Los Juegos Olímpicos empiezan este viernes en un escenario marcado por las divergencias a nivel político
La cuenta atrás para los Juegos Olímpicos ha llegado a su fin. Este viernes 26 de julio París, la ciudad sede de esta edición, acogerá una ceremonia de inauguración especial. Por primera vez, el desfile no se celebrará en un estadio, sino a lo largo del río Sena. Será una parada de seis kilómetros, en la que los atletas desfilarán en barcos por delante de enclaves emblemáticos como el Louvre o la catedral de Notre-Dame.
El inicio de las Olimpiadas llega en un momento agitado a ambos lados de la frontera francesa. El país galo, casi tres semanas después de las elecciones legislativas, continúa envuelto en la incertidumbre política, con un parlamento totalmente dividido. Por otra parte, la política internacional se reencuentra ante la antorcha olímpica tres años después, un periodo complicado a nivel geopolítico con dos protagonistas: Rusia e Israel.
La celebración de un evento capital como los Juegos Olímpicos comporta la asunción de un ambiente estable a nivel político en el país anfitrión. De aquí partieron muchas de las críticas al presidente de la República, Emmanuel Macron, por la convocatoria anticipada de elecciones legislativas. El auge de la extrema derecha a cuenta de las elecciones europeas empujó a Macron a llamar a los franceses a las urnas a menos de un mes de la ceremonia inaugural.
Francia, Macron y la «pausa olímpica»
El centro macronista y la alianza de izquierdas frenaron a Agrupación Nacional el pasado 7 de julio, al precio de configurar un parlamento ingobernable. La mayoría del partido de Marine le Pen en la Asamblea Nacional no les alcanza para gobernar, lo que abre la puerta a un hipotético pacto entre el centro y el Nuevo Frente Popular. No obstante, Macron no comulga con muchas de las posturas del líder de la coalición izquierdista, el radical Jean-Luc Mélenchon.
Hasta ahora, Renacimiento (la formación de Macron) y las izquierdas cuentan más desencuentros que ententes. Prueba de ello dejó la elección como presidenta de la Asamblea de la macronista Yaël Braun-Pivet. La derecha tradicional optó por su candidatura para evitar una victoria parlamentaria del Nuevo Frente Popular, que había propuesto a André Chassaigne. Una muestra de la postura intransigente del partido de Macron con la alianza encabezada por Mélenchon.

El bloqueo se perpetuará, al menos, durante mes y medio más. Emmanuel Macron ya ha hablado de una «pausa olímpica», según la cual detendrá las negociaciones hasta el 8 de septiembre, día de conclusión de los Juegos Paralímpicos. Francia, por tanto, afrontará las Olimpiadas con un gobierno en funciones y un primer ministro (Gabriel Attal) dimisionario.
La inestabilidad parlamentaria se une al desencanto social a cuenta de los Juegos, con el Sena como epicentro. Los franceses apenas han creído las afirmaciones de la clase política sobre las aguas del río, no aptas para el baño desde hace cien años. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, desafió a las críticas y se bañó en el Sena la pasada semana a fin de convencer a los franceses de la salubridad del río.
La geopolítica, de Rusia a Gaza
Los Juegos Olímpicos, además, cuentan con una marcada proyección internacional. Las grandes potencias siempre tratan de servirse de un evento seguido en todo el globo como un elemento del conocido como poder blando. Es inolvidable el ejemplo de Berlín 1936, durante el apogeo del nazismo, o la segunda mitad del siglo XX, en el marco de la Guerra Fría.
El COI ha vetado la participación de Rusia como comité, aunque los atletas podrán participar bajo bandera neutra. La invasión de Ucrania en febrero de 2022 dio lugar a una dinámica de exclusión rusa por parte de Occidente a todos los niveles, que ha generado un gran descontento en el Kremlin.

Por segunda edición consecutiva, la bandera rusa no ondeará en los Juegos Olímpicos. En Tokio 2020, Rusia estuvo salpicada por un escándalo de dopaje sistemático, que obligó a los deportistas a participar solo bajo la bandera del Comité Olímpico Ruso (ROC). En esta ocasión, la exclusión de Rusia también afecta a Bielorrusia por su apoyo a la invasión.
La postura respecto a Israel diverge en muchos sentidos. Pierre Oliver Beckers, miembro del COI, ha defendido que «los Comités Olímpicos Israelí y Palestino coexisten de manera pacífica», al contrario que Rusia y Ucrania. Sin embargo, Palestina ha solicitado la descalificación de Israel, pues considera que ha violado la tregua olímpica con sus bombardeos sobre Gaza. No hay rastro aquí, sin embargo, de una mano dura con Israel como ya ocurrió con Rusia, dando lugar a un polémico doble rasero.


