La relación con Vox, solucionar la crisis interna del partido y su sucesión en Galicia son algunos de los principales desafíos del nuevo líder popular
Concluido el Congreso Nacional Extraordinario, la nueva dirección del Partido Popular, encabezada por Alberto Núñez Feijóo, se enfrenta ahora al reto de levantar el partido, muy debilitado por la crisis interna que acabó con su ya expresidente, Pablo Casado.
El primer pacto de Gobierno con Vox, la sucesión en Galicia o las futuras citas electorales son algunos de los asuntos en los que Feijóo tendrá que ocupar una gran parte de su agenda si quiere llegar en una posición fuerte a las próximas elecciones generales.
Una salida ordenada en Galicia
La primera cuestión que debe resolver Feijóo es encontrar una persona que le suceda en el cargo. El todavía presidente de la Xunta tiene previsto abandonar en los próximos días sus funciones para centrarse en la tarea de liderar la oposición. Sin embargo, pese a la necesidad de salir cuanto antes de esta interinidad, Feijóo no termina de encontrar un candidato para presidir Galicia y, además, ser el rostro electoral de su formación en las autonómicas de 2024.
La entrada en la Dirección Nacional del PP de algunos de los posibles sucesores como Diego Calvo o Miguel Tellado, parece despejar las dudas que llevan semanas inundando la sede del partido en Galicia. El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, podría convertirse en presidente autonómico antes de acabar el mes de abril.
Sin embargo, Rueda tendrá un largo camino por delante para sumar los apoyos de todos los populares gallegos y conservar la presidencia de la Xunta con mayoría absoluta, cómo lo ha logrado Feijóo hasta en cuatro ocasiones.
De la crisis interna a la alternativa de Gobierno
Salir de una crisis nunca es fácil, y menos cuando acapara todos los focos. La ruptura entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y Pablo Casado, que acabó con la dimisión de este último, fue tan sonada que pasarán meses hasta que se logre cerrar la herida abierta.
En este contexto, Feijóo tiene el cometido a nivel orgánico de calmar las aguas y presentar al PP como el partido que da estabilidad y seguridad. Las primeras encuestas tras su proclamación ya apuntan a una recuperación de votantes pero necesita de hechos y un cambio de discurso en su oposición para presentarse como la alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez.
Por el momento, el lema de campaña del Congreso ha sentado las bases de la nueva presidencia del PP: en el partido están “preparados” para gobernar. Además, Feijóo ha comenzado a conformar su nuevo equipo en el que, además de rostros con trayectoria política ha incluido a perfiles con experiencia de gestión. Es el caso de Juan Bravo, consejero de Hacienda de la Junta de Andalucía, que será el responsable económico del partido, en un momento en el que la coyuntura económica está centrando el debate político.
Vox, contrincante a la par que socio
Otro importante frente que deberá atajar Feijóo para abandonar la imagen de debilidad que ha mostrado su partido es el crecimiento de Vox. Con su entrada en el Gobierno de Castilla y León se abre una oportunidad para esta formación de presentarse como un partido que también quiere gestionar. En las últimas semanas, Abascal y los suyos han politizado enormemente las demandas de los sectores más afectados por la crisis económica, al mismo tiempo que el PP parecía estar preocupado únicamente por sus peleas internas.
Feijóo ha optado por el silencio respecto al pacto de Mañueco con Vox pero, a diferencia de lo que ocurre en Galicia, donde Vox no tiene ninguna fuerza, el nuevo líder del PP tendrá que plantearse ahora la estrategia a seguir con esta formación.
Será difícil que Feijóo se desentienda de los pactos con esta formación y logre mantener su fama de moderado. Además, en apenas un año, o incluso antes en el calendario andaluz, se celebrarán varias elecciones, tras las que podrían reeditarse más acuerdos de Gobierno con Vox. ¿Apostará nuevamente por esta vía o, tal y como lleva años defendiendo, dejará gobernar a la lista más votada?
Congresos y elecciones con muchas incógnitas
Precisamente, la primera prueba electoral para la nueva dirección del PP podría llegar antes de lo esperado. Esta semana, el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, abrió la puerta a celebrar elecciones en junio.
El resultado de las urnas permitirá saber si lo ocurrido en Castilla y León será la tendencia general para las próximas elecciones, con un Vox que parece no tener techo o, si los votantes han olvidado ya la crisis del partido. No obstante, con perspectiva andaluza, es importante aclarar que Moreno ya era un líder bien valorado antes de la llegada de Feijóo.
Además de enfrentarse a las urnas, Feijóo tiene que hacerse con las riendas de todo el partido. En este sentido, en el calendario orgánico están marcados varios congresos regionales para los que el PP necesita encontrar un candidato, no solo para liderar la formación a nivel autonómico sino para ser el cartel electoral en territorios como La Rioja o Extremadura.

En esta tarea, es de esperar que la nueva secretaria general de los populares, Cuca Gamarra, juegue un papel principal. La riojana tiene el cometido de controlar la estructura del partido pero sin inmiscuirse tanto como su predecesor en el cargo, Teodoro García Egea, quien tuvo más de un enfrentamiento con varias direcciones autonómicas y provinciales.
Finalmente, se pondrá una fecha de celebración para el congreso regional de Madrid y todo parece indicar que Ayuso tendrá vía libre para postularse a la presidencia autonómica del partido, dada su sintonía con Feijóo.

