Gwendoline Riley disecciona las relaciones entre madres e hijas en su séptimo libro
Gwendoline Riley aborda en su novela Mis fantasmas lo compleja que puede llegar a ser la relación entre madres e hijas, llevándonos a través de una montaña rusa de distintas sensaciones que incluyen: incomodidad, ternura, frustración, cariño y resentimiento. Es complicado que un libro te haga sentir todo esto a la vez mientras lo lees, pero la autora lo consigue con una naturalidad que refleja la vida misma, donde los sentimientos contradictorios coexisten y se entrelazan.
Con un estilo minimalista, Mis fantasmas explora las dificultades de las relaciones materno-filiales y el impacto de las heridas no sanadas.
Los «fantasmas» de Bridget
Mis fantasmas cuenta la historia de Bridget, una académica que reside en Londres con su novio, un hombre con quien apenas podemos ver si existe conexión. A pesar de apenas hablarse ni con su novio ni con su hermana, esta novela no trata sus relaciones actuales, sino de las pasadas, sus fantasmas, que siguen ejerciendo influencia en el presente.
En los primeros capítulos se habla del padre de Bridget, un hombre que ha marcado tanto a la protagonista como a su hermana con comportamientos humillantes. Se burla de los gustos de sus hijas. Un “bromista” que siempre acaba haciéndoles pasar vergüenza. Sin embargo, la autora no permite que este personaje tome demasiado protagonismo en la historia, lo despacha rápidamente para dar paso a la figura central: Helen, la madre de Bridget.
Helen, apodada Hen, es una mujer narcisista que no ha tenido mucha suerte en la vida: un trabajo aburrido, amistades superficiales, vive en un edificio de estudiantes, y ha tenido “dos maridos horribles”, como Bridget no para de recordarle. La vida de Hen parece un ciclo continuo de decepción y aburrimiento. Esto la hace vivir permanentemente insatisfecha, hasta que una enfermedad se apodera de su vida.
Sobre la trama
La novela transcurre de cumpleaños en cumpleaños. Bridget y Hen cumplen años en febrero, y se reúnen anualmente para cenar juntas. En estos encuentros suelen tener las mismas conversaciones y dinámicas. Bridget hace preguntas y Hen responde, mostrando desinterés por todo lo que no sea su propia vida. A medida que avanzan estos encuentros, se refuerza la idea de Bridget de que su madre disfruta con las cosas horribles y las desgracias ajenas. Para la protagonista, Helen es un enigma que no consigue resolver. Por más que intenta tener una relación con ella, siempre fracasa.
Sin embargo, estas quedadas terminan por la enfermedad de Hen. La historia pasa a hablar de la sobrecarga que viven muchas personas cuando sus padres se vuelven dependientes. Riley explora este tema con una sinceridad brutal. Muestra cómo Bridget y su hermana gestionan esta nueva realidad, sin haber logrado aún resolver las tensiones del pasado. Ambas se muestran como versiones fantasmas de sus padres. Durante sus vidas se han encargado de no cometer los mismos errores que ellos, pero eso no ha hecho que sean mejores. De esta forma, la autora plantea la posibilidad de que no podamos escapar de los lazos que nos unen a nuestros familiares.
Sobre la autora y su estilo
Gwendoline Riley es una escritora británica conocida por sus novelas que exploran las relaciones, la soledad y las dinámicas familiares. Nació en 1979, en Londres, y se crio en Mánchester. Estas influencias geográficas aparecen en sus obras. Ha recibido elogios por su estilo preciso y su capacidad para captar las emociones, incluso las más crudas.
La autora tiene una forma muy cruda de escribir. Su escritura hace que la lectura, en ocasiones, sea incómoda, pero placentera. Cuanto más avanza, más se siente y se entiende lo que quiere transmitir. No hay adornos en su estilo, y la protagonista narra la historia desde el autoanálisis. De esta forma, evita que la narración suene egocéntrica, porque salen a la luz los defectos de todos los personajes. Es decir, a lo largo del libro vemos como Bridget intenta desentrañar la complicada personalidad de su madre, pero en actos como no querer presentarle a su novio, no dejarle pasar la noche en su casa, o no querer ir a verla cuando se hace daño en la rodilla, se puede ver que Bridget tampoco es fácil de llevar.
A pesar de la compleja relación entre Bridget y Helen, este libro es un acto de amor, porque cuando las cosas se tuercen, Bridget permanece al lado de Hen. El relato, lejos de ser sentimental o empalagoso, es un homenaje al amor imperfecto que define a tantas familias.
El trabajo de Riley destaca por su minimalismo, los diálogos agudos y habilidad para representar las partes más complicadas y duras de las relaciones humanas. No es muy conocida en España, pero cualquier fan de las novelas de Sally Rooney puede sentir compatibilidad con esta autora.

