Darío Benavides, el joven almeriense que sigue defendiendo el escudo sevillista tras seis años
Corazón almeriense y alma sevillista. Darío Benavides lleva un trayecto profesional arraigado a la perseverancia por alcanzar el sueño de todo niño pequeño, ser futbolista. Nacido en Balanegra (Almería) y con toda una infancia con un balón en los pies, la joven promesa del Sevilla Atlético está dispuesto a pelear por su pasión hasta que su cuerpo y mente se lo permitan. Enfocado en superarse a sí mismo y exprimir su mejor versión, Darío afronta con el filial sevillista el primer ascenso de su carrera: la categoría de bronce.
P: Primero de todo, muchas gracias por atendernos, por sacar un ratito para estar con nosotros. Y, bueno, ya que va acabando la temporada, ¿qué sensaciones son las que tienes? Sabiendo también que es un poco contradictorio lo bien que va el Sevilla Atlético y la temporada tan complicada que ha tenido el primer equipo.
R: Sí, bueno, yo, al ser jugador del Sevilla Atlético, la temporada está siendo espectacular para nosotros. Es una temporada soñada comparada con el año pasado, que en la última jornada nos salvamos. Se respira un aura de felicidad completamente. Por lo contrario, aunque ahora está un poquito mejor, el primer equipo ha estado un poco con una mala dinámica, que ahora la ha recuperado. Pero bueno, es un poco contradictorio el filial con el primer equipo, el tema del ambiente en el campo y en los vestuarios, que no haya malas caras… El ambiente lo es prácticamente todo. Pero, hasta ahora, está siendo una temporada espectacular.
P: La ciudad de Sevilla suele estar dividida en dos equipos. Tú que eres jugador del Sevilla Atlético, ¿cómo se vive desde dentro esa sensación del conocido derbi?
R: Se lleva muy bien. Al final se respira que es una semana diferente, completamente a las demás. La gente está más centrada, por así decirlo. Siempre se toman el trabajo en serio pero en esas fechas se enfocan un poco más. Cuando llega esa semana, se nota, porque ya empiezan en redes sociales la gente a calentar el partido.
P: Se sabe realmente que, para llegar a ser futbolista, la disciplina que hay es mucho más de lo que ve la gente, y con poca edad tienes que empezar a rechazar reuniones con tus amigos por los entrenamientos. ¿Cómo has gestionado tú esa disciplina?
R: Yo es que llevo así, tan serio, desde los 14, quizá antes. Porque claro, en Almería, yo soy de Balanegra. Un pueblo que está al lado de El Ejido y yo tenía que hacer 40 minutos de reloj hasta entrenar a El Alquián, que está en la otra punta de Almería. Entonces, eso es algo que ha ido interno en mí desde pequeño. No me ha costado porque soy un chaval que se perdía colegio por tener que ir a entrenar, que se perdía todas las tardes, los fines de semana, si jugaba el domingo, no hacía nada, y si perdía ya ni te cuento. Entonces, al final lo he sabido sobrellevar, pero porque desde pequeño es lo que he vivido. Al final, cuando ya empiezas a entrenar por la mañana, que eso fue cuando tenía 16 o 17 años, pues te cambia un poco el tema del colegio porque ahora es por la tarde, es semipresencial, algo muy diferente. Pero bueno, al final es por lo que nos estamos sacrificando. Es la rutina, pero es mi rutina.
P: Llevas muchísimos años en este mundo y supongo que habrás tenido etapas un poco más oscuras, más de altibajos. ¿Ha habido algún momento en el que te hayas planteado dejar la pasión por el fútbol?
R: A ver, hay veces que cuando te lesionas, cuando tienes una mala dinámica… Pero al final apuestas más por una cosa que por otra, ¿no? Tú tienes los estudios, el fútbol; que se pueden compaginar, que yo los compagino, pero apuestas un poco más por lo que te llena de verdad. Hay épocas que he tenido semanas que no me he sentido bien conmigo mismo y yo mismo reflexiono y digo “Oye, ¿y si estoy haciendo lo correcto? ¿Y si llevo tantos años desperdiciados?« Por así decirlo. También la cabeza juega malas pasadas. Al final, las personas no somos lineales, si no, sería el mundo superaburrido, la verdad. Entonces, tienes esa semana mala y te haces fuerte. Yo solo me he hecho fuerte, porque aquí no tengo a nadie. Pero esas semanas las tengo y las seguiré teniendo, lo que pasa es que hay que saber llevarlas.
P: Eso que has comentado precisamente de los estudios, tener que compaginarlos. ¿Tú serías capaz de decir que hubo algún momento en el que tú dijeras “Vale, esto me va a dar de comer, apuesto 100% por el fútbol”?
R: Cuando me he dado cuenta de que verdaderamente puedo dedicarme a esto o, por lo menos, comer de esto, ha sido este año. O sea, imagínate, tengo 21 años. Me he tirado desde los 14 aquí, seis años, y hasta mi sexto año no me he dado cuenta verdaderamente que puedo tirar porque ya que he debutado con el primer equipo, que aquí me he hecho un hueco. Porque al final juveniles es juveniles, no es fútbol profesional, por así decirlo.
P: Es una cuestión de largo plazo. Desde prebenjamín, que empezaste más o menos hasta ahora, ha pasado mucho tiempo, ¿qué es lo que siente un niño chico cuando ve que los clubes apuestan por él?
R: Si ahora mismo lo siento, con 20 años, imagínate con 10 años o con 13-14, que tenía al venirme a Sevilla. Cuando se te plantean “X” equipos, al final no te lo crees, hasta que vienes a ver esto, tanteas todo un poco, te dicen cosas… Al final es una alegría enorme. Te proporciona una gran ilusión, porque yo, cuando era pequeño, he jugado a lo típico: al FIFA. Ya te daba alegría cuando te creabas un personaje, pues imagínate en la vida real. Cuando estaba en mi época friki, la Play máxima, yo decía “Dios, ojalá apareciera en el FIFA”. Y el otro día estaba con un compañero de equipo jugando un partido rápido y llevaba mucho tiempo sin jugar y digo “Oye, a ver si estoy. Y estaba”. Eso es una locura. Que estés, y encima, tú te pones y dices “Ya todos los balones los voy a tocar”.
P: A lo largo de esos años, ¿consideras que ha habido algún entrenador o alguna persona del cuerpo técnico que destacarías porque te ha ayudado a ver tanto la vida como el fútbol de manera diferente?
R: Yo recordaré muchos entrenadores, pero la verdad es que no tengo alguno que diga “Este me ha ayudado mentalmente”. Al final, cada entrenador mira por lo suyo, igual que cada jugador. Si yo estoy lesionado del tobillo y él quiere que juegue mañana, yo voy a forzar por jugar. Y el que se perjudica soy yo. El fútbol es muy egoísta. Pero a nivel de ayuda, más bien he sido yo. Sinceramente, porque yo mismo he sabido sobreponerme a esas cosas. He tenido adversidades, muchísimas, porque al final el fútbol, aunque digan que no, es suerte, es esperar a que llegue el momento. Hay muchos factores. Me ha pasado este año cuando he debutado con el primer equipo, porque Juanlu estaba solo, Navas no estaba jugando, al entrenador le gustaba… entonces se dio la oportunidad.
P: En un futuro seguramente serás el ídolo, de muchísimos niños chicos. ¿Quién ha sido tu referente?
R: La verdad es que he estado ligado al fútbol desde pequeño y mis ídolos siempre han sido Xabi Alonso, que no corresponde a mi posición, pero siempre me ha gustado; Raúl González Blanco y Sergio Ramos. No solo a nivel de juego, sino a nivel de carácter, personalidad, dentro del campo… De hecho, tengo una foto en el once inicial con Sergio Ramos y es una locura. Lo estás viendo y al final desprende un aura como de grandeza. Y aunque sea tu compañero, lo sigues viendo como tu ídolo. Intentas actuar normal, pero cuando te ha dado el pase, dices “Madre, me acaba de dar un pase Sergio Ramos”, lo asimilas y ya sigues. Para mí es lo más heavy porque es tu ídolo, al fin y al cabo.
P: Normalmente, cuando se sueña con ser futbolista, la mayoría de niños sueñan con títulos como la Champions, el Mundial, que es lo más top. ¿Hay algún sueño en concreto o alguna meta que tú siempre hayas tenido?
R: Siempre de pequeño he dicho que me gustaría jugar la Premier League. No sé por qué, pero me gusta esa liga, me gusta Inglaterra. En cambio, mi sueño actual es debutar en Primera División porque lo he visto muy cerca, he estado a punto de tocarlo.

P: A los deportistas nunca os gusta echaros flores, pero, ¿qué cualidades y qué carencias destacarías del Darío futbolista?
R: Yo te voy a decir lo que me dicen, porque yo, la verdad, intento no opinar sobre mí mismo, a pesar de ser muy autocrítico. Al final me tomo como un jugador muy intenso, valiente, aguerrido, por así decirlo. A nivel técnico, soy físicamente muy fuerte para ese estilo ya que tengo mucho recorrido, llego y saco centro… lo típico, porque al final es la posición que me ha tocado. Y a nivel de carencias, pues al final tengo muchísimas. Tengo que mejorar un montón a nivel táctico, a la hora de posicionarme, a la hora de encontrar pases fáciles o pases largos. Al final, tengo muchísimo que mejorar la verdad.
P: Has jugado en bastantes posiciones, la mayoría ligadas a la defensa, de pivote, central y lateral, que es la actual. ¿Cuál dirías que es la posición que más te gusta y en la que crees que puedes ayudar más al equipo?
R: Actualmente, de lateral derecho, por cómo está el equipo. Creo que me he hecho un hueco y que lo exploto bastante bien. Me he adaptado a esa posición, solo llevo un año jugando ahí, no llevo más. Pero en la posición que yo creo que si tuviese continuidad respondería bien, sería pivote. Lo pienso también porque algunos de los entrenadores que he tenido me lo han dicho por el juego tan físico que tengo.
P: Se suele decir que el fútbol no es un simple deporte, sino que va mucho más allá y que te ayuda a superar dificultades de la vida. ¿Qué valores dirías que le ha aportado este deporte a Darío Benavides como persona?
R: Lo primero, ser muy constante, sacrificado y tener disciplina. La disciplina al 100 %, porque al final nosotros somos los que estamos ahí, desde pequeño es lo que más me han inculcado, sin duda alguna. Después, el compañerismo, porque el fútbol es muy egoísta para cada uno, pero también tienes que saber ser compañero. Hablando a nivel competitivo yo cambio mucho. Al final, tú me ves aquí super tranquilo y después me ves en el campo y parece que soy otra persona. Mucha gente me dice que cuando me ven jugar soy una persona totalmente distinta, pero siempre con respeto. Al final me ha tocado jugar contra equipos muy grandes y me ha tocado en juveniles jugar contra equipos muy flojos, a los que tienes que respetar igual. La manera de respetar es jugando bien, no es riéndote.
P: En general, cuando ves partidos de fútbol, ¿los ves desde un punto de vista como jugador para analizarlo o lo ves simplemente como aficionado para despejarte?
R: No, yo intento verlo como aficionado, pero lo analizo inconscientemente, y ahora mucho más. Me fijo bastante en la posición que estoy a día de hoy, me intento fijar en cómo actúan, cómo se perfilan… Por ejemplo, cuando estoy viendo un partido con mi padre y critica a alguno, le digo: “Papá, ¿sabes que la jugada ha sido así por este motivo?« Se lo explico porque lo está viendo desde fuera, pero haz tú esto.
P: En el caso de la gente famosa, a los cantantes no les gusta escuchar sus canciones, a los actores ver sus películas… Antes has comentado que eras autocrítico, ¿a ti te gusta ver tu propio partido y analizar los fallos?
R: Depende, a mí me gusta. Siempre vemos el día posterior al partido las cosas buenas y cosas malas del equipo. Me gusta aprender porque veo qué he hecho bien y en qué tengo que mejorar. Muchas veces, cuando he terminado un partido estoy tumbado por la tarde y me lo pongo, porque me acuerdo de los minutos y de acciones que he hecho. A veces me da por verlo y a veces no. También me ayuda porque intento ir leyendo el partido, que es una cualidad muy importante de los futbolistas.
P: En España siempre ha existido la dualidad de Madrid-Barça, que son los equipos más típicos. Por lo que nos has respondido en torno a los ídolos, se sabe más o menos tu elección. Por la historia de cada uno, la forma de jugar o incluso los valores que transmiten los clubes, ¿con cuál te quedarías?
R: ¿De los dos? ¿De Madrid o Barça? Madrid. Pero es por la familia porque al final tú eres pequeño y te ponen una camiseta sin ser consciente de qué equipo eres. En mi caso, toda mi familia, menos escasamente una o dos personas, son del Madrid. Pero eso es algo que te toca. Ahora mismo Madrid-Sevilla, voy con el Sevilla, está clarísimo. Es lo que tú dices, en Madrid-Barça, le preguntas a cualquier persona de arriba, que se tenga que mojar 100% y todos los futbolistas eligen uno u otro. Y no pasa nada, eso al final es lo que hay, son los dos equipos más punteros de La Liga.
P: Ahora, relativamente, llevas poco tiempo en tu carrera deportiva. Queda muchísimo por delante, pero llegará el día de tu retirada. ¿Alguna vez te has planteado vivir en un futuro cuando te retires con algo relacionado con el fútbol, como entrenador o director deportivo?
R: De entrenador no lo sé, pero algo ligado con el fútbol yo creo que sí, por ejemplo, director deportivo. De hecho, estoy haciendo un grado de gestión deportiva en la Universidad Europea. Obviamente, me ha quitado muchísimo tiempo, es online, pero poco a poco voy sacándolo. Al final, es que estoy trabajando. Llegas a las ocho o nueve para entrenar hasta la una o dos de la tarde, y después dedicas tu día a otros asuntos como ir al gimnasio.
P: Tus primeros pasos futbolísticos están ligados tanto a equipos de menor relevancia de Almería como al club principal, el Almería. En un futuro, precisamente como Sergio Ramos, que ha vuelto a sus inicios para finalizar su carrera, ¿te ves volviendo a Almería o tú crees que tu etapa en equipo indálico ha finalizado?
R: No, no, qué va, ojalá. La gente más cercana a mí me ha preguntado. Un sueño que quiero cumplir es jugar en ese campo, vestido del Almería. Sí, que es un campo muy humilde, que quizás hasta el Jesús Navas es casi que más grande. Pero yo quiero jugar ahí, es el equipo de mi tierra y se siente mucho. Desde pequeño siempre he ido a ver millones de partidos allí y me gusta.

P: Es difícil de explicar, tú ves a un jugador que sabes que es de la tierra y es totalmente diferente. Por ejemplo, aquí tendrás compañeros que sean de Sevilla, ¿cómo lo viven y lo sienten?
R: Claro, es totalmente diferente. El primer equipo está regular, ¿no? Tú ves a los de Sevilla, que son de aquí de siempre, que llevan 14 o 15 años en el club y ves cómo sufren por ese equipo.
P: Llegaste aquí a Sevilla siendo cadete de segundo año, seguías siendo un niño que estaba lejos de su familia, prácticamente con 14 o 15 años, ¿cómo fue ese proceso de adaptación?
R: Esa es la parte más dura que he tenido, sin duda. Cuando me tocaba decidir si me iba al Sevilla o me quedaba en Almería, yo tenía muchos problemas por el tema de dormir fuera y no me escondo. He tenido que ir al psicólogo, me ayudaron y tomé la decisión. Es la mejor decisión que he tomado en mi vida.
P: ¿Cómo influyeron tus padres en la decisión de venir a Sevilla o quedarte en Almería?
R: Mis padres nunca me han influido. Con 14 o 15 años, haces lo que te diga tu madre, pero en mi caso, ambos me dijeron que era mi decisión porque era mi vida. Tienes que ser responsable de la decisión que tú tomes. Claro que te influyen, pero para tu bien. En su momento, viéndolo con 15 años, yo me despertaba llorando porque en una semana me tenía que ir a Sevilla, es más complicado de lo que parece. Yo se lo agradezco mucho a ambos porque conozco muchísimos casos de chavales que no han podido ir porque sus madres piensan que son muy pequeños.
P: Con esa edad, nos dejamos influenciar también mucho por el entorno y, sobre todo, cuando tenemos 15 años, por las amistades. A la hora de dar el paso, ¿cómo fue en tu caso? ¿Tus amistades qué influencia tuvieron en tu decisión final?
R: La amistad me va a decir “vete a Sevilla”. ¿Qué amistad te va a decir quédate? Eso era una cosa que me reconfortaba. Yo me iba a mi casa dos o tres días después de estar aquí un par de meses y me decían que cómo iba a irme de allí, con la cantidad de niños que matarían por estar en mi posición. Y a unas malas siempre me va a quedar el Almería, que es mi casa.
P: ¿Cómo ha influido en tu forma de ser el hecho de venir a Sevilla siendo tan pequeño?
R: Ha influido para bien. La madurez que tenía o que tengo ahora, lo comparo con otras personas que conozco, no tiene nada que ver. Al fin y al cabo, yo ahora gestiono dinero, el alquiler, el coche y todo.
P: Se suele decir que Sevilla es una gran ciudad, que tiene un color especial, pero como tu casa no hay ningún lado. ¿Qué es lo que dirías tú que echas de menos de Almería?
R: Mi pueblo, que es un pueblo súper pequeño. Está ahí, pegado a la playa. Aquí, cuando llegué, me costaba hasta orientarme. Entonces, simplemente estar en mi casa con mis «perrillos», mi familia, ir a desayunar tranquilamente, dar un paseo por la playa, bañarme con mis colegas… Es algo muy natural, pero eso es lo que más me gusta. Ni llegar allí y salir de fiesta, eso me da igual, la verdad. Yo prefiero estar tranquilamente.
P: Un día que estás fuera del campo, que sea un día que te sirva a ti para desconectar, ¿cuál sería tu plan perfecto?
R: Pues la verdad, primero, despertarme, intentar dormir más de ocho horas. Irme por la mañana a desayunar tranquilamente a un bar, o a una terracilla, y pasar el día, bueno. Estando aquí en Sevilla, me llevaría a los perrillos y pasaría el día en la playa. Tranquilamente, comería y por la tarde noche me quedaría tumbado allí. Y si no hace buen tiempo, para mí, un día tranquilo sería estar en casa o ir a comer fuera a algún lado y luego dar una vuelta por el centro de Sevilla.
P: En el caso de la alimentación, que tendrás que seguir una dieta estricta, ¿cómo lo llevas?
R: Muy bien, pero porque a mí me gusta. A mí me gusta cocinar. Hombre también me gusta comer, pero tienes que saber cuándo. Yo, por ejemplo, el día después del partido como lo que quiera. Me lo permito y ya está, no pasa nada. Si al final tampoco te tienes machacar. Tienes que disfrutar de todo. Yo voy con mis colegas y el martes me dicen que quieren ir a comer unas tapillas y nos las comemos. No es ningún problema.
P: Por ejemplo, con el Madrid se suele decir mucho que el método de entrenamiento lo preparan para que haya una especie de valle, y así, en estos momentos cruciales de la temporada, jueguen a un nivel más alto. ¿Eso lo hacéis de alguna manera?
R: La verdad es que no nos lo tomamos así porque el Madrid, al final, tiene unas cuantas competiciones y tienen que dosificarse. Nosotros solo tenemos nuestro partido de fin de semana. En nuestro caso, simplemente, somos muy lineales. Todo depende de la semana, por ejemplo, ahora me ha tocado a mí. Llevo sin tener ninguna molestia toda la temporada, y ahora llevo dos semanas con el «isquio». Las semanas pasadas jugué los partidos y jugué tocado. Hay que saber también cuándo forzar, no vas a forzar en la jornada seis. Fuerzas ahora al final de la temporada y si me tengo que tirar cinco o seis días sin entrenar después, pues no pasa nada. Lo he hecho yo y lo hacen un montón de futbolistas. Tenemos que ir todos de la mano, entrenador, preparador físico… También es una cuestión emocional, pero hay que ser consciente.

P: Relacionado con la disciplina, desde fuera, los aficionados no somos conscientes de que probablemente el 80% de los jugadores jugáis con molestias, ¿no?
R: Sí, sí. Futbolista que te diga que juega limpio, con cero dolor, es imposible. En algún momento te duele algo. Pero al final, lo sobrellevas y ya está, eso se lleva bien. Yo no he tenido ninguna lesión grave, pero si tengo tocados los dos tobillos, el ligamento externo de uno, y después el interno del otro. La primera vez fue más dura, pero en las dos he forzado y al final no me los he curado bien. Hay días que los llevas mejor y días que lo llevas peor, pero de normal lo llevo bien.
P: Y la figura del psicólogo, ¿cómo de importante es a la hora de afrontar la lesión por el machaque mental que puede suponer para el jugador?
R: A mí me ha tocado esa etapa y es bastante duro. Tampoco me ha tocado en una época muy mala. Era al principio de la temporada, entonces me quedaba toda la segunda vuelta. Pero sí, es un momento bastante complicado. Ahora, por ejemplo, tenemos un compañero que hace dos semanas se rompió el cruzado siendo un titular indiscutible del equipo y lógicamente está mal. Pero bueno, para ese tipo de situaciones también tenemos que estar preparados.
P: Por último, ¿qué consejos le darías a los más jóvenes en esos momentos que no tienes claro si dar el paso o no? Y, sobre todo, ¿qué consejo les darías para que no pierdan la esperanza y continúen su camino?
R: Que piensen en lo que les ha costado llegar y lo que daría otra persona por estar en su situación. Que valoren lo que hay, porque las instalaciones que hay aquí no las hay en muchos sitios. Que valoren simplemente dónde están y que tengan en cuenta qué es «lo que más les renta», por así decirlo. Porque tú te planteas dejar el fútbol, pero si lo dejas, vas a tener un estilo de vida que igual no es lo que quieres. Ahí es cuando te mantienes en este deporte. En mi caso, si ya me rayo cuando me dan dos días de descanso, imagínate si me quitas de entrenar. Entonces, es eso, que valoren dónde están y qué es lo que quieren. Y si lo que quieren en su vida es jugar al fútbol y luchar por ello, que sigan para adelante y que tiren, que algo habrá.

