La trasmisión del rumor durante la pandemia

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Rumorología: el porqué de la trasmisión del rumor
Rumorología: el porqué de la trasmisión del rumor
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Los rumores continúan siendo un importante canal de comunicación social

Los periodos de inestabilidad, crisis o conflicto son escenarios idóneos para que el rumor pueda proliferar. El ejemplo más reciente lo encontramos durante la pandemia del Covid. Pero ¿por qué surgen y se trasmiten los rumores?

Nadie es ajeno al fenómeno del rumor. Casi con certeza, todos nos hemos topado con alguno en el transcurso de alguna conversación o en las redes sociales. Esta transmisión de información responde a nuestra naturaleza como seres sociales, necesitamos comunicarnos y explicar o racionalizar lo que nos rodea y acontece.

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Hasta el surgimiento y expansión de los medios de comunicación, los rumores pueden ser considerados como una de las principales vías por las que la mayoría de la gente se enteraba de los diferentes acontecimientos. Pensemos en el Imperio Romano, ese extenso territorio con su sede política en Roma. Para un ciudadano que viviese en la Península Ibérica los sucesos que ocurrieron en Egipto entre Cleopatra y Marco Antonio le llegarían a través del boca en boca. Tomando otro ejemplo, en la Francia de Luis XVI y María Antonieta, donde el pueblo pasaba hambre y miraba con recelo la pomposidad y exceso que había en Versalles, no es de extrañar que la mítica frase: «Si no tienen pan, que coman pasteles» atribuida falsamente a María Antonieta, se difundiera con vivacidad en un escenario en el que se estaba gestando una revolución.

El interés y la ambigüedad hacen que el rumor nazca y se propague

A pesar de esta funcionalidad pasada, con la llegada de los medios de comunicación de masas, internet y la instantaneidad de las redes sociales los rumores han perdurado, pero ¿por qué? Estudios sobre la psicología del rumor como los llevados a cabo por Allport y Postman reflejan que para que un rumor aparezca y se difunda es necesario que:

  • Haya un asunto o circunstancia que sea considerado como importante.
  • Haya una carencia de información sobre el tema, ya sea porque no se comprende la información o porque esta resulta ambigua.

En situaciones de inestabilidad o crisis donde anhelamos saber lo que ocurre y no disponemos de información suficiente, los rumores surgen para suplir esta carencia y dar una explicación a los sucesos.

No es de extrañar entonces que durante la pandemia del Covid se difundieran una amplia cantidad de rumores. ¿Quién no recuerda aquello de que haciendo gárgaras con agua a treinta grados se podía eliminar el virus O más recientemente que las vacunas contenían elementos que hacían que los metales se pegasen a la piel por magnetismo?

El clima ante la noticia sobre un virus que se propagaba de forma rápida, dejando miles de fallecidos y que provocó  que nuestra normalidad se viese interrumpida, propició una avalancha de rumores sobre el tema. Se dieron los elementos antes señalados: la importancia del tema, ya que estaba influyendo negativamente en nuestra vidas, y una ambigüedad, se desconocía cómo había surgido y cómo había que protegerse frente a él.

Ante la necesidad de buscar una explicación y la falta de respuestas o información incompleta por parte de la prensa y dirigentes, los rumores rellenaron los huecos dando explicación a las dudas y cuestiones. Estos rumores se expandían de forma rápida por medio de las redes sociales.

Un rumor puede desembocar en una teoría de la conspiración

Podría pensarse que si uno de los elementos que contribuye a la difusión de los rumores es la falta de información, con mantener a la gente informada se corta la cadena de transmisión de estos. Sin embargo, no resulta tan sencillo ya que también intervienen elementos emocionales, no es una cuestión meramente racional.

Elementos como la credibilidad de la fuente que trasmita la información también son importantes. Si el emisor de los datos no es merecedor de nuestra confianza el mensaje no será asumido.

Nuestro sesgo de confirmación también influye a la hora de creer o no algo. Tendemos a preferir y  asimilar de manera más sencilla aquellos mensajes que son acordes con nuestras ideas y opiniones, desechando los que las contradicen.

Con estos elementos: la falta de credibilidad en las fuentes oficiales y nuestro sesgo de confirmación los rumores puede ir configurando una realidad alternativa, surgiendo las teorías de la conspiración.

Para estudiosos del tema como R. Knapp la forma de prevenir que los rumores lleguen a proliferar es que la población mantenga una confianza en los medios de comunicación y en sus dirigentes. Además, es necesario que ante hechos o acontecimientos de importancia o que generan interrogantes se facilite lo antes posible la mayor cantidad de información, asegurándose de que esta llegue a todo el mundo.

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