces encuentro un poema malo, busco quién lo ha escrito y me encuentro con personas famosas, concursantes televisivos, influencers o novios/novias de famosos, personajes televisivos o influencers. Y lo que escriben es malo o muy malo. Habrá alguna excepción, pero no suele fallar. Está claro que cada cual es libre para leer lo que le dé la gana, pero creo que hay que ser objetivos y no juzgar desde el fanatismo, desde la aceptación de todo lo que salga de la boca (o las manos) de alguien a quien se sigue en redes o en su paso por la fama. A mí me puede gustar mucho un cantante o una actriz en su profesión, pero, si sacan un libro de poesía y no hay por dónde cogerlo, no voy a decir que es buenísimo solo porque soy fan de esa persona. Sería muy interesante ver qué llegó antes, si la poesía (la literatura, en general) o la fama. Ya digo que, si la fama es lo primero, el resultado no suele ser bueno y a mí, por lo tanto, no me convence.

P: Es un tanto curiosa esa tendencia generalizada a autodenominarse rápidamente «poeta», «escritor»: ¿qué es ser escritor? O ¿qué es ser poeta?

R: A eso me refería cuando hablaba de que se está lanzando el mensaje equivocado de que todo el mundo sabe escribir. Si entendemos que un escritor es aquel que escribe, serían escritores todos los habitantes alfabetizados del planeta. Pero si escritor es aquel que crea obras literarias, con la inmensidad del concepto “literario”, no todos lo son. Supongo que lo veremos con el paso de los años. Veremos quiénes perduran y quiénes no. Quiénes son recordados como escritores o como poetas y quiénes se diluyen con sus miles de seguidores. En lo que respecta a mí, seguiré leyendo, escribiendo, conversando, observando y escuchando a quienes me aporten y me ayuden a mejorar hasta que, con suerte, pueda decir que soy escritor o poeta sin sentir la vergüenza que aún me da hacerlo.

P: ¿Qué papel juegan los premios literarios dentro del panorama editorial actual?

R: Creo que son muy importantes a la hora de poner a los autores y autoras en el mapa, porque ayudan a “hacer currículum” y a llegar a otros autores, prensa y demás. En esto de la literatura es muy difícil hacerse ver, conseguir espacios y lectores, así que los premios literarios son un muy buen empujón para lograrlo.

 P: ¿Puede triunfar un joven o una joven poeta sin un premio literario en su currículum?

R: Claro que sí. Los premios no son quienes determinan la calidad de un autor o autora. Del mismo modo que un premio no indica siempre que el texto premiado sea bueno, alguien sin premio literario no tiene por qué ser malo. La calidad depende de otros muchos aspectos.

Sobre Escrito bajo las uñas, XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala

P: Han pasado unos meses de la noticia: “Jorge Pozo Soriano gana el XV Premio Internacional de Poesía Antonio Gala”. Ahora, con el premio en casa y el poemario en el horno, cuéntanos las sensaciones postalegría.

R: Aquella llamada fue una explosión inmensa de alegría, por inesperada y por lo que significaba. Que un jurado con el Premio Nacional de Poesía y dos veces Premio Nacional de la Crítica Antonio Hernández; el Premio Nacional de Poesía Antonio Carvajal; el poeta (y presidente) Manuel Salinas y la profesora Belén Molina me otorgaran el premio de forma unánime y con palabras tan positivas hacia mi poemario es una locura. En ese libro hay mucho trabajo y, por primera vez, tuve la sensación de que había alguna posibilidad de que viera la luz de una u otra forma. Lo que nunca esperé fue que la forma sería esta. Lo cierto es que recibir el premio (mi primer premio literario) ha superado todas mis expectativas, así que no puedo hablar de sensaciones postalegría, porque esa alegría aún no ha pasado (ni creo que pase nunca). Estoy muy, muy feliz.

P: ¿Qué se va a encontrar el lector en Escrito bajo las uñas?

R: Mi poesía es bastante sencilla de leer y de comprender, tanto por el léxico que empleo como por los temas y las figuras en las que me apoyo. Es un poemario que habla del dolor y del paso del tiempo y de cómo, con ese paso del tiempo, el dolor, lejos de desaparecer, se hace más grande. Creo que la mejor forma de definir este poemario es hablando de esa primera herida importante que todos nos hacemos cuando somos pequeños y de cómo, al ir creciendo, se va ensanchando, haciéndonos revivir lo que nos duele de forma recurrente. Hay una cita de Louise Glück, incluida en el libro, que dice: “Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. / El resto es memoria”. Esta cita habla bastante de lo que el lector se encontrará en Escrito bajo las uñas.

P: ¿Dónde nos dirigirán los caminos “abismo”, “frontera” y “retorno”?

R: Me costó bastante tiempo encontrar la estructura del poemario y estos tres términos fueron casi lo último en llegar. Sabía más o menos qué quería hacer y cómo hacerlo, pero escribir este libro me ha dejado más claro aún que dar forma a un poemario es una tarea muy complicada. A tu pregunta te voy a contestar con palabras y con versos. Abismo es el dolor primario, el trauma infantil, el llanto del niño y la incomprensión de todo lo que nos duele ya desde pequeños. Algunos versos que muestran esta idea son estos del poema “Miseria”: “Que hablen los poetas, / e integren en sus versos la debacle / a la que estamos sometidos / desde nuestra primera lágrima”. Frontera es el reconocimiento de ese dolor, la asunción de la herida, ya desde una perspectiva más madura. “Aceptamos tragar toda la rabia”, del poema “Huellas”; o “Transformar ese dolor en costumbre / y coserme con alambre los labios”, de “Gritos”, son versos que pueden ayudar a comprender esta parte intermedia. Por último, Retorno es el recuerdo, desde una visión de futuro, de todo el dolor arrastrado. “Solo el retorno es la respuesta. / Volver a pasar por el corazón. / Buscar el inicio de sus latidos, / esos primeros balbuceos / cuyo eco retumba en la consciencia”, del poema “Retorno”, son una buena muestra de esa idea que pretendo transmitir.

P: En tu obra encontraremos citas filosóficas (Séneca y Nietzsche) y literarias: Francisca Aguirre, Manuel Francisco Reina, Ángela Figuera Aymerich. ¿Cómo afrontaste el proceso de documentación y escritura?

R: Vuelvo a la certeza de que armar un poemario es una tarea muy complicada. Diría que incluso lo es más que a la hora de dar forma a una novela o un cuento, que es el otro tipo de textos que he escrito. Al menos, para mí lo ha sido. Para escribir este libro supe que tenía que ir a lo profundo de la poesía y de la filosofía. Eso fue lo que hice. Tengo la suerte de rodearme muy bien, así que recurrí a dos grandes amigos. Por una parte, a mi referente en lo poético, Manuel Francisco Reina, a quien tengo el honor de poder llamar maestro. Le expliqué lo que quería escribir y me sugirió poetas y poemarios que iban en esa línea, así que le hice caso y leí, leí y leí. Por otra, mi amigo Juanjo Palmis es una enciclopedia filosófica y, del mismo modo, le indiqué por dónde iba a ir el poemario, le mostré algunos poemas y lo escuché durante un buen rato mientras llenaba un cuaderno con anotaciones. Los dos han sido clave para terminar de encontrar mi voz poética, cada uno en su especialidad y, en consecuencia, lo han sido para que pudiera escribir Escrito bajo las uñas.

En cuanto a las citas que van, como bien dices, desde la filosofía (Séneca, Nietzsche, Heráclito o Cicerón) hasta la poesía (con esos poetas que citas y otros tantos), pasando por la música (como es el caso de George Michael o Fleetwood Mac), creo que son buenos cimientos para estructurar un poemario, además de ayudar al lector a orientarse y a comprender de dónde surge esa voz del poeta. También, a veces es una cita la que te lleva a escribir un poema. Si te soy sincero, ese punto no resultó muy complicado, ya que la mayoría de las veces, llegaban por sí solas, ya fuera leyendo, escuchando música o conversando con Manuel o Juanjo.

Manías, influencias literarias, recomendaciones

P: Alguna manía o manías que tengas antes o después de escribir.

R: Todas y ninguna. En realidad, escribo cuando puedo y donde puedo. Sí es cierto que suelo aprovechar las vacaciones, porque no estoy a tantas cosas y puedo enlazar mejor las ideas y tengo tiempo para escribirlas. Escrito bajo las uñas lo escribí estando de baja,  aunque no solo escribo cuando no trabajo. Si me viene una idea, la anoto, la dejo madurar (o no) y, en cuanto puedo, intento tirar de ella. He escrito en cafeterías, en bibliotecas, en mi casa, en aeropuertos. En papel, en el ordenador, en el móvil. No sé si esto significa ser algo caótico, pero no me considero alguien maniático a la hora de escribir.

P: Autores o autoras que te hayan influido hasta hoy en día.

R: Si seguimos en lo poético, lo tengo muy claro. Manuel Francisco Reina, Francisca Aguirre y Ángela Figuera Aymerich son mis tres poetas favoritos y a quienes leo una y mil veces. Salvando las gigantescas diferencias, me identifico mucho con su poesía, con su lenguaje, con sus temas, con ese dolor que arrastran en sus versos. También hay otros y otras poetas que me gustan muchísimo, como Raquel Lanseros, Antonio Díaz Mola, Abraham Guerrero Tenorio, de quienes hay cita en Escrito bajo las uñas o, por citar a poetas de Latinoamérica, Olga Orozco, Gioconda Belli, Benedetti o Alejandra Pizarnik. No me canso de leer poesía, de descubrir poetas que aún no he leído o de conocer mejor a quienes ya conozco. Para que te hagas una idea, acabo de comprar Pido la paz y la palabra de Blas de Otero, Hijos de la ira de Dámaso Alonso, De un momento a otro de Rafael Alberti y España, aparta de mí este cáliz de César Vallejo. Como ves, no soy de esos que presumen de escribir poesía sin leerla.

P: Un libro de la literatura universal que te hubiese gustado escribir.

R: Me salgo un poco de la poesía porque no creo que ningún otro poeta puede sustituir al original y no soy tan pretencioso. Me quedo con mis tres libros favoritos de literatura infantil y juvenil: El Principito, Matilda y Momo. Cualquiera de los tres.

P: ¿Qué estás leyendo actualmente?

R: Mientras llegan todos los libros que he pedido, acabo de terminar un libro infantil que me ha encantado: Musgo de David Cirici. Estoy leyendo Saltaré sobre el fuego, una selección poética de Wislawa Szymborska, Manual de exilio de Velibor Colic y Los días perfectos de Jacobo Bergareche. Un poco de todo.

P: El próximo Cervantes se lo darías a…

R: No sé si el próximo, pero sí sé que algún año si se hace justicia, lo ganará Manuel Francisco Reina.

P: Recomendaciones literarias para todo aquel que lea esta entrevista.

R: Hago muchas recomendaciones en mi blog y en mi cuenta de Instagram, por lo que es fácil encontrarlas en esos dos espacios. Creo que los clásicos casi nunca fallan, así que esa es una buena opción para encontrar lecturas si se necesita. A los autores y autoras que leo los he citado a lo largo de la entrevista. Solo me faltaría hablar de una autora que acabo de descubrir y que me tiene enamorado: la vietnamita Kim Thúy. Quizás ella sea mi escritora recomendada ahora mismo. Y Virginia Woolf. Siempre, Virginia Woolf.

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