Ninguno de los dos equipos fue capaz de aprovechar el pinchazo del FC Luzern y todo se mantiene igual que antes: triple empate a puntos en el liderato. Ignacio Aliseda adelantó a los tesineses, pero Juan José Perea no tardó en devolver el golpe.
Tras el pinchazo del FC Luzern frente al Lausanne-Sport (2-2), el encuentro entre FC Zürich y FC Lugano se presentaba especialmente trepidante: aquel que ganase sería investido como líder en solitario y se despegaría de la marabunta de equipos atrofiados entre los cinco primeros puestos de la clasificación. No es como el de España, el formato de esta Swiss Super League: hay 12 equipos que se enfrentan tres veces entre sí y que luego, dependiendo de la posición alcanzada, se baten en dos grupos diferentes: los seis primeros compiten por el título y por los puestos europeos y los seis últimos, por no descender. Se mantienen, claro, los puntos cosechados y cada equipo juega tan solo una vez más contra el resto de su grupo. El colista caerá inexorablemente a la Challenge League, mientras que el penúltimo habrá de jugarse la vida ante el segundo clasificado de esta categoría en una suerte de play-off. Inspirado en el fútbol escocés, este formato debutó en Suiza la pasada temporada 2023/24. Su primera víctima mortal fue el modesto FC Stade-Lausanne-Ouchy, y cerca estuvo también de llevarse por delante al Grasshopper Club Zürich, perdonado finalmente en el purgatorio.

Comienzo vertiginoso
El FC Lugano no tardó en mostrar sus fauces ante un aletargado FC Zürich. Apenas al minuto y medio de partido, el extremo argentino Ignacio Aliseda forzó a Yanick Brecher a atrapar un cabezazo dado sin oposición alguna. En el 3′, el corpulento delantero Przybyłko hizo lo propio con otro peligrosísimo testarazo y en el 4′, Renato Steffen estrelló un zurdazo en el larguero. Los de Ricardo Moniz fueron capaces de frenar el alud, aunque volvieron a mostrar un juego desangelado. Eso mismo subrayó el técnico neerlandés en la rueda de prensa posterior:
La vía más rápida para los zuriqueses llegar a portería fue el delantero Juan José Perea. Colombiano, cedido por el VfB Stuttgart y máximo artillero del equipo en liga con cinco goles, se perdió el partido anterior frente al FC Sion por sanción. El tipo es una roca, pelea cada balón como si fuera el último y vive con el arco entre ceja y ceja, pero para su desgracia fue el Lugano el que inauguró el marcador tras una contra en el minuto 25: Steffen, asistido por Doumbia, se zafó de Condé y dejó a Aliseda definir cruzado a la cepa del poste. El FC Zürich, no obstante, no tardaría en recuperarse del golpe: en el 34′, a la segunda jugada de un córner, Krasniqi centró y Perea machacó a gol con la cabeza. En el descanso, el cielo se acicaló y roció serotonina sobre el césped. Murat Yakin, el seleccionador suizo, observaba el cuadro desde el palco.
El partido no tuvo ningún dominador claro, si es que esta clase de argumento viene a decir algo de verdad. Se sucedió a base de tentativas, aunque desde luego las del Lugano resultaron más mordaces o como mínimo más orgánicas que las del FC Zürich. En el 48′, Brecher sacó una muy buena mano abajo a un disparo cruzado de Zanotti —la misma que minutos después a Mattia Bottani—, y Perea continuó pretendiendo meterse en la portería a base de brega y embestidas, como si estuviese jugando al rugby. El zurdazo de su compañero Mathew en el 88′ se encontró con las palmas de Saipi, y en ese mismo córner Kryeziu anduvo cerca de alojar su cabezazo en el fondo de la red. El partido murió ahí de una forma similar a como acaban algunos de los cuentos de Roberto Bolaño: sugerentes, crípticos, como dejando entrever que nada de lo que has leído es en realidad lo que podrías haber leído.

Tras el parón de selecciones, los hombres de Mattia Croci-Torti habrán de visitar el cantón de Vaud para medirse al Yverdon-Sport, mientras que el FC Zürich se batirá cuerpo a cuerpo con su eterno rival, el Grasshopper, y luego con el amenazante Servette FC. Mes exigente y probatorio para die Stadtzürcher. Su utopía, en juego.

