Una vida truncada por una decisión
Una invitación llega al despacho de Daniel Sandoval para conocer a su madre biológica en París, quien sin ser consciente de lo que está aceptando se embarca en un viaje sin billete de vuelta a su hogar

Dirigida por Imanol Uribe y ambientada en el cénit de la Guerra Fría, la película era un proyecto que desde el principio resultaba ambicioso por la cantidad de recursos narrativos y por la dificultad de plasmar en apenas una hora y cuarenta minutos el libro de Paloma Sánchez-Garnica (Madrid, 1962), vigente ganadora del Premio Planeta, a la pantalla. Uribe no lo dudó, le encantaba la ambientación con la que se sentía unido por su todo lo que vivió en París en mayo de 1968 y por la riqueza cultural de la historia, que presentaba como protagonistas algunos de los fundamentales lugares de la historia contemporánea. La película se estrenará exclusivamente en cines el próximo 3 de octubre.
La posibilidad de encontrar respuestas
Con Gemma Ventura a cargo del guion y producida por José Frade Producciones La sospecha de Sofía se aventura en la vida de un acomodado matrimonio madrileño cuyas vidas son completamente anodinas. Todo cambia un día que llega a su mesa del despacho de abogados de su padre y se encuentra lo que cambiará todo: una carta que le incita a tomar un tren con destino a París para conocer a su madre biológica. Daniel Sandoval no puede negarse, el misticismo que rodea la carta y la necesidad por tener certezas de su propia vida se mezclan con la incertidumbre por lo que pueda aparecer cuando llegue a la capital francesa. Mientras tanto, su esposa Sofía, quien da nombre a la historia, ajena a todo lo que está ocurriendo, comienza a tener sus sospechas por el comportamiento de su marido.
Así empieza la historia protagonizada por Álex González (El Príncipe, Vivir sin permiso), en el papel de Daniel y Aura Garrido (Stockholm, El Ministerio del Tiempo), interpretando a Sofía. La pareja encarna a la perfección las emociones, la carga de humanidad inherente a sus acciones y todo aquello que no se dice con la idea de evitar herir a los de su alrededor. Los personajes se van descubriendo tras retirar cada capa que los compone, revelando una amalgama de matices que demuestran las contradicciones del ser humano, haciendo que cada personaje y cada decisión tenga sentido por sí misma, mientras un telón de fondo con temática de espionaje reordena sus prioridades y vidas.
El espectador es capaz de condenar y a la vez alabar la misma conducta de un personaje ya que son heridos y hieren por igual. Es una historia triste en sí misma, que demuestra tener sus claroscuros agridulces, y acaba dejando haciéndonos recordar que incluso en los momentos más oscuros se encuentra cierta esperanza.

A pesar de que los dos personajes principales de la historia sean esenciales para su desarrollo, la novela no deja de ser coral, y eso la película lo respeta siendo varias las voces que acompañan al espectador. Zoe Stein, Irina Bravo, Yaiza Guimare y Daniel Kovacs son algunos de los actores que complementan el reparto, y que representan la contracara de los protagonistas, así como otras ramificaciones de la historia. La película juega con los encuadres de las escenas, fortaleciendo o deshaciendo las relaciones de los personajes entre ellos. No solo el juego de la cámara contribuye a ello, el ritmo de la historia lo permite y las transiciones resultan fluidas. Además, la elección el vestuario acompaña en gran medida los cambios espacio-temporales relativos a la cronología de los años en los que transcurre la historia.
El salto de la página a la pantalla
Para mí, el libro, fue uno de los más gratos descubrimientos de este año. La pluma de la escritora presenta una historia salpicada por diversas temáticas que se amoldan a la perfección entre sí. Cuando un lector (en especial aquellos que se hayan devorado el libro en cuestión) recibe la adaptación de una novela, por norma general hay dudas: ¿se habrá captado la esencia de este o aquel personaje? o ¿se entiende el comportamiento del otro sin aquel matiz del capítulo trece que lo explica? Con todo esto, la película de Imanol Uribe demuestra no quedarse atrás, conserva todos aquellos elementos que al espectador le harán concentrar toda su atención en la película, y al mismo tiempo, hará que los lectores sientan la nostalgia por aquel enamoramiento de su versión en papel.

Como suele ocurrir, en el libro hay muchos más matices, de los que carece la película y que aportan una mayor riqueza a la historia pero no por ello, esta adaptación pierde valor. Uribe adapta los temas que la historia necesita: traición, amor, reflexión, drama y el odio más visceral para no perder la esencia que la historia merece. De hecho, la película añade detalles especiales para los lectores, como la banda sonora que grabó el hijo de la escritora como parte de la música que aparece en una de las escenas.
Si por algo se caracteriza la historia es por lo fácil que le resulta a Sánchez-Garnica hacernos viajar 60 años atrás con la formidable documentación que emplea. Hace parecer fácil construir una historia que abarca décadas y transcurre diferentes países. Este hecho representativo de la prosa de la madrileña se refleja en la película. En ninguna ocasión podremos presenciar una recreación que respete milímetro a milímetro, página por página una trama de un libro que abarca más de seiscientas cincuenta páginas.
Un viaje por la España franquista, Berlín y París
La ambientación de la película contiene una inmensa riqueza cultural que es visible en su ambientación y guion. Es habitual que los diálogos salten entre dos idiomas escuchando a los personajes interpretar en español como en alemán. Además, toma lugar durante el tardofranquismo en España, saltando a Francia, y posteriormente llegando al Berlín fragmentado entre la parte occidental y la oriental. Una época, sin lugar a dudas, convulsa para el espionaje soviético que aparecerá como uno de los temas principales de la trama.
Los personajes se ven atravesados por diferentes momentos históricos significativos, como las protestas estudiantiles que transcurrieron en Francia durante mayo de 1969 o la caída del muro de Berlín veinte años más tarde, episodios que fueron fundamentales para el desarrollo de posteriores acontecimientos, como en el caso del último, de la desaparición del telón de acero dando a luz un nuevo orden político mundial.

Más de Sánchez-Garnica
No es el primer proyecto de la autora que da el salto a la gran pantalla. RTVE produjo en 2016 una serie basada en La sonata del silencio, uno de los primeros libros publicados por Sánchez-Garnica. Como acostumbra, la temática histórica está presente dentro del libro, ambientado en el Madrid de 1946 tras la posguerra protagonizado por el enfrentamiento de dos familias de la época.

