A modo de aniversario, recordamos lo mejor que Pokémon HeartGold y SoulSilver otorgaba a los jugadores en una de las mejores entregas de toda la saga
Pokémon HeartGold y Pokémon SoulSilver son de dos remakes de 2009 la segunda generación para la Nintendo DS de los Pokémon Gold y Pokémon Silver. En ella, nos encontramos en la región de Johto que, al igual que ocurre en la primera versión de la segunda generación, después podremos pasar a Kanto. Si bien hay varios cambios en el argumento del juego (la protagonista femenina es Lira y no Cris), la historia sigue siendo prácticamente la misma.
Pokémon tiene una trayectoria de más de 25 años y ha sufrido todos los cambios que la industria ha incorporado. Cuando echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que hay muchas joyas en los juegos de pixelart que ya no tenemos en nuestras manos y que, por tal y cómo se ha acercado todo a una super producción atropellada, puede que nunca volvamos a tener.
Pokémon HeartGold y Pokémon SoulSilver tienen varias características únicas que no están presentes en los juegos más recientes de la franquicia. Algunas de estas características ya no están en los títulos modernos y muy difícilmente volveremos a apreciarlos debido a los cambios en la industria de los videojuegos.
Los pokémon siguiendo al jugador fuera de la Poké-Ball
En Pokémon HeartGold y SoulSilver, ver a tu pokémon seguirte por el mundo no era solo una cuestión estética. Esta mecánica hacía que el mundo del juego se sintiera más dinámico y auténtico. No era simplemente un añadido gráfico; era una manera de conectar más profundamente con tus Pokémon, ya que podías ver sus animaciones mientras caminaban contigo. Esta característica también ayudaba a hacer que el mundo del juego se sintiera más vibrante y lleno de vida, ya que los Pokémon no estaban simplemente encerrados en sus Poké-Balls, sino que formaban una parte activa del entorno.

La decisión de eliminar esta característica en juegos posteriores, como en Pokémon XY y sus sucesores, se notó de manera significativa en la experiencia del juego. Aunque la franquicia ha continuado avanzando tecnológicamente y ha introducido nuevas mecánicas, la falta de la opción de que los Pokémon te sigan ha sido una de las críticas recurrentes.
En algunos juegos recientes, como Pokémon Let’s Go, Pikachu! y Let’s Go, Eevee!, la mecánica de seguimiento fue reintroducida, pero con limitaciones. En estos títulos, los jugadores pueden ver a Pikachu o Eevee seguirles fuera de la Poké-Ball, pero la opción de tener cualquier Pokémon del equipo acompañándote, como era el caso en Pokémon HeartGold y SoulSilver, no está presente. Además, la interacción y la animación de estos Pokémon seguían siendo relativamente limitadas en comparación.
Hechos con mimo, tiempo y ganas
Esta debe ser la carencia más grande que ha sufrido toda la saga de Pokémon en los últimos años. Muchos fans dicen que el último juego original bien hecho de Pokémon fue Pokemon XY, pues las innovaciones en Pokémon Sol y Luna resultaron ser demasiado débiles, y desde entonces, la falta de cuidado y dedicación en los juegos de Pokémon se ha vuelto cada vez más evidente.
En Pokémon Sol y Luna intentaron innovar al eliminar los gimnasios y reemplazarlos con pruebas de los Kahuna, pero lo que parecía una oportunidad para revitalizar la saga terminó sintiéndose superficial. Las pruebas carecían de la profundidad y desafío que ofrecían los gimnasios tradicionales, lo que llevó a muchos a preguntarse si realmente se había puesto el cariño necesario en estas mecánicas o si simplemente se trataba de un cambio cosmético.
Luego vino Pokémon Espada y Escudo, el primer título de la franquicia principal en una consola de sobremesa como la Nintendo Switch, y las expectativas eran enormes. Sin embargo, lo que debería haber sido una evolución monumental se quedó muy por debajo de lo esperado. La eliminación de la Pokédex Nacional fue un golpe fuerte para los fans, pero más allá de eso, lo que más dolió fue la sensación de que Game Freak no estaba invirtiendo el tiempo ni el esfuerzo que la saga merecía. A pesar de la mayor potencia de la consola, los juegos se sentían vacíos, con entornos poco detallados, animaciones simplistas y un mundo que, en vez de aprovechar al máximo las capacidades de la Switch, parecía un producto apresurado y sin pulir.

Sin embargo, nada de esto se asemeja al desastre que fue Pokémon Escarlata y Púrpura. Uno de los puntos más criticados fue su rendimiento técnico deficiente. Desde el primer día de lanzamiento, los jugadores experimentaron una avalancha de bugs, caídas de framerate, texturas poco detalladas, y errores gráficos evidentes. Parecía que Game Freak había lanzado un título a medio terminar. Ver personajes moviéndose a pocos cuadros por segundo o texturas que parecían de una generación anterior no solo rompía la inmersión, sino que también dejaba en evidencia que se había priorizado el cumplir con los plazos de entrega sobre asegurar una experiencia fluida y bien diseñada.
La saga Pokémon ha ido perdiendo esa dedicación que alguna vez la definió. Los detalles minuciosos que hacían que cada juego se sintiera especial han sido reemplazados por decisiones apresuradas y un enfoque que prioriza la cantidad sobre la calidad.
Sistema de horario en tiempo real y días de la semana
El sistema de horario en tiempo real y días de la semana fue una de las características más innovadoras y memorables introducidas en Pokémon Gold y Silver, y posteriormente en los remakes Pokémon HeartGold y SoulSilver. Este sistema integraba el reloj interno de la consola al juego, haciendo que las actividades, eventos y encuentros con Pokémon se viesen directamente influenciados por la hora y el día de la semana en el mundo real.
Aunque muchos juegos de Pokémon recientes mantienen el ciclo día-noche, han eliminado o simplificado gran parte de las complejidades del sistema de días de la semana. En los títulos más recientes, las diferencias en los eventos entre día y noche son mínimas, y los eventos especiales basados en días específicos casi han desaparecido. El juego ya no hace tanto énfasis en el reloj del mundo real, lo que ha eliminado una gran parte del encanto que hacía que los títulos de la segunda generación fueran tan inmersivos.

La sensación de que el mundo de Pokémon tenía su propio ciclo vital, con pokémon que aparecían en momentos específicos o entrenadores que te esperaban solo en ciertos días, hacía que cada sesión de juego se sintiera única. El sistema de tiempo real y días de la semana recompensaba a los jugadores que dedicaban tiempo regularmente al juego y les ofrecía incentivos para volver en diferentes momentos, algo que los juegos modernos no han logrado replicar con la misma eficacia.
Explorar dos regiones completas: un juego dentro de otro
Lo que hizo que este concepto de Pokémon HeartGold y SoulSilver fuera tan especial es que los jugadores no solo obtenían un juego con una única región, como era lo estándar en la franquicia, sino que literalmente tenían dos juegos completos en uno.
Esta capacidad de explorar ambas regiones le otorgaba al juego una sensación de escala y profundidad que era (y sigue siendo) inigualable en la serie. La mayoría de los títulos de Pokémon que vinieron después limitaron la experiencia a una sola región, haciendo que Gold/Silver y HeartGold/SoulSilver se sintieran especiales. La idea de «extender» el viaje después de la liga se ha convertido en algo raro en los títulos modernos de la franquicia, donde el post-game es más limitado.
En títulos recientes como Pokémon Espada y Escudo, el post-game consiste en una serie de misiones cortas, la búsqueda de un legendario adicional y un par de áreas nuevas. Su contenido es mínimo en comparación con lo que ofrecían juegos anteriores.

En los juegos actuales, el contenido post-game parece diseñado solo como un puente hacia el competitivo. Los jugadores pueden capturar uno o dos legendarios más y participar en algún evento puntual, pero no hay un desafío real o una nueva región que explore. Las expansiones de Pokémon Espada y Escudo —Isla de la Armadura y Nieves de la Corona— añaden áreas adicionales, pero no logran la misma sensación de aventura que recorrer una región completa como Kanto, y en muchos casos parecen más una excusa para ofrecer nuevas capturas que un contenido elaborado. Y esto lleva a…
Post-game demasiado orientados al competitivo
Si bien es cierto que la comunidad competitiva es un pilar importante de la franquicia, el problema radica en que este enfoque ha desplazado otros aspectos del post-game que solían ser más accesibles y atractivos para un público más amplio.
La cantidad de jugadores interesados en el competitivo es limitada en comparación con aquellos que disfrutan explorando, resolviendo misterios, enfrentándose a desafíos adicionales o simplemente viviendo aventuras nuevas tras derrotar a la Liga. Sin embargo, el post-game de los juegos actuales parece centrado exclusivamente en servir a la pequeña pero dedicada base de jugadores competitivos, dejando a los demás con poco que hacer después de completar la historia principal.

Para muchos jugadores, el atractivo de Pokémon no radica únicamente en el aspecto competitivo, sino en la exploración, la colección y el sentimiento de descubrimiento. Títulos como HeartGold y SoulSilver ofrecían un post-game que era accesible para todo tipo de jugadores, desde aquellos que querían completar su Pokédex hasta los que simplemente querían disfrutar más del mundo y los personajes.
Los títulos recientes han perdido de vista esta diversidad de intereses. La posibilidad de enfrentarse a los antiguos líderes de gimnasio, encontrar nuevos rivales o revivir la nostalgia de la primera generación no era solo contenido adicional, sino una verdadera expansión de la experiencia de juego.
Un legado de contraste y cariño carcomido por la era moderna
En última instancia, el legado de Pokémon HeartGold y SoulSilver nos recuerda un tiempo en el que la franquicia se destacaba no solo por sus innovaciones, sino por su dedicación al detalle y el cariño puesto en cada aspecto del juego.
La percepción de que Game Freak ha priorizado los plazos de entrega y las ganancias sobre la calidad y el detalle ha llevado a una serie de lanzamientos que, en lugar de enriquecer la experiencia, han dejado a muchos jugadores insatisfechos. Pokémon Escarlata y Púrpura, por ejemplo, fueron ampliamente criticados por su rendimiento técnico deficiente y una sensación general de apresuramiento. The Pokémon Company, por su parte, ha continuado permitiendo que la franquicia se enfoque excesivamente en el competitivo, en detrimento de un contenido post-game que solía ofrecer exploración y desafío.
La serie aún tiene el potencial de recuperar el enfoque original, integrando la nostalgia y el amor por el detalle con las innovaciones modernas. A medida que miramos hacia el futuro, es crucial que Pokémon encuentre un equilibrio entre la evolución tecnológica y la preservación de las características que hicieron que la saga fuera querida en primer lugar. Solo así podrá mantener la magia que ha cautivado a jugadores de todas las edades durante más de 25 años.

