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Las Mean Girls de Silicon Valley

Las nuevas dinámicas de la Casa Blanca se entienden mejor entre pasillos de instituto

El pasado 20 de enero, el presidente estadounidense Donald J. Trump juraba el cargo en Washington D.C. La ceremonia se sometió a un cambio de último momento, diezmando los invitados, y se convirtió en una reunión del círculo íntimo del magnate.

El anfitrión hizo espacio bajo el Capitolio, y en las primeras filas, a su nueva pandilla. Quienes en un pasado fueron los nerds de Silicon Valley se elevaron como superestrellas. El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg; el fundador de Amazon, Jeff Bezos; el CEO de Google, Sundar Pichai, y su co-fundador, Sergey Brin, y Elon Musk, el hombre más rico del mundo, se llevaron la gran atención entre titulares y publicaciones en redes. Más vale tarde que nunca: en los pasillos de la Casa Blanca, mientras Trump se inauguraba como primer presidente convicto; por fin, ellos también, se inauguraban como los guays.

Nueva oligarquía

Bussines Insider afirma que, entre su campaña en 2016 y 2020, Donald Trump perdió el apoyo de al menos 5 de los grandes billonarios que financiaron la primera victoria. Estos incluían a Sheldon Adelson, propietario de Las Vegas Sands, que donó 30 millones a la causa de Trump entre 2016 y 2018; o la heredera de la fortuna de los hoteles Hyatt, la Colonel Jennifer Pritzker.

Al otro bando se encontraban los idealistas hippies tecnológicos. La tradición parecía caracterizar a Silicon Valley como un territorio demócrata. Los valores conservadores del partido Republicano no beneficiaban al proyecto innovador que ahí se fomentaba. Zuckerberg suspendía las cuentas en Meta del entonces expresidente Trump, tras la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021. Musk publicaba fotografías con Barack Obama y tweets mostrándose aliado del colectivo queer. En febrero de 2017, Sergey Brin incluso se unía a las manifestaciones contra el “Muslim Ban”, un intento de la administración Trump de impedir la entrada de miembros de siete países mayoritariamente musulmanes en EE.UU: «Estoy aquí porque soy un refugiado».

Tweet de Musk de apoyo al colectivo queer en 2018 | Fuente X (kalliewinners)

En los últimos años, la tendencia ha cambiado, como se confirmó el 20 de enero. Han sido diversos hitos que han delineado esta transición, como la COVID-19. El negacionismo, alineado con la ideología de Trump, era la opción que justificaba seguir trabajando. Este fue un punto de inflexión, cuando la palabra valores se redujo a sinónimo de interés.

Perro come perro

La película Mean Girls (2004) ha marcado una generación. “Posee un poder tan perdurable y es citada con tanta frecuencia porque ilumina con profundidad los fenómenos sociológicos de la vida real” decía de esta comedia Visakan Veerasamy en Medium (2014).
Para aquel que no conoce la historia, sigue a Cady Heron, una adolescente que entra al mundo de instituto tras años de educación en casa (homeschooling). Ahí, se enfrenta a las dinámicas sociales dibujadas por «Las Plásticas,» un grupo de chicas encabezado por Regina George. Mientras Cady intenta infiltrarse en su grupo para sabotearlo, con un cambio de look y personalidad, su vida social florece, y se ve tan atraída como atrapada por la popularidad y atención. Hasta ser la más mala de todas. Es la ley de la selva, o del patio: comer o ser comido.

A redhead in a red top and blue jeans stands with her back to three girls dressed in pink
Cartel original de Mean Girls (2004) | Fuente: Wikicommons

Quien asistió a la inauguración, quien apoyó a Donald Trump en su última campaña, demuestra y protagoniza un cambio sísmico en la estructura social mundial. Grandes figuras de la esfera tecnológica, como Jeff Bezos, CEO de Amazon y propietario de The Washington Post, y Mark Zuckerberg, CEO de Meta, dieron este pasado mes un giro a sus políticas internas.

El cabeza de Facebook también sorprendió durante 2024 con un cambio repentino en su apariencia. De aquel chico joven, de camiseta y pantalón vaquero anónimos, surgió un estereotipo de chico malo, con cadenas de oro y chaquetas de cuero de Tom Ford. “La energía masculina es buena, y obviamente, la sociedad tiene mucha, pero creo que la cultura corporativa realmente estaba tratando de alejarse de ella. Creo que tener una cultura que celebre la agresión un poco más tiene sus propios méritos que son realmente positivos”, decía en el podcast The Joe Rogan Experience, estrenando ideología antes del cambio presidencial. Frente a la confusión a la que ha inducido a usuarios, conviene mirar sus parecidos con las adolescentes de rosa.

Transformación de Zuckerberg entre 2019 y 2025 | Fuente: Eva Wood

Adolescentes y tiranos

Ser demócrata ya no está de moda. Ya no es guay; o ya no es fetch, como dirían Las Plásticas. En su búsqueda de poder, los billonarios de Silicon Valley han encontrado lugar para hincar el diente en la elección de Donald Trump. Las palabras y motivaciones de los nuevos apóstoles trumpistas se sostienen en algo alejado de la moral o el Espíritu Santo. Algo que comparten con cada adolescente que se vio reflejada en Cady Heron.

La protagonista de Mean Girls pasa de desconocida, incluso rara, a ostentar el control sobre la reputación del instituto y su estructura social. Al final de la película (atentos a spoilers), asume la responsabilidad de sus acciones después de ver claramente el daño que causa a sus compañeros, el daño propio que conlleva asumir un papel de mean girl, y el abandono de sus valores. Durante el Spring Fling, es nombrada la reina del baile, pero decide romper la corona en pedazos y repartirla entre sus compañeros como un gesto simbólico de reconciliación.

“Afortunadamente, cuando terminamos la secundaria, dejamos atrás esas etiquetas: reina, nerd, marginado, lo que sea. Todo eso desaparece, y las cosas se vuelven más reales. Y con suerte, para ese momento, hemos aprendido a no ser tan malas entre nosotras», dice en su monólogo final. En la Casa Blanca de hoy, sin embargo, se desmienten las esperanzas de Cady. Y es inevitable ver que este es el tiempo de Regina George.

Hacen pasillo a Trump el dia de su inauguración | Fuente: Wikicommons

Reconocer en hombres de tanto poder una motivación inherente a la adolescencia nos pide cautela y vigilancia de sus acciones. Pide una interpretación crítica que todos y cada uno podemos hacer desde la experiencia. Todos podemos volver al pasillo del instituto; y quizás esta vez todos podamos señalar a nuestros bullies. No parece que tengan la buena conciencia de las jóvenes. En nuestras manos está reconocer a la heroína entre estas dos historias, y aprender de la sabiduría de Mean Girls que hombres como Zuckerberg olvidaron buscando el mito de la masculinidad.

 

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