El Tribunal Constitucional avala la ley de Eutanasia al considerarla como un “derecho de autodeterminación” del paciente
El Tribunal Constitucional, con el rechazo de dos magistrados, avaló el pasado miércoles la constitucionalidad de la Ley de Eutanasia. El órgano constitucional ha amparado un derecho de autodeterminación por parte del paciente para que pueda elegir “de manera libre, informada y consciente” la manera y momento de morir.
Cabe recalcar que, antes de proporcionar la eutanasia, la situación debe ser contrastada por profesionales de la salud, los cuales deben considerarlas terminales o “gravemente incapacitantes”. El TC incluye, además, la garantía de que los poderes públicos habiliten vías para “posibilitar la ayuda de terceros”.
¿Qué es la eutanasia y qué la diferencia del suicidio asistido?
La eutanasia, etimológicamente, quiere decir “buena muerte”. Este procedimiento siempre viene dado de la mano de un médico o profesional sanitario y es consecuencia de la petición expresa y reiterada de un paciente. Para que se otorgue, el sufrimiento físico o psíquico debe ser insoportable e inhabilitante.
Por otro lado, el suicidio asistido se diferencia de la eutanasia en cuanto a que es el propio enfermo el que lleva a cabo la acción de acabar con su propia vida, siendo asistido por un tercero.
De acuerdo con el Ministerio de Sanidad, algunos de los requisitos que el paciente debe corroborar para recibir la eutanasia son que la enfermedad o padecimiento sea incurable e imposibilitante, habiendo sido previamente certificado por un médico; haber formulado dos solicitudes, de manera voluntaria y por escrito, y prestar consentimiento informado antes de recibirla.
Diferencias entre eutanasia activa y eutanasia pasiva
Dentro del concepto de eutanasia existen diferentes tipos. Se denomina eutanasia activa cuando el personal sanitario provoca, de manera deliberada e intencional, la muerte del paciente. La eutanasia pasiva se da cuando se detienen o no aplican posibles tratamientos que puedan alargar la vida del paciente para que este pueda morir de manera natural.
Problemas morales de la eutanasia
A menudo, la aplicación de la eutanasia se enfrenta a múltiples problemas morales. A pesar de que pueda llegar a entender la situación por la que un individuo pida la muerte asistida, creo que pueden existir otras alternativas.
¿Es una muerte digna aquella que se le otorga a una persona que quiere morir? En mi opinión, no. El hecho de que se haga uso de esta vía solo recalca la idea de que el enfermo no merece otra cosa que morir. Es decir, la eutanasia subraya la idea de que el paciente no es más que una carga, lo cual hace que la propia muerte sea indigna.
Otro de los elementos problemáticos de la eutanasia es el hecho de que, al final, esté tan normalizado que las legislaciones pierdan su carácter regulatorio. Este puede ser el caso, por ejemplo, de la decisión que tomó la joven holandesa de 17 años, Noa Pothoven, tras sufrir años con anorexia, estrés postraumático y depresión.
Otras alternativas
A la conclusión a la que me gustaría llegar es que siempre existe una alternativa. Esta puede llegar, como ya decía Viktor Frankl, mediante el amor o mediante cualquier otro método, como por ejemplo los tratamientos paliativos – los cuales cuentan con un largo porcentaje de éxito– o una mayor inversión en tratamientos psicológicos/psiquiátricos, con el objetivo de hacerlos más accesibles a todo el mundo. De esa forma se estaría invirtiendo en vida y no en muerte.


