El mayor torneo universitario de baloncesto está a punto de comenzar, y algunas de las futuras caras de la NBA pelearán por tocar la gloria antes de marchar a la liga
Marzo es el mes que toda gran universidad en Estados Unidos espera durante todo el curso. Los mayores equipos del país se enfrentan en el March Madness para poder llegar a la fase final y acabar coronándose como el mejor conjunto del año. Aunque hay grandes figuras que no disputarán el torneo por el mal papel de su equipo, sigue habiendo un gran talento entre los conjuntos elegidos.
La trinidad de los Diablos Azules
Con su mejor récord desde 1992 (31 victorias y 3 derrotas), los Duke Blue Devils son los favoritos a llevarse el campeonato universitario. Su líder y referencia es Cooper Flagg, que será número uno del Draft de la NBA este verano y puede convertirse en un jugador generacional. Con 18,9 puntos, 7,5 rebotes, 4,1 asistencias, 1,5 robos y 1,3 tapones, ha liderado a Duke en todas las estadísticas básicas. Su tamaño y capacidades atléticas, además de sus virtudes en defensa, hacen que sea comparado con jugadores como Franz Wagner o Jalen Johnson, dos talentos emergentes en la asociación. Exceptuando una gran lesión, será la primera elección este verano de un Draft que promete traer leyendas.

A Flagg le acompañan Kon Knueppel y Khaman Maluach, dos jugadores que, salvo sorpresa, también saldrán muy arriba en el próximo Draft. El primero, debido a su gran tiro de larga distancia y a pertenecer a un equipo tan dominante, recuerda mucho a ese Corey Kispert de Gonzaga. Aunque no es un gran defensor, su tamaño e inteligencia en el campo hace que no sea un lastre cuando toca defender. Maluach, por otro lado, resalta por su efectividad cerca del aro y la movilidad que aporta en defensa. Ha tenido un rol reducido esta temporada, pero con menos de 19 años en la noche del Draft, tiene un gran potencial. Normalmente comparado con Rudy Gobert o Mark Williams, también se espera de él que pueda abrir su juego y lanzar de tres puntos.

Máquinas de anotar
Tras el claro número uno en Cooper Flagg y la pareja de la Universidad de Rutgers, Ace Bailey y Dylan Harper, que no disputarán el campeonato, sigue habiendo mucho talento que explotar. Entre ellos Tre Johnson, el escolta de Texas que es una auténtica amenaza con el balón en las manos. Para algunos, es incluso candidato a meterse entre los tres primeros del Draft. Sin embargo, su eficiencia y problemas al entrar a canasta hacen que algunos ojeadores piensen que su techo es demasiado bajo. Su March Madness tampoco será sencillo, ya que si consigue pasar el playoff se enfrentará a Illinois, una de las grandes potencias. Otro a tener en cuenta es Derik Queen, el pívot de Maryland. A pesar de no ser el hombre grande prototípico de hoy en día, su gran juego de pies le abrirán las puertas de la NBA por encima de otros nombres.

Más abajo encontramos a Jase Richardson, hijo del legendario Jason Richardson. Al igual que su padre, Jase juega para Michigan State, uno de los equipos más preparados para llevarse este March Madness. A pesar de su 1,91 de altura, el base/escolta de los Spartans hace un gran uso de su cuerpo y aprovecha sus capacidades atléticas. Pero su juego no se queda solo aquí, ya que es uno de los tiradores más eficientes de todo el torneo. Es sin ninguna duda la referencia ofensiva de su equipo, aunque tiene margen de mejora a la hora de buscar el contacto dentro de la zona. Tampoco sería de extrañar que asumiera más tiros durante las eliminatorias, ya que es demasiado bueno para las pocas oportunidades que tiene dentro del sistema de Tom Izzo.

Talento internacional

Además de todas estas estrellas estadounidenses, este March Madness también ofrece prospectos internacionales. Comenzando por VJ Edgecombe, uno de los mejores de toda su promoción. Solo con mencionar que Russell Westbrook y Victor Oladipo son dos de sus comparaciones más acertadas ya nos hace darnos cuenta de lo eléctrico que es. El bahameño ha mejorado mucho durante la temporada, anotando cada vez más triples y siendo más generoso con el balón. Pero donde verdaderamente destaca es en la explosividad en ambos lados de la pista. No solo tiene un gran cambio de velocidad y un excelente primer paso, sino que también cubre muy bien las líneas de pase y tapona en grandes cantidades para sus 198 centímetros.

Kasparas Jakucionis, de la Universidad de Illinois, también es un nombre a tener en cuenta. De toda la primera ronda, es posiblemente el exterior con mejor creación de juego y, más importante aún, con mayor intención de crear juego. Sus parecidos razonables se inclinan hacia Chauncey Billups o Tyrese Haliburton, dos estrellas que buscan primero el pase y luego la canasta. Además, ninguna de ellas destaca por su explosividad ni su fuerza, como le sucede al lituano. Su competencia en este Draft es el ruso Egor Demin, que disputará el torneo con la camiseta de BYU. Demin le saca unos centímetros a Kasparas, pero todavía le cuesta tomar buenas decisiones a pesar de sus 5,4 asistencias por partido. Sus problemas en el tiro también le hacen bajar en las predicciones, lo que hace que sea comparado con el australiano Josh Giddey.

