Mucho revuelo está teniendo una situación que, en origen, podría haberse solucionado si su protagonista hubiese actuado de una manera funcional, lógica y coherente. Como un individuo adulto debería hacer. El cantante Manu Tenorio, a raíz de la supuesta «okupación» a su propiedad en Sanlúcar de Barrameda, se ha dedicado a ir saltando de plató en plató en busca de un altavoz para su supuesto problema, pues ya sabemos que en televisión uno de los temas más candentes (si no el que más) es precisamente eso, la «okupación». Un delirio colectivo que cada vez se hace más palpable.
Claro, cómo iban a dejar pasar semejante filón pecuniario las cadenas. Si aparece un famoso berreando acerca de cómo le han «okupado» la casa, sin piedad, cómo no va a pensar el espectador promedio que a él también le puede pasar. Y justo después de la «entrevista» aparece un anuncio de cierta compañía instaladora de alarmas. Se cierra el círculo. Es el plan perfecto.
Tenorio asegura que sus inquilinos llevan realizando impagos durante meses pero, qué sorpresa, no es otra sino la omnipotente Hacienda quien está recibiendo ese dinero debido a que el cantante tiene una deuda con la misma. Entonces, ¿su queja realmente reside en esa supuesta «okupación», en la Administración pública o en que salgan a la luz sus problemas fiscales? No queda del todo claro, puesto que su comportamiento, similar al de una rabieta puramente adolescente esclarece más bien poco. Pero contento, lo que es contento, no está.
Es más, también han tenido cabida sus quejas en Internet. Gracias a la red cualquiera puede decir cualquier cosa. Pero hay formas y formas para decir cualquier cosa. Y la suya, desde luego, no ha sido la más acertada. Y es que de nada vale poner el grito en el cielo a través de una Stories en Instagram si luego comenta que no ha interpuesto una denuncia por vía legal a los supuestos «okupas».
Lo que debería hacer el señor Manu Tenorio, para empezar, es mantener un perfil bajo, y no pretender que su supuesta «okupación» se solvente mediante la televisión. Sin embargo, soy consciente de que la misma televisión es muy injusta con según qué personajes, y debe de ser tentador volver a instalarse en el plano mediático después de tantos años (aunque sea dejándose en ridículo).
Pero, sobre todo, lo que debería hacer el señor Tenorio es dejar el teléfono en un cajón y reflexionar aunque sea un mínimo. No todo vale por tener algo de repercusión, no puedes insultar a la gente porque no te den la razón.
Como le dijeron recientemente en una entrevista que realizó en la cadena COPE, si tan seguro está de que puede demostrar que realmente no tiene problemas con Hacienda, que lo haga. Casi todos los problemas se pueden arreglar con papel hoy en día (bien sean documentos o dinero, pero papel en definitiva).
Hazte un favor y enseña el papel, Manu. No alargues más esta vuelta a los medios tan obscenamente absurda.


