¿Hasta qué punto son importantes los medios de comunicación para construir sociedades más libres, democráticas y justas? La calidad democrática que aporta un periodismo libre e independiente, con información veraz y honesta, es el principal salvavidas de la justicia.
La falta de libertad de expresión en España ha sido citada incluso en periódicos como el New York Times: «Un país donde los riesgos de la libre expresión han aumentado silenciosamente en los últimos años». ¿Hay razones para la alarma? Desde luego, se avecinan tiempos de cambios.
La ‘ley mordaza’ otorga facultades a la policía para imponer sanciones administrativas sin intervención judicial en nuestro país. La ley regula y amplía facultades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como garantes máximos de la seguridad ciudadana. Fue una de las leyes del gobierno de Mariano Rajoy (2011-2018), motivada por el éxito del 15M. De esta manera, se tratan de impedir nuevos estallidos de las bases sociales y de la juventud contra la precariedad, los abusos económicos y la falta de oportunidades.
¿Cuántos años nos costó conquistar el derecho revolucionario a pensarlo y decirlo todo? La libertad de expresión es un derecho fundamental que regula, reconoce y protege el derecho a manifestar y difundir libremente ideas, opiniones e informaciones. La libertad de expresión también cubre la libertad de prensa, que asiste actualmente a una contrarrevolución liderada por las élites, que dominan y censuran a través del poder.
El periodismo actual no debería acomodarse únicamente en la silla de una redacción periodística o en los debates de las tertulias televisivas. Hay que dar voz a aquellos profesionales que tienen el valor de enfrentarse al poder, de incomodar y de exigir justicia, no solo en España, sino mundialmente. La independencia de los medios se encuentra amenazada en la mayoría de las regiones del mundo. Un indicador de la ausencia de independencia es el nivel de confianza pública en la credibilidad del periodismo. La confianza en los medios de comunicación parece estar en descenso, al igual que la confianza en el gobierno, las ONG y las empresas.
Pocos países mantienen un ambiente seguro e independiente para que los periodistas puedan desarrollar su trabajo. Reporteros sin Fronteras (RSF) advirtió que «el periodismo atraviesa una de sus mayores crisis en décadas». En su Informe de Actividades 2024, denunciaron el aumento de la represión, el fortalecimiento de la propaganda estatal y el colapso de los modelos tradicionales de la prensa. Como consecuencia, 2024 se ha traducido en el asesinato de 54 periodistas, 550 encarcelados y 55 tomados como rehenes. Esto supuso un alarmante incremento de la violencia en zonas de conflicto y bajo regímenes autoritarios. Por otro lado, Gaza se ha convertido en la región más peligrosa para la prensa, con más de 145 periodistas asesinados desde octubre de 2023.
Como estudiante de periodismo y joven de esta sociedad, me cuestiono diariamente dónde me puedo informar. Es muy difícil saber dónde puedo cultivar mi conocimiento sin ser manipulada por medios poco transparentes. ¿Quién protege al colectivo que tiene el desafío de reconstruir un ecosistema informativo libre y fiable en un mundo cada vez más hostil hacia la prensa?


