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Luna Miguel: «No querer que las obras canónicas estén en las escuelas es como prohibir a las nuevas generaciones conocer el mundo»

Placer y censura en la nueva obra de Luna Miguel, una conferencia sobre la Lolita de Nabokov

Un momento paralelo en que el la censura ha llegado a cancelar libros como Lolita y una profesora universitaria trata de explicárselo a unas alumnas completamente ignorantes el tema. Sobre esto va el nuevo libro de Luna Miguel, Incensurable.

Incensurable

Luna Miguel presenta un nuevo libro, Incensurable, entre la novela y el ensayo, sobre el placer y la censura. Lectrice Santos es una profesora universitaria de Filosofía y es invitada a dar un seminario sobre literatura y erotismo. Ella ve esto como una oportunidad para darle a conocer a estas estudiantes un libro censurado desde hace varios años: Lolita de Vladimir Nabokov.

En esta conferencia, Lectrice tiene que seguir hablando a pesar de la censura que ocurre a su alrededor, un análisis sobre la obra que deja ver su obsesión entorno a esta, su inestable pasado, sus relaciones pasadas y su relación con la literatura y el sexo. Una metamorfosis que nos dará una nueva visión sobre un clásico que no se puede censurar.

Explicar un clásico

Pregunta: ¿Cómo comenzó la idea de escribir Incensurable?

Respuesta: Incensurable nace porque, como decía Umberto Eco «porque me apetecía», pero en esta ocasión me apetecía muchísimo lanzarme a investigar esta voz de una profesora que intentaba explicar un clásico a personas que no tenían ni idea de qué significaba ese libro. A personas cultas además, personas estudiantes.

Yo venía de haber hecho un club de lectura sobre Lolita y me lo pasé tan bien, aprendimos tanto, estudiamos tanto juntas. Pasamos el verano de 2022 tan entretenidas, enfrentándonos a un libro que a muchas de mis alumnas, a la gente del club, le daba miedo leer, que yo seguía escribiendo aunque ya hubiese terminado de escribir las notas y las clases, y ya tuviera todo el material preparado, yo seguí tomando notas, tenía un diario de lectura o de relectura del libro.

Y no podía parar de pensar en aquellas conversaciones con ellas, no podía dejar de pensar en Lolita, no podía dejar de pensar en esa posibilidad de imaginar un mundo en el que alguien tuviera que explicárselo a alguien que no lo conoce y para eso tuve que cargarme Lolita, tuve que destruir Lolita, inventar un mundo en el que fuera olvidado.

«Yo estaba escribiendo otras cosas y de repente esto se comió todo mi tiempo. Y básicamente lo hice porque quería.»

La Lolita de Nabokov

P: Entonces, ¿por qué Lolita? ¿Cuál es tu propia relación con este libro? ¿Es diferente actualmente que a tu percepción del libro hace años?

R: Ha ido cambiando a lo largo de los años. Es un libro que siempre ha estado ahí. Una siempre vuelve a sus clásicos. Yo vuelvo siempre a Alejandra Pizarnik, yo vuelvo siempre a Bukowski, vuelvo siempre a Sylvia Plath, a Amélie Nothomb.

Vuelvo a las cosas que, curiosamente, conformaron mi adolescencia. Del mismo modo que, de vez en cuando, aunque ya no escuche tanto esa música, de repente te ponen el Extremoduro que escuchabas de adolescente y quedas como loca porque dices esto conformó mi personalidad. Pasa algo con la lectura que esos primeros libros y ese primer enfrentarte al abismo, esas historias locas, se te queda para siempre. Y en ese caso, para mí Lolita siempre ha estado ahí.

Lo leí por primera vez a los 14 años. Justo en diciembre del año pasado hacía 20 años que lo leía. Y lo releía una vez al año, más o menos. Y esto, aparte de estar un poco mal de la cabeza, también es algo que quería seguir dejando constancia de cómo podía ser, no solo Lolita en sí, sino lo importante que es para una autora volver a su lugar de refugio.

«Este lugar de refugio es un refugio muy violento, pero ahí está y necesito volver a él de cuando en cuando para ver también cómo he cambiado, cómo ha cambiado la vida, cómo ha cambiado mi concepción de la literatura, cómo ha cambiado la industria editorial.»

Si estamos hablando de un libro que se publicó hace 70 años, a mí me ha acompañado en sus últimos 20 años y el mundo ha cambiado mucho en esos 20 años. No me quiero imaginar cómo ha cambiado desde que Nabokov se sentó a escribirlo.

La ficción y la realidad

P: ¿Dentro de Incensurable es todo ficción o hay toques de autobiografía o de referencia a alguien o algo de tu alrededor?

R: Evidentemente toda ficción se basa en una realidad. El profesor de filosofía más cercano que tengo es mi pareja. El da clases en la Autónoma, precisamente, el Seminario Eros existe. Lo hicieron unas estudiantes de filosofía hace 2 años y ya no se ha vuelto a repetir, así que yo me imagino la expedición, pero en realidad no se ha vuelto a repetir, así que no sé qué pasará. Pero esas estudiantes existen.

Evidentemente, yo no nací en Almería, pero viví mucho tiempo allí, entonces esa relación también de poner a una escritora de una ciudad pequeña y de la que no solemos escuchar muchas veces quién escribe desde esos lugares pequeños de la Península Ibérica, también me hacía ilusión. Poner ese lugar en el centro.

Entonces hay muchas cosas que son reales y que conozco. La Academia a través de mi pareja, las peleas con el canon en la Academia a través de mis amigas que estudian o que todavía están en haciendo que sus trabajos de fin de máster o sus tesis.

El mayor parecido entre Lectrice y yo es la biblioteca. Creo que hemos leído cosas muy parecidas. Y también el otro parecido que hay es lo que a mí me hubiese gustado ser. Muchas veces lamento haber estudiado Periodismo y lamento no haber estudiado Humanidades. Pero el hecho de no haber estudiado Humanidades, ni Filología, ni Filosofía, también me hizo ser autodidacta en las lecturas. Pero muchas veces añoro precisamente esa posibilidad de haber entrado en conversación con otros estudiantes y también con un canon al que yo critico, pero que me hubiese gustado conocer mejor.

«Si algo tiene Lectrice que tenga yo son las lecturas, y si algo tiene Lectrice que yo no tengo y que quisiera tener es una carrera en Humanidades.»

Obsesión y locura

P: En Incensurable vemos como Lectrice, la protagonista, tiene una obsesión por Lolita que a veces nos parece hasta normal o lógica, una obsesión que parece que la lleva a la locura. Según lo vas leyendo, el relato te parece lógico y te apetece volverte tan loca como Lectrice e investigar como ella, obsesionarte. ¿Cómo hiciste esa creación de personaje para que nos pareciera normal y se llegue a este punto de sentir eso como ella?

R: Aquí tiro de otra obsesión mía, de otro clásico inevitable de nuestro tiempo que es Pura pasión de Annie Ernaux. Pura pasión cuenta la historia de una mujer obsesionada con que un hombre la llame. Se crea toda una religión, prácticamente, personal alrededor de un hombre y se crea toda una bibliografía alrededor de un hombre y se crea todo el sistema de pensamiento alrededor de su deseo.

«¿Qué pasa cuando tu objeto de deseo máximo es un libro?»

También me apetecía hacerme esa pregunta. En este momento en el que han salido tantas novelas y en el que hemos hablado tanto. Yo misma había escrito anteriormente Caliente donde también exploro la literatura erótica, el deseo… Todo el aprendizaje que he hecho leyendo a Anais Nin, Annie Ernaux y muchas otras autoras que han explorado este deseo loco amoroso, yo me pregunté «¿qué pasa si en vez de poner a una protagonista que se obsesiona con un hombre o con una mujer, qué pasa si pongo un libro?».

De hecho el final de Pura pasión es que el verdadero lujo no es un abrigo de pieles tanto como la posibilidad de sentir una pasión por un hombre o una mujer. Y yo recuerdo haber escrito al lado, al margen de ese libro: ¿Y qué pasa si es otra cosa que va más allá de un de un ser humano? ¿Qué pasa si nuestra pasión va hacia otra hacia otro lugar?

«Y a lo mejor es que mi Pura pasión es Lolita

Dependiente de las relaciones

P: Lectrice es la persona que es por todas las relaciones que tiene con todas las mujeres que pasan por su vida, con el alcohol, con algunos hombres, con su sexualidad… ¿Cómo ha sido ese proceso para crear este personaje, con ese pasado, con esas relaciones?

R: Me apetecía partir de un personaje que se parecía quizá, que podía tener resonancias, con Dolores Haze. Es decir, partimos de un adolescente un poquito mayor a Dolores Haze. Dolores tiene 12 y Lectrice empieza a los 14. Me apetecía partir de ese personaje aparentemente vulnerable e infantil, y me apetecía ir convirtiendola cada vez más Humbert.

«Hay una especie de metamorfosis: Lectrice empieza siendo Lolita y acaba siendo Humbert; Lectrice empieza siendo inocente y acaba siendo también verduga; empieza siendo víctima y acaba siendo victimario.»

Me apetecía ver cómo se convertía también en eso, en qué tenía que pasarle a alguien para convertirse en eso. Y si acaso ella podía darse cuenta de que se estaba convirtiendo en eso. Me quise inventar a alguien que intentara también, conscientemente, imitar a sus héroes literarios. Yo creo que Lectrice imita a Virginia Woolf, imita a Philip Roth… Imita a muchos de los autores que le van contagiando.

En mi anterior libro, Leer mata, yo había teorizado a propósito de la lectura somática, que es esa cosa de qué pasa si nos convertimos en aquello que leemos. Aquello que leemos nos obsesiona tanto que al final acabamos representándolo.

Yo creo que ella, lo que ha intentado, es que cada etapa suya como lectora la irá convirtiendo también en un tipo de personaje, en lo que tenía que ver con el amor, en lo que tenía que ver con la política, lo que tenía que ver con el trabajo y lo que tenía que ver también con su relación con Lolita.

«Intenté crear un personaje que fuera mutando, que fuera cambiando de idea y que tuviera también como esa representación de ser una lectOra somática.»

La Anunciación

P: ¿Cómo ha sido el proceso creativo de Incensurable? ¿Ha sido diferente al de tus otros libros?

R: Muy diferente porque, como decía al principio, yo no tenía planeado escribir esto. Esto vino. Hay una imagen que se repite mucho en el libro, que es la de la Anunciación. A mí me siempre me ha llamado la atención esa cosa de una paloma que viene y te da algo y se va. Esa figura del Arcángel Gabriel que de repente llega a un tipo y le pone un libro en el corazón a un tipo de alfabeto, y resulta que ese libro es el Corán.

Me resultaba muy inquietante esa idea de la mística, de una especie de enviado de Dios, enviado divino, que te pone algo, ya sea un hijo, ya sea un texto religioso, ya sea un libro, ya es una idea…, pero alguien que te pone algo.

Yo creo que con la obsesión de los escritores pasa algo parecido. Llega un momento en que la inspiración, la lectura, las musas…, Lorca lo llamaba el duende. De repente llega algo que te pone una idea y, si algo somos los escritores es que somos muy cabezones, entonces algo parece externo a tí te pone una idea y tienes que hacerlo.

Ha sido diferente mi proceso creativo de otros porque lo hice sin pensar en si eso iba a ser publicado, y eso me dio una libertad tremenda. El hecho de, curiosamente, un libro que busca hablar y tener interlocutor, la búsqueda de interlocutor me hizo prescindir de interlocutor. Y escribir como si nadie fuera a leerlo, como si no fuera a ser publicado, como porque a mí me apetecía. Y de ahí nace un poco, ese es el proceso creativo al final: divertirme en mi casa sola.

Placer y censura

P: Al final Incensurable es una especie de tira y afloja entre placer y censura, ¿cómo haces para que se coordiné tan bien esa parte erótica, sensual con la parte crítica, filosófica?

R: Al final, el texto es una conferencia, entonces tenía que resultar mínimamente creíble. Luego, gracias a que se ha grabado el audiolibro, he visto que dura 5 horas, entonces me puede cuadrar que sea un seminario perfectamente y que luego acaban en la casa de la autora cuando es expulsada de la de la Universidad. Cuadra perfectamente. Es un texto que dura 6 horas, leído en voz alta, declamado.

Entonces, mi idea, cuando yo estaba empezando a escribir, me escuché mogollón de conferencias de filósofos, de escritores. Como mi pareja trabaja en la Universidad hemos ido incluso a algunos seminarios de filosofía. Como que empecé a escuchar muchas charlas y me di cuenta de que lo que marcaba la diferencia entre un buen conferenciante y un conferenciante, no sé si mediocre, pero sí aburrido y que no era capaz de conectar con el oyente, con el espectador, era su capacidad para poder introducir escenas de su vida, escenas de sus sensaciones, escenas de sus miedos como lector.

Lo que le hacía un verdadero orador o una verdadera oradora, lo que hacía que tú estuvieras pendiente de lo que estaba escribiendo, era cómo iba variando entre la teoría y la práctica. Y por eso yo quise que se mezclara la vida de Lectrice con su teoría porque eso hacía, no solo más llevadero al lector leer Incensurable y leer mis desvaríos con respecto a ideas posibles con respecto a la lectura de Lolita en el siglo XXI, sino también me ayudaba a ser cercana, a acercar ese personaje, a intentar entender porqué ese libro era importante para ella, intentar entender qué le daba miedo de esa lectura.

Pasé básicamente muchas horas de escucha, de conferencias de la Fundación Juan March, gracias a youtube. O sea, este libro no existiría sin youtube supongo. No, pero gracias a youtube pude ver lo que es contar bien una historia, lo que es hablar bien, lo que es narrar bien. Y es supongo lo que le da también su carácter teatral.

Yo había trabajado recientemente con algunas dramaturgas y un poco el mundo de la de la performance y del teatro. Y todo lo que aprendí de mirar cómo se conforma un escenario me permitió también hacer la escenografía de este texto. Así que esa es la decisión de meter escenas de su vida, ser consecuente con lo que yo creo, con lo que yo considero un buen orador.

Un seminario, una conferencia, un monólogo

P: Otra parte que me ha gustado de Incensurable es que toda la obra es como una especie de monólogo, pero aun así somos conscientes de lo que ocurre alrededor. ¿Cómo se construye esta narración?

R: Fue muy difícil porque además, en las primeras lecturas que dejé a amigas, surgió la duda de si tenía que tener notas a pie de página (al final hay una justo al final, solo una), si tenía que meter una escena… Como que al principio estaban todas esas dudas, pero yo quería ir a una. Si esto es una conferencia, tiene que ser una conferencia; si esto es un monólogo, tengo que intentar que todo el escenario, que sea la escenografía la que hable, que sea el espacio el que hable.

Y  aunque sea ella la que no pare de hablar en ningún momento, pequeñas descripciones del lugar como cuando habla de que va a repartir los folios, de que no la han dejado entrar, cuando cambia el tono… Yo intenté hacer un poco eso, ver cómo explicar a través de su labia y de su narración todos esos pequeños ruidos de fondo y a ver si esos ruidos de fondo eran capaces de explicar el contexto.

Entonces tuve que pensar mucho en el ruido. Curiosamente, el otro día en la radio me decía una persona que me entrevistó que no hay música en este libro, que yo siempre cito canciones, que si meto a Bad Bunny por ahí, que si no…, pero en este libro no hay había música.

Pero yo creo que no hay música porque estamos atendiendo una grabación y en esa grabación lo que me interesaba era el sonido ambiental por así decirlo, intentar entender los gritos, el «ya vienen», «ya gritan», «pegan un golpe a la puerta» o «alguien ha pagado la luz». A través de esos pequeños detalles que una intuye a través de la nota de voz de la grabación en el móvil. Ese era el reto: construir, intentar reconstruir eso.

La bibliografía

P: Incensurable está repleto de referencias, de nombres de un montón de autores, hay un montón de citas de esos autores… ¿De dónde sacas toda esa información, todo ese conocimiento?

R: Leyendo. Me obsesiona la bibliografía. De hecho muchas veces, no lo he hecho porque no se me ha dejado, pero muchas veces, cuando escribo un poemario, y llevo publicando sobre todo poesía desde muy jovencita, siempre una de las cosas que yo quería hacer era poner bibliografía en el poemario. Hay quién lo detesta porque hay quien piensa que una obra debe ser la obra, que no tiene que estar constantemente haciendo referencia a lo que ya existió, que eso nos rebaja como autores en cierto modo.

«Yo creo que hay una visión machista también en eso porque cuando un hombre cita otro autor es algo inteligente, pero cuando una mujer cita a otros autores es como que no tiene ideas propias y tiene que citar a los otros.»

Entonces por eso, cuando yo he escuchado este tipo de críticas a la mujer inteligente, la mujer erudita, la mujer pensadora, me ha enfadado mucho y he pensado precisamente pues yo quiero citar, tengo que citar. Y si mi crítica es a la obliteración y a la censura, no puedo no citar a quien ha dicho esto antes que yo. Otra cosa es que cite mal o que atribuya las citas mal y ahí estaré encantada de corregirlo, pero me parece fundamental. Y sobre todo también me parece divertido.

Yo he aprendido mucho de Enrique Vila Matas y de ese tipo de narradores también que hacen homenajes constantes a otros autores, o Monique Wittig que ha reescrito El Quijote a través de una Quijote lesbiana. Es decir, me gustan mucho esos juegos de la escritura y por eso quería también que esa bibliografía estuviera presente.

Que sepa y que no sepa

P: ¿Crees que es necesario tener un bagaje previo, unos conocimientos previos, para leer Incensurable?

R: Creo que no. Creo que yo he intentado que no. He intentado que sea muy llevadero, que sea muy apetecible irse a ver las otras referencias, pero que las puedas leer sin tener que conocerlas. De hecho hay varias personas ya que me han dicho que han leído este libro sin haber leído Lolita y que no saben si lo leerán, que quieren hacerlo, pero que más adelante, que no tenían intención de hacerlo y que a lo mejor ahora sí, pero que se conforman un poco también con la parte más novelística del libro, aunque tienen ganas de leer Lolita.

Entonces, ¿se puede leer este libro sin haber leído otras cosas? Yo creo que sí. Al fin y al cabo es una conferencia de una profesora a unas alumnas veinteañeras.

«Para mí está hecho precisamente para un interlocutor que sepa y que no sepa.»

Pero es que pasa con todo. La propia obra de Nabokov, la propia obra de Virginia Woolf… ¿Tú puedes leer Una habitación propia sin haber leído a las hermanas Brontë? Sí y no. Virginia Woolf te va a explicar la importancia de la literatura de las hermanas Brontë, pero al mismo tiempo te va a hacer toda una teoría sobre el machismo en la intelectualidad de su tiempo y sobre la importancia del cuarto propio y todo lo que ya sabemos.

Entonces a mí lo que me gusta de la lectura también es la relectura, la posibilidad de que haya capas de lectura. ¿Se puede ir a una manifestación del 8M sin haber leído Simone de Beauvoir en El segundo sexo? Sí. ¿Se puede ser feminista sin haber leído a Simone de Beauvoir? ¿Cambiará tu manera de pensar, tu activismo, haber leído a Simone de Beauvoir? También.

«De hecho también, la pregunta sería, ¿se puede leer a Simone de Beauvoir sin haber ido a una manifestación del 8M, sin conocer cuáles son los motivos por los que hay que luchar por ciertas cosas?»

¿Es primero el huevo o la gallina? Pues yo que sé. Yo creo que se pueden combinar todas esas facetas y también, quizás un poco egoísta por mi parte, pero una de las cosas que sí que he querido es que este libro puede tener una lectura lenta. Es decir, estamos acostumbrados a devorar, «lo devoré», y «se devora en una hora», «se lee rápido».

Qué pasa si pausamos un poco, si ponemos un poco el freno y decimos una ficción ensayada en la que la lectora pueda entrar y salir sin la presión de tener que terminar ese libro en 2 días. Eso también me interesaba, la posibilidad de escribir un libro de lectura lenta. Ojalá la gente quiere tomarse su tiempo.

El apagón L

P: En Incensurable hay un “apagón L” y censuran Lolita. ¿Qué opinas de esta censura o cancelación de algunos libros ahora en la actualidad?

R: Terrorífico lo que está pasando en Estados Unidos o en Argentina. Precisamente esos países cuyos presidentes presumen de ser tan libres son aquellos en los que peores cosas están ocurriendo. Yo tiro por ejemplo de lo que ocurrió con Dolores Reyes es su Cometierra, que de repente se prohibió en las escuelas. Me parece que los grados de censura que hay ahora tienen mucho que ver precisamente con esa persecución al lector joven.

«Ese no querer que las obras canónicas estén en las escuelas es como prohibir a las nuevas generaciones conocer el mundo.»

Me parece terrorífico y también por eso elegí una profesora que habla a un público  de 10 y pico o 20 años, precisamente para hacer esa crítica y para demostrar esa necesidad de que si prohibimos a la gente más joven leer un clásico lo único que estamos haciendo es imposibilitar el conocer el mundo.

Por eso también está esa imagen en la que a Lectrice de joven una chica que trabaja en la biblioteca no le deja sacar Lolita, no le deja sacar la obra de Nabokov, porque eso no es para su edad. ¿Cómo decidimos la edad de un libro? Qué tienen que ver tener 14 años con leer Madame Bovary o tener 20 y leer Harry Potter. La edad de la lectura, esa cosa por cerrar tanto el punto de mira e imposibilitar que los niños accedan a los clásicos me parece deleznable.

Una visión mística

P: ¿Cómo fue la elección de la cubierta de Incensurable?

R: Un poco tortuosa porque no sabíamos muy bien cómo hacerlo. Yo adoro a Andreu Barberán, que es el diseñador con el que más he trabajado en Random House. Y yo quería algo místico. Antes he hablado de esa idea mística, de la obsesión como algo que parte un poco también de la de la visión mística, de cómo llegan las ideas a nosotros, de cómo nos sentimos iluminados. Esa idea del alcohol también.

Entonces de repente esta cubierta, que reconozco que a mí me chocaba porque, aunque sea Lumen, siempre me apetece algo más oscuro. Yo me visto siempre de negro y publico en una editorial que todo es blanco. Entonces ahí hay algo un poco difícil de asumir.

'Incensurable' de Luna Miguel | Fuente: Instagram (@lumenedit)
‘Incensurable’ de Luna Miguel | Fuente: Instagram (@lumenedit)

La cuestión es que, aunque había otras propuestas un poco más oscuras que son con las que yo me emperré, de repente esta tenía todo el sentido del mundo. Hay una especie de olas que pueden ser el desierto de Almería; puede ser el mar también, con esa imagen de la censura del mar que parece justo al principio, de cuando te empeñas en hablar delante del mar, pero el viento te quita el sonido, te quita el habla. Esa censura natural. También puede ser un río de tinta; también puede ser un río de vino, de alcohol. Entonces esa idea me gustaba. Y luego aparte que brilla y es muy bonito. Es como el labubu de oro [risas]. El famoso labubu de oro es Incensurable [risas].

Reventarlo desde dentro

P: Siendo también editora, ¿es más complicado escribir o corregir tus propios libros?

R: Incensurable ha salido en México a la vez, en Almadía y en Lumen, entonces tengo mucha suerte porque he tenido dos correctores. Entonces el hecho de tener además una lectura desde México, que también planteaba cosas del lenguaje en las que yo no había reparado, que también planteaba cuestiones de que, aunque compartimos canon, también hay lecturas que no tan compartidas en nuestras tradiciones y eso me fue muy útil. Porque por mucho que una edite, a veces con los textos propios una cae en todos los errores que le corregirías a alguien, pero tú misma no lo ves.

«Lo que sí que me interesaba es todo aquello que yo veo trabajando en la industria que no se les deja hacer a mis compañeros, qué pasa si yo lo intento hacer.»

¿Qué pasa si yo hago un texto que es una novela y es un ensayo y es una mezcla? ¿Qué pasa si me niego a escribir la novela que parece que todos tenemos que escribir para ser alguien? De España siempre se ha dicho que es un país de novelistas, por algo está ahí El Quijote. Parece que solo podemos ser novelistas para ser considerados escritores.

Entonces qué pasa si todo aquello que se supone que se le exige a los autores con los que trabajo, intentará reventarlo conmigo misma. Sobre todo por lo que te decía, no pretendo nada con este texto más que pasármelo bien y hacer lo que me da la gana. Entonces vamos a probar. Así que esa fue un poco mi relación: primero intentar quitarme los tabúes que yo creo que desde mi propio trabajo tenemos instalados en nuestro ADN y por otro lado dejarme llevar por esos otros editores con los que me lo pasé muy bien.

En el texto de Incensurable además hay algo colaborativo, que esto no lo he contado mucho, pero por ejemplo la bibliografía, que hay muchos libros falsos, son libros que han escrito falsamente amigos. Es decir, ahí hay varios escritores y editores españoles y latinoamericanos que han participado y que tienen frases que son suyas y que les he pedido permiso para poder meterlas, para poder plagiar a mis amigos. Entonces siento que es un libro también colaborativo, porque he podido meter voces de otros que ojalá les haga ilusión.

Enfrentarse al miedo

P: ¿Qué impacto esperas que tenga Incensurable en tus lectores?

R: Ni idea, eso no se puede ver. Ojalá tengan ganas de leer y escribir como les dé la gana. De enfrentarse a los textos que les dan miedo con otro cuerpo, dispuestos al daño y dispuestos al horror. Es curioso que ahora que está tan de moda el terror sea precisamente la realidad o cosas aparentemente muy reales lo que más miedo nos da enfrentarnos. Parece que la etiqueta terror justifica que nosotros vayamos buscando el terror, pero si esa etiqueta no está nos da más miedo. Entonces ojalá Incensurable invite a leer sin miedo.

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