El artista gaditano estrena Tus latidos, un single para poner «el oído hacia dentro» y escucharnos a nosotros mismos
Tras entregarse a su público en la gira Ignífugo y pasar por el Benidorm Fest 2022, Gonzalo Hermida pone el foco en su nuevo proyecto musical, que verá la luz el próximo año. En el camino, continúa componiendo con compañeros de la industria y enamora a sus seguidores con canciones cargadas de optimismo y amor propio.
Pregunta: ¿Qué tal, Gonzalo? Comenzaremos hablando del Benidorm Fest 2023, ¿qué te parecen las propuestas? ¿Tienes ya algún favorito?
Respuesta: Las propuestas me parecen súper interesantes. Al final, creo que lo bonito del Benidorm Fest, y lo que me gustaba a mí también en su caso, era el punto de descubrir a artistas nuevos, a gente que tiene una carrera, pero permanece más en la sombra… Era mi caso también. Estaba como compositor y de repente me di a conocer un poquito más como intérprete, que me daba mucho vértigo. Pero bueno, lo bonito es ver una nueva gala, un sitio, un hueco en la tele con gente nueva aspirando a representar Eurovisión o a que sea tu artista nuevo favorito del momento. Me parece maravilloso y, de los artistas que he visto, conozco a varios: Vicco, que tuve sesión con ella hace poquito antes de que se anunciara, Meler, Blanca Paloma, que estaba en mi edición… Muy contento por ellos y les deseo lo mejor del mundo.
P: ¿Por qué decidiste presentarte? ¿Alguien te animó a dar el paso?
R: Fue realmente Televisión Española. Yo envío la canción como compositor y me vuelve con la propuesta de que yo sea el intérprete de la canción que envío como autor para que la cante otro cantante. La vi como una oportunidad. Nadie sabía qué iba a ser el Benidorm Fest, fuimos al cielo, porque no se sabía qué iba a pasar y que iba a tener esa dimensión tan grande, ni que tanta gente nos iba a conocer por eso. Fue una aventura maravillosa.
Realmente tuve mucho miedo, porque decía que Eurovisión puede ser un arma de doble filo. Los artistas en España sobre todo le tenemos mucho miedo, y yo creo que por el punto del machaque que se ha hecho con todos los artistas que han ido. Si apoyasen un poco más… La propuesta te puede gustar o no, pero, una vez que se decide el candidato, vamos a muerte con él o ella. Entonces, como se ha machacado tanto, hay que intentar suavizar eso porque el artista que va quiere hacerlo, lo normal. Los artistas grandes no quieren ir a Eurovisión por ese machaque.
Al final, todos tenemos ese vértigo, pero la propuesta fue preciosa y a mí me encantó el poder dar un pasito adelante como intérprete, quitándome los miedos y todas las cositas que yo tengo, como que siempre me gusta estar mucho en el estudio. Creo que me ha ayudado también en todo lo que estoy haciendo ahora mismo.
P: ¿Te has planteado repetir la experiencia? Blanca Paloma es un buen ejemplo de ello.
R: No, no lo he pensado nunca. De hecho, yo suelo pensar que las cosas siempre tienen un principio y un fin en la vida, siempre. La vida en sí empieza y acaba. Todo es cíclico. Yo lo he vivido de una manera, que quizás me quedé con la espinita de poder cantarla en directo, pero ya de por sí me encantó lo que viví hasta el final, hasta el último día de la actuación en directo, que no pude hacerla, porque cogí el COVID-19. En general, yo creo que viví la experiencia como pude vivirla. Hay hueco para los demás. Que lo disfrute mucha gente nueva y que descubramos muchos artistas nuevos.
P: ¿Qué consejos les darías a los nuevos concursantes?
R: Que lo viviesen de corazón y que no se auto-engañasen como que lo están disfrutando, cuando realmente no es así. Yo me acuerdo de que me paré a trabajar con mi terapeuta en la emoción de estar exponiéndome, en la emoción de que una canción esté funcionando, de que la gente te conozca… Creo que el consejo más bonito que puedo dar es: vívelo hoy. No sabes si mañana vas a tener el COVID y no vas a poder actuar con tu canción. Lo que vivas hoy, vívelo. No sabes lo que va a pasar en la vida. Mañana podemos no estar y no habremos disfrutado el hoy.
P: Sueles componer muchas canciones, tanto para los demás como para ti. Cuéntanos en qué momento tomaste la decisión de cantarlas tú mismo.
R: Nunca fue una decisión meditada, o sea, realmente yo venía de cantar y de arrancar mi proyecto como cantante en Cádiz. Mi papá y yo nos movimos por todos los sitios. Mi padre aprendió a ser técnico de sonido para ayudarme. Íbamos los dos juntos por los baretos de Cádiz, por los chiringuitos, por todos los sitios que nos dejaban tocar. Me fui a Madrid y, claro, conocí al maestro Esteban y vi que se podía vivir de escribir canciones para otra gente o interpretarlas tú; me pareció un mundo maravilloso. Se puede estar todo el día componiendo canciones y, de repente, vivir bien de esto.
Creo que al final lo que hice fue buscar mi parcela. Yo soy más músico que cualquier palabra que me encasille en algo, por ejemplo: cantante, compositor, productor o músico de sesión… Bueno, yo soy lo que me eches ese día, según como me levante. A lo mejor un día voy a producir este tema, hoy voy a componer, mañana a cantarla… Entonces voy regando mis parcelitas por épocas: una en la que riego más la de productor, otra en la que riego más la de compositor o de intérprete, otra en la que soy más cantante y estoy haciendo mi gira… Me gusta la música en general, entonces nunca fue un salto el decir «pues ahora voy a cantarla yo». Realmente es como que siempre he estado cantando las canciones y es preciso que se hagan conocidas en voces de otros artistas a los que admiro.
P: ¿Eres de los que hasta que no terminan una canción no pueden salir del estudio? ¿Tienes alguna manía al componer?
R: Suelo quedarme en el estudio hasta que termino. De hecho, odio dejar las canciones a la mitad. Cuando la gente dice «vamos a dejarla a medias y seguimos con otra», yo me niego y aunque sea una porquería se termina de arriba abajo. Al menos que tengamos dos o tres minutos de canción para poder escucharla en los auriculares, disfrutarla, saber por donde van los tiros. Aunque sea la más mala que hayas oído en tu vida, hay que terminarla. Nunca sabes si el verso que te va a dar va a ser el que llevará a la otra canción, que va a ser la que gusta.
P: Al escuchar gente cercana una canción tuya, ¿alguna vez te han llamado porque pensaban que la letra iba para ellos?
R: Sí, ha pasado. (Risas) Han llegado a llamarme y decirme «oye, muy bonita, pero te he leído; sé por donde vas». Me ha pasado varias veces. Yo siempre cuento en los conciertos que una de mis canciones, llamada Imborrable, la escribí por una expareja mía; yo no hablaba con ella, pero de repente me escribió cuando salió el disco: «Imborrable» con un corazón roto. Dije «¡ha pillado el mensaje!» (Risas) No sé si llegó a mal, pero lo ha pillado.
P: Hace pocos meses lanzaste el videoclip de Que viva la vida, un tema de lo más optimista. ¿De dónde viene la inspiración? ¿Atravesaste algún momento de plenitud en tu vida personal o en tu carrera musical?
R: Un punto de unión entre ambas cosas. Yo tenía siete temas, o sea que iba a ser un EP, aunque finalmente será un disco, porque me he vuelto loco. Pero iba a ser un EP de canciones bastante oscuras y densas, porque yo estaba en ese punto de escribir muy perfeccionista, escribir historias, estribillos y tal.
De repente, una artista a la que admiro me propone componer para ella y, claro, quería algo con luz. ¿Qué pasa? Que, sin darse cuenta, ella sacó de mí esa luz. Entonces empecé a escribir canciones optimistas como Que viva la vida. O sea, son siete canciones que salieron de mi parte más perfeccionista y, después de conocer a esa artista, siete canciones más optimistas. Que viva la vida nace en esa nueva ola de canciones que componen el disco entero, que serán unas 14, de ese producto de «me da igual lo perfeccionista que yo sea con las letras, si vamos a disfrutar de la canción; es decir algo tan sencillo y, a la vez, tan complejo como Que viva la vida«.
Es un proceso personal súper bonito, saliendo de un cascarón. Yo veo las etapas como la de los gusanos de seda, el capullo y la mariposa, volviendo otra vez a empezar ese mismo ciclo. Pienso que está en ese proceso de salir del capullo para convertirse en mariposa, así estoy en uno de los mejores momentos de mi vida personal y profesionalmente.
P: En la misma línea, ¿qué es para ti el éxito?
R: Doy gracias cada mañana desde que me levanto por poder hacer canciones, música, un arreglo de cuerdas o de guitarra, grabar algo, poder levantarme a la hora que me dé la gana, hacer música y acostarme a la hora que me dé la gana haciendo esa música. El éxito es estar navegando en la búsqueda de lo que quiero y no estar parado en ningún puerto sin motivaciones, sin ganas, sin actitud… Porque, al final, la búsqueda lo que hace es llevarte a un tipo de felicidad, fracaso, caída, levantada… Para mí el éxito es eso: poder estar navegando (viviendo) todos los días con una motivación y las cosas claras de hacia dónde quiero ir.
¿Qué no es el éxito para mí? Estar sin motivación, no conocerme, no saber por donde o hacia donde voy, no saber mi camino, estar dubitativo en las cosas que hago en mi día a día. En mi ámbito personal, es poder expresar lo que tengo en la cabeza para plasmarlo en un lienzo con un pincel y palparlo en una canción, en un papel, con una letra para la producción. Es un éxito súper sano, porque estoy feliz con todo lo que hago cada día desde que me levanto hasta que me acuesto. Si mañana se acaba la vida, me da igual: He vivido 27 años maravillosos, de hacer lo que me da la gana y ese es el éxito de cualquier persona.
P: 13.500 pulsaciones con Julia Medina es todo un triunfo. ¿Tienes alguna colaboración entre manos?
R: Pues sí. En este nuevo álbum, lo desvelo de primeras, hay cuatro colaboraciones, pero, como son 14 o 15 temas, aún no sé cien por cien las que van a entrar. Estoy ahora mismo en Ibiza haciendo sesión de composición y, justamente ayer hablando de las colaboraciones, decía que yo soy demasiado romántico como para buscar una colaboración por el interés de que el proyecto crezca, me cuesta mucho. Siempre lo hago por una cosa emocional, por decir «yo soy el romántico de tu música, me gusta lo que haces, te admiro y quiero currar contigo».
Un día llegó David, que es parte de mi equipo, a casa y me dijo «escucha a esta chica, ¿quién crees que podría colaborar con ella?». Lo miré, me flipó y le dije «yo»; fue así y a ella le encantaba la idea. Yo, al final, en las colaboraciones también soy muy romántico y en el disco nuevo tengo cuatro, de las cuales estoy enamorado, o sea, soy íntimo amigo y tenemos una relación muy bonita con estas.
P: Estás de estreno con Tus latidos. Le cantas, como bien dices, a que «cada persona ponga el oído hacia dentro y se escuche a sí misma», un mensaje muy bonito y verdadero. De nuevo, ¿en qué te basaste para que este tema naciese? ¿Alguna vivencia personal te ha marcado para ello?
R: Pues sí. Tus latidos forma parte de esta metamorfosis. ¡Pues «metamorfosis» no es mal título para el disco, ahora que lo pienso! (Risas) Todavía no tengo el título. La metamorfosis es el paso de esos siete temas tan oscuros a los más claros. Tus latidos es una forma de decir «oye tus latidos, ahora y siempre; no te olvides de ti». Yo vivía un proceso unos años atrás en el que estaba buscándome, y es normal, ya que estás navegando en busca de lo que quieres sin tener un rumbo o con la brújula rota. No pasa nada, ya encontraremos en algún puerto una que nos diga para donde es. Pero la cosa es que yo decía que Tus latidos es «escúchate para dentro», no es mirar hacia fuera, o sea, la vida no cambia mirando hacia fuera, sino que la vida cambia mirando hacia dentro.
Tú te levantas y ves la vida como tú quieres vivirla, que puede tener diferentes desafíos, habilidades… La vida, al final, tiene pieles, pero todo depende de cómo lo gestiones por dentro. Te puede pasar una cosa catastrófica que, si tú la mueves por dentro de una manera, camina de dicha forma. Por eso Tus latidos. Me parece muy directa. También va a ser la sintonía de la Ruta del Sol –Vuelta Andalucía, es maravilloso. Yo fui ciclista y que la apoyen con el deporte me parece una maravilla.
P: Con todo lo dicho, ¿afirmas que de una montaña rusa de emociones nacen los mejores temas?
R: ¡Buah! Estoy muy intenso últimamente. (Risas) Puedo decir que ahora mismo estoy en una montaña rusa, en el mejor momento de mi vida, pero también en autogestionándome como nunca. Tengo subidones, bajones, pero todos gestionados de maravilla, porque tengo un buen equipo y yo mentalmente tengo mis herramientas. Estoy en una montaña rusa porque el disco no se acaba, no lo abandono todavía, me cuesta mucho, estoy cerrándolo, no encuentro el título, ni la portada, ni el sentido. Yo no sé delegarme solo. Me está costando hasta dormir, pero me pongo por las noches a pintar, a escribir… Siempre estoy inspirado, con melodías… Es como que, de esa búsqueda, la cabeza vuela más y le damos más margen. Te diría que sí, dentro de unos meses no lo sé, pero ahora mismo te digo que en una montaña rusa de emociones se escribe mejor.
P: Cambiando de tema, ¿conservas alguna anécdota de tus conciertos?
R: Tengo bastantes. Una que fue muy bonita es de cuando toqué con Cadena Dial en Águilas. No me olvido. Recuerdo que salí a cantar y se apagaron las luces, todo, se fue el sonido en medio de la canción. De repente, el público empezó a cantarme las canciones de mi EP, que yo no sabía que la gente conocía. Incluso me sacaron pancartas. Gracias a que esto ha pasado, porque yo estaba a punto de llorar, de romper el escenario a cabezazos. Por eso digo que hay que mirar hacia dentro y no hacia fuera. Yo miré al público y la gente no paraba de cantar las canciones. ¡Se sabían el tema seis de mi EP! Fue súper emotivo. Con las luces apagadas y el flash arriba… Me puse de rodillas a llorar como un campeón. Una anécdota que me marcará toda la vida.
P: Haznos algún spoiler del nuevo disco, ¿tenemos fecha?
R: Me estoy volviendo loco, en serio. Ahora mismo estoy en el proceso más difícil de autogestión de mi carrera. Este disco lo he mimado como si no hubiera un mañana. Mi equipo y yo llevamos diciendo en estas promos de Que viva la vida y Tus latidos que el disco saldría en septiembre del año que viene, porque queríamos trabajarlo poco a poco, pero yo no puedo más. Realmente irían tres años desde que arranqué con el proyecto, y no puedo. Yo soy un tío que está todo el rato creando. Aparte, llega un momento en el que tu punto personal cambia y ya no te sientes identificado con las canciones, eso es así. Antes de que eso pase, prefiero sacarlo y disfrutar del disco. Una vez que sale, es como una herida que se abre y se va curando solita.
No tengo portada, no tengo título, no tengo concepto… Tengo 14 canciones que me representan. Con lo que no tengo me buscaré la vida. Sé que va a venir, pero en este proceso me estoy volviendo loco, porque estoy abierto en canal a que venga… ¡y no viene! Entonces, estoy un poquito desesperado. El otro día hice una llamada con mi equipo y llegamos a la conclusión de que el disco, seguramente, saldrá en abril o mayo. No voy a esperar tanto. Empezaré la gira a partir de verano, tocando y disfrutando los dos discos que tengo en la calle: Ignífugo y «el sin título». Ahora mismo estoy en este proceso.


