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lunes, octubre 3, 2022

Carlos F. Grigsby: «El escritor centroamericano está huérfano a nivel editorial»

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William Alexander González Guevara
William Alexander González Guevara
Estudiante de lengua y literatura más periodismo. Amante de la forma de utilizar la palabra.

El poeta nicaragüense Carlos F. Grigsby nos habla de su reciente publicación Rilke y los perros

Carlos F. Grigsby (Managua, Nicaragua, 1988) con tan solo dieciocho años ganó el Premio Loewe a la Creación Joven por su obra Una oscuridad brillando en la claridad que la claridad no logra comprender. En esta entrevista, el poeta centroamericano reflexiona sobre su obra más reciente, el cosmos de los premios literarios o el mundo editorial tan caótico para los escritores de Centroamérica.

P: Llevabas ya un tiempo sin publicar y lo más reciente es Rilke y los perros (Visor). ¿En qué proyecto estás ahora?

R: Estoy trabajando en otro libro de poesía que pretende ser totalmente distinto en todo. Desde la sintaxis, tono, temas. Creo que un autor no debería repetirse los libros y la idea es probar otro tipo de poesía.

P: ¿Y el libro de cuentos que estabas preparando?

R: Ya está terminado, pero aún no tiene casa. Aquí entra el problema de ser un escritor centroamericano. No hay una industria editorial en Centroamérica. Hay pocas casas editoriales que hacen su trabajo de una forma más o menos heroica contra todas las circunstancias. Entonces, los destinos hacen que sean España, México u otros lugares. Aún estoy en ese proceso de si en España o México alguna editorial le pueden interesar estos cuentos.

P: ¿Sientes algún tipo de impostura en ese paso de la poesía a la prosa?

R: Impostura no, pero considero que son relaciones muy distintas con el lenguaje. El cuento es un texto compacto y trabajado de cerca. Para mí son cosas muy distintas tanto lo que quiero decir como el funcionamiento del lenguaje. Por ejemplo, en el poema, considero que nunca debería entrar el análisis ni un exceso de oracionalidad.

P: ¿Cómo afrontas el proceso creativo de tus libros?

R: Es curioso, en mi primer libro, al ser una obra iniciática, hubo mucha menos conciencia de trabajo: reunir los poemas, darles una estructura y sacarlos. Con los cuentos es diferente porque es más planificado, me propongo ciertos temas o géneros.

P: Ya que hablamos de planificación. ¿Hasta qué momento das por terminada la obra?

R: Es una buena pregunta. Creo que uno llega a un nivel en el que piensas: “Ok, esto está listo y puede ser publicado”. Eso no significa que puedas seguir mejorándolo. A veces, vuelvo al libro de cuentos y cambio un par de detalles.

P: La poesía escrita en inglés juega un papel importante en tus comienzos. ¿A qué autores imitabas o intentabas comprender?

R: Leía autores como Whitman, Eliot, Frost. Sin embargo, cambió rápido y me empecé a interesar por autores nicas como Joaquín Pasos o Carlos Martínez Rivas.

P: Con Una oscuridad brillando en la claridad que la claridad no logra comprender ganaste el Premio Loewe a la creación Joven. Poemas que escribiste de los 15 a los 18 años. ¿Qué supuso para ti ese premio?

R: Fue muy importante. Escribía poesía como un acto casi totalmente privado. Mi familia no era literaria y tampoco tenía muchos amigos escritores ni nada por el estilo. Me abrió muchas puertas el hecho de ser publicado por Visor. Los libros tienen buena distribución y, sobre todo, tener la validación de que uno puede ser poeta.

P: ¿Recuerdas cómo recibiste la noticia?

R: Con incredulidad. Dicho todo esto, uno de los peligros de ganar un premio tan joven es que puedas creer que ya aprendiste a escribir poemas con buena forma. A mí me pasó eso y me di cuenta de que había mucho oficio por aprender todavía. Es un arma de doble filo.

P: ¿Por qué ese título?

R: Mi libro dialoga mucho con la vanguardia latinoamericana. Hay una tendencia al verso del largo aliento, impresionar al lector con imágenes, metáforas y construir el poema a partir de allí. Me pareció que coger ese verso del Ulises de Joyce encajaba bien al libro. Lo digo con la distancia de la persona que soy hoy.

P: En el libro vemos un manejo del lenguaje descomunal, hay de todo: cuidado, sutileza, armonía. ¿Cómo concibes esa obra ya pasado unos años?

R: Hay varias cosas que influyeron. Por un lado, en ese momento, estaba descubriendo la poesía y se cruzan muchas voces, estilos. Tenía la conciencia de que debía hacer algo original y, por otro lado, creo que la coherencia —si es que tiene alguna— está en la voz y el deseo de hacer una aseveración o presentar una individualidad.

P: ¿En qué momento decides presentarte al Loewe?

R: Me hablaron del premio, pero escribía de forma casi privada. Tenía pocas referencias en cuanto a premios. En esa época, me recomendaron que tratara en distintos premios: junté el poemario, le di forma y lo mandé al Loewe. Una persona que en esa época me leyó y apoyó fue Gioconda Belli.

P: ¿Qué opinas de los premios literarios?

R: Son importantes, pero hace falta una visión más crítica sobre ellos. En realidad, no lo he leído casi en ninguna parte. Hay un exceso de premios en la poesía. No se premian suficientes libros que ya fueron publicados, lo cual incentivaría más la publicación y que los editores se arriesgaran con autores noveles. El premio se ha vuelto como sinónimo de calidad y no es así. El mercado cultural es un mercado de prestigio y suele ser moneda fácil ganar un premio.

P: ¿En qué punto está tu relación con el panorama poético joven español?

R: Siempre me ha interesado lo que se hace en España. Intento seguirlo y, por ejemplo, estaba leyendo lo último de Erika Martínez y Los Planetas Fantasma, de Rosa Berbel.

P: ¿Hay algún autor latinoamericano que recomendarías?

R: Hay varios que no sé si son tan leídos allá: Luis Felipe Fabre (mexicano), Montalbetti (peruano), Luis Chaves (costarricense). Hay una poeta mexicana joven, Elisa Díaz Castelo cuyos poemas son muy interesantes porque incorporan la física de forma lúdica y juguetona. Sergio Raimondi (argentino) y Francisco Ide (chileno).

P: En la mayoría de los casos cuesta que los poemarios publicados en Latinoamérica lleguen a España. ¿Cuál es tu punto de vista respecto a esta problemática?

R: Está ocurriendo algo interesante. Por ejemplo, que aparezcan librerías puntuales como Lata Peinada, librerías de solo latinoamericano en España encargadas de traer estos autores para los cuales parece existir un público. Creo que mueve un poco las placas, aunque no hayamos visto todos los efectos. Otra cosa es la aparición de editoriales latinoamericanas independientes consagradas y que para ciertos lectores son más interesantes que las comerciales.

P: Tras unos cuantos años sin publicar. En 2020 ganas el Premio de Poesía Ernesto Cardenal in Memoriam con Rilke y los perros. Muy llamativo y curioso el título, ¿no?

R: Sinceramente, me gusta como suena. Es un libro que a mí como lector me interesaría si se llama así. Por otro lado, también puede ser modélico al tipo de poemas que el lector va a encontrar allí: referencias de la cultura letrada, cotidianeidad y lo popular tratando de darle un giro. Es también la idea de Rilke de que la verdadera idea de poeta es ver todo hasta lo simple y banal con una mirada propia y original.

P: En este libro mantienes la línea del lenguaje, pero hay cierta ironía, tranquilidad, serenidad. Por ejemplo, esa mención a Messi en “Sobre la fugacidad de la belleza”, Virgilio, Homero, Odiseo, Tiresias. ¿Te resultó difícil cambiar los ejes temáticos respecto a la primera obra?

R: Lo difícil fue la variedad de temas que tenía el conjunto de poemas. La ventaja es que lo que unía esos poemas era la voz, una mirada particular de relacionar la cultura letrada y la popular. Quizá cierto humor. Al final, fue tratar de discernir qué motivos se repetían y qué grupos temáticos se podrían formar.

P: El libro se abre con un poema titulado “Lagos y volcanes”. Escribes: “Y yo, ahora que lo pienso, llevo también en mí, lagos y volcanes”. ¿Qué es lo que más echas de menos de Nicaragua?

R: La comida, el humor y el paisaje. Es decir, el verde y cielo azul que tenemos casi todo el año.

P: ¿Hay algún poema o poemas de este libro al que le tengas un cariño especial?

R: Me gusta mucho “Historia de la J”. En Centroamérica ese sonido es muy característico.

P: ¿Qué ha significado para ti que tus dos obras hayan visto la luz con Visor?

R: Soy un privilegiado. Primero, tuve la suerte del premio por lo que ya hemos hablado anteriormente. Y ahora usando la suerte de ganar otro y tener el precedente de haber publicado con Visor es para mí un privilegio total. Además, el escritor centroamericano está como en un limbo, huérfano a nivel editorial. Uno escribe desde fuera de su país, pero pensando en él y con Visor los libros se distribuyen y llegan. Son una serie de obstáculos paradójicos que exacerban la situación.

Manías, influencias literarias, recomendaciones

P: Manía o manías que tengas al escribir.

R: Escuchar música.

P: Autores que más te han influido.

R: Rilke, Borges, Carlos Martínez Rivas.

P: Una palabra que ames.

R: Libélula.

P: Una palabra que odies.

R: Quehacer.

P: Una que te dé miedo.

R: Ninguna.

P: Un verso.

R: Dichoso el árbol que es apenas sensitivo…

P: Completa la frase: “La literatura es necesaria porque…

R: Es parte de la vida.

P: Completa la frase: “Escribo poesía porque…

R: Es lo que mejor sé hacer.

P: Una obra que te hubiera gustado escribir.

R: En busca del tiempo perdido, de Proust.

P: Un autor o autora con el que te irías a tomar algo.

R: Rimbaud.

P: Un premio que te gustaría ganar.

R: El Alfaguara.

P: ¿A quién le darías el Próximo Cervantes?

R: Rodrigo Rey Rosa.

P: Alguna recomendación para aquel que lea esta entrevista.

R: Acabo de descubrir a una escritora chilena que se llama Cynthia Rimsky. De ella recomiendo el libro Poste restante.

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