‘Dos es compañía y tres es multitud’: Contradeseo maneja la terrorífica dinámica de vivir encarcelados en jerarquías de poder
Gloria Susana Esquivel es periodista, escritora, traductora y poeta. Conduce Womansplaining, un podcast sobre feminismo y cultura en colaboración con la revista 070. Sin embargo, aquí reluce su trabajo como escritora en Contradeseo, su última novela perteneciente al Mapa de las lenguas 2024. En ella, Gloria explora con precisión quirúrgica los dilemas emocionales y las complejidades de tres personas migrantes entre las cuales se establece la peor de las relaciones tóxicas imaginables.
Mientras el mundo se decepciona con Intermezzo, yo he encontrado lo que quería en Contradeseo, pues, en pocas palabras para quien nunca haya leído a Gloria, esto es todo lo que uno podía esperar de Intermezzo. De nuevo, la rigurosa selección del Mapa de las lenguas hace que podamos poner un poco más de atención a libros que pueden entrar en una cómoda consonancia con lo que, como humanos, vivimos.
Contradeseo habla de todo lo malo que conlleva desear. A través de la vida de Silvia, una mujer que enfrenta una ruptura amorosa mientras busca refugio en casa de sus amigos, vemos cómo el deseo, la soledad y la contradicción interna son parásitos que carcomen a la protagonista, así como a las relaciones que intenta establecer con el mundo.
En esta jaula que acoge a tres personas vemos una lucha constante por demostrarse unos a otros quién tiene la dignidad intacta, o más bien, quién puede mantener intacta su dignidad. Cuando se establece el verbo «poder», se está indicando que hay una clara desventaja causada por un factor externo. En el caso de Contradeseo, Gloria Susana Esquivel nos muestra una desigualdad marcada por la supervivencia.
Javier, Silvia y Teresa son tres migrantes cuya amistad ha sido establecida por justamente eso: la migración (porque la soledad es muy peligrosa cuando estás en un país que no es el tuyo). Sin embargo, en esta situación adversa (de supervivencia, como lo califica Gloria Susana Esquivel), es donde el prójimo puede sufrir más ataques por pura insensibilidad, o tal vez, por miedo a la vulnerabilidad.
¿Estaría el lector dispuesto a contratar a un amigo suyo como parte del servicio doméstico de un hogar que no está hecho para disponer de servicio doméstico? El peligro radica en que, al involucrar a un ser querido en tareas que trascienden la reciprocidad propia de una relación de iguales, se diluyen los límites entre el apoyo mutuo y la explotación emocional.
Sin embargo, esta explotación emocional distorsiona todo lo que rodea el propio ‘contradeseo’ de Silvia, y la destrucción que genera a su alrededor provoca que esta contención colapse. Tras la ruptura con Ramón, su deseo se transforma en una mezcla de añoranza por el pasado y una necesidad de reafirmar su identidad en un entorno que la hace sentir desplazada, pero Silvia está tan alineada en este ambiente que no es suyo que tarda en reconocer este trauma. Más allá del anhelo físico, su contradeseo parece surgir de una búsqueda desesperada por conexión y significado en un momento de vulnerabilidad.
Contradeseo no es simple ni directo; sino una fuerza que revela inseguridades, soledad y la necesidad de ser vistos. Es en una manifestación del desconcierto y de las propias luchas internas que sufren Javier, Silvia y Teresa en un intento por redescubrir su lugar en un mundo que parece estar desmoronado desde hace tiempo.
Un ‘contradeseo’ es algo que no pide el corazón; lo piden tus vísceras
P: ¿Se podría decir que tres es multitud?
R: ¡Me encanta esta pregunta! Yo creo que sí. Este libro sale de un cuento que escribí en 2017 y salió en una antología colombiana. Vino a mí la idea de tres personajes compartiendo un espacio muy pequeño, pero me di cuenta de que narrativamente era muy rico como para dejarlo ahí. A todos nos pasa en algún momento, y es que nos vemos obligados a compartir un espacio de vivienda porque es imposible tener un espacio digno en las condiciones en las que estamos.
P: Ahora es muy común compartir piso con tu pareja…. Y con el amigo de tu pareja.
R: ¡Claro! Además, esto forma parte de las tareas en las que los millennials tenemos que hacer cierto checklist de cosas, como casarse, tener hijos y demás, pero ahora estamos en una realidad muy precaria. Entonces, bajo ese techo, me interesa mucho pensar ese “tres es multitud”: cómo con el espacio real en el que estamos ahora es aún más multitud.
P: ¿Cómo llegas al concepto de ‘Contradeseo’?
R: Cuando comencé a escribir el libro quería escribir la relación entre dos amigas y el intercambio que hacen, y quería escribir la escena que le da título al libro. Me obsesiona cómo los imaginarios audiovisuales, como la pornografía, cuando se trasladan a la realidad, resultan postizos e incómodo, ver que ahí no está el erotismo. De hecho, una vez viví una situación similar donde vi a tres personas teniendo una escena.
P: ¿Tú, viendo esto, en tercera persona?
R: ¡Yo mirando a ver qué hacían los vecinos! Y si, vi este encuentro erótico entre muchas personas, y lo primero que pensé fue: “Esto es antiporno”. Es mucho más desastroso; me sentí como si estuviese viendo National Gepgraphic. Después de eso comencé a pensar en qué otros deseos tenemos, o nos dan. En el caso de las mujeres nos impone casarnos o tener hijos, y muchas mujeres lo hacen de manera automática, pensando en la felicidad (o la promesa de la felicidad, como dice Sara Ahmed). Y cuando llegas a la supuesta felicidad, sientes que vives una vida prestada. Es curioso cómo los momentos de crisis llevan a uno a preguntarse si lo que quiere es realmente lo que quiere. ¿Qué pasa cuando llegas, y ahí no hay nada? Estamos en una búsqueda muy condicionada por la sociedad.
P: De hecho hay mucha lucha entre tus tres personajes, entre lo que sienten y lo que no tienen que sentir, o entre lo que sienten y no quieren sentir. ¿Cómo juegas con este autocontrol?
R: Lo que hace ese apartamento es que te tengas que controlar continuamente. A mí me interesaba mucho localizar estos personajes en un país del norte global. Creo que para cualquiera que lo lea queda muy claro que estamos hablando de Estados Unidos. Yo tuve la oportunidad de vivir allá, y fue algo muy duro. Es una experiencia transformadora, pero en el sentido de encontrarte frente a frente con el neoliberalismo y capitalismo tardío en bruto. No solo era en la cotidianidad, sino en cómo se gestionaban las emociones y cómo se pensaban las relaciones. Había algo con las emociones en ese lugar que eran imposibles de expresar. Hay algo que Contradeseo está todo el tiempo diciendo, que es “como si sintieran”: estos personajes están tan alineados que ni siquiera son capaces de reconocer su rabia, su tristeza, pero sienten algo parecido a eso. No son capaces tampoco de abrazarla y tener un momento con esa emoción y tampoco pueden reconocer emociones. Esto les mete en esta situación que lleva Contradeseo, que es absurda: amistades que no son amistades, matrimonios que no son matrimonios, deseos que no son deseos y lujuria que no es lujuria. Una amiga me decía que ella nunca ha ido a Estados Unidos, y me decía que tenía mucho miedo de ir allá porque sentía que todo era de cartón.
P: ¿Como cuando compras los muebles de una casa de muñecas?
R: ¡Exacto! Como esa cosa del Ikea, que son muebles que se ven de verdad, pero no es madera. Ahora la idea de los lujos está distorsionada. Fui a casa de alguien que tenía una mesa del comedor de seis puestos y dije: “Dios mío, esta persona es rica”. Supongo que ahora estos son nuestros lujos, tener un piso grande y decorado.
P: El piso en Contradeseo es un personaje más. Allí se establece una jerarquía de poder que antes no estaba en una amistad (y no es sano tener jerarquías de poder en amistades, pero, sin embargo, en muchas están allí). ¿Qué tan frecuente es que se instaure una jerarquía de poder en una relación de amistad?
R: A mí la amistad me fascina narrativamente. Me encantan las novelas de amigos. Yo tengo un podcast feminista en Colombia y llevo mucho tiempo pensando en los feminismos. Siempre me ha hecho mucho ruido la idea de la sororidad, porque sí, por supuesto, si una mujer está en peligro yo voy a hacer de todo. Pero esa idea de que todas las mujeres somos buenas y que todas las mujeres somos amigas… me choca mucho, y me parece peligrosa. Una lectora me dijo que ejercíamos mucho el control biopolítico de los cuerpos de nuestras amigas: nos fijamos en si engordan, o si se cortan el pelo, en detalles mínimos que no importan. Algo muy fuerte hay ahí, y solo lo haríamos con ellas.
P: ¿Porque con las amistades masculinas no pasa?
R: Y a veces la manera en la que nos hablamos es muy fuerte: no en el sentido de insultos ni nada de eso, sino que a veces los consejos que nos damos son muy fuertes, algo que nunca le dirías a un jefe. En Contradeseo yo supe que había algo entre estas dos mujeres, esta relación entre la admiración, la envidia, los celos; todas esas palabras que están prohibidas en la amistad y a veces uno las siente. Un amigo me dijo, después de leer Contradeseo, que los amigos están en las buenas y en las malas, peros sobre todo en las buenas, pues allí no están todos estos sentimientos negativos. Una jerarquía de poder va a cambiar esta relación de amistad; se convierte en una relación de jefa y empleada.
P: Y obviamente, la relación cambia de forma radical.
R: ¡Sí! En Latinoamerica pasa mucho el tema del trabajo doméstico, que también es un tema que me fascina, porque me parece que hay muchas cosas de nuestra sociedad. Es un trabajo que lo disfrazan de amor. En Colombia tienen un dicho horrible que es decir: “Ella es casi de la familia”.
P: Casi de la familia, pero lleva un uniforme para diferenciarse.
R: ¡Exacto! O también dicen: “A veces incluso la dejamos sentar en la mesa”. Son cosas muy violentas, muy fuertes. Y si una amiga está en esta situación, se crean nuevas situaciones de violencias, son fuerzas que nos atravesarían a las dos.
P: ¿Y qué significa ser vulnerable en una relación de amistad?
R: Yo siento que es la posibilidad de estar desnuda frente a otra persona y que esa persona en algún momento pueda ejercer un tipo de violencia. Me parece muy fuerte, y a la vez muy misterioso y humano. Ocurre en todo tipo de relaciones. Y todos queremos tener una vida perfecta, pero eso tiene un precio de vulnerabilidad, de mostrarle al otro lados que no queremos que conozca. Muchas veces las personas salen corriendo justo en ese momento porque la vulnerabilidad no es bien recibida. Esa apertura al otro es totalmente aterradora. Y eso nos lleva a estar en relaciones efímeras, de Tinder. Pasas una noche bellísima, apasionada, y fuiste absolutamente vulnerable y luego no lo vuelves a ver. Hay algo en este mundo en el que intentamos ser adultos y todavía no hemos podido negociar esa vulnerabilidad frente a esa cosa de crisis constante de apocalipsis.
P: ¿Crees que esta ola de contradicciones se refleja, en parte, la maldad del ser humano?
R: Yo creo que sí. Algo que tiene Contadeseo, que es algo que yo pienso mucho, es que estamos constantemente en una puesta en escena. Nuestras redes sociales son una puesta en escena: todo el tiempo estamos performando una felicidad. Estamos en un mundo donde la vulnerabilidad es muy cara, y tal vez es lo único que dejamos en privado. Siento que en estas puesta en escena hay también algo de deshumanización. Cada vez somos más robóticos. Cuando voy a comer siempre vemos a tres influencers grabando con el celular. ¿A quién le estamos hablando? ¿A quién performamos todas estas cosas?
P: Lo que estás diciendo de la obra de teatro es muy interesante, sobre todo porque la mayoría de Contradeseo se desarrolla en el mismo espacio.
R: ¡Sí! Yo me sigo preguntando eso, y en Contradeseo se ve cómo todo es una gran puesta en escena. Si golpeamos un poco, vemos que hay un vacío, o un miedo inmenso, con violencias también inmensas.
P: Y cuando estos personajes dejan ver más sus vulnerabilidades, vemos aspectos muy interesantes, como el trauma que Silvia tiene con Ramón. ¿Crees que olvidar y recordar son actos conscientes?
R: Al principio yo estaba jugando mucho con estas condiciones materiales que nos arrojan al mundo (volviendo al marxismo de Sally Rooney que hemos comentado antes de empezar la entrevista [risas]). Hay muchas situaciones en las que tus amigos son amigos obligados. Cuando migras, es muy común hacerte amiga de personas que en tu país no tendrías nada que ver solo porque tenéis el origen en común. También pensaba en las relaciones románticas, y ya lo dijeron las novelistas inglesas del siglo XIX: el amor tiene un componente material. El matrimonio es un contrato. Es una empresa.
P: Perteneces a una institución.
R: Una institución que te va a dar ciertos beneficios. En el caso de Contradeseo, a mí me interesaba mucho pensar en una historia de amor en un panorama desolador, medida por las condiciones reales. Si a esta mujer le parece atractivo este hombre, es por muchas razones, pero sobre todo porque tiene una visa y un permiso de residencia.
P: Es más importante lo que tiene materialmente.
R: En Colombia decimos “el amor de mi visa”. Yo siento que estos personajes, al ser migrantes, están abocados a sobrevivir porque migrar es una vida de supervivencia constante. No hay espacio para el ocio. Silvia sale de esta relación y se va a vivir con su amiga. Comienzan a pasar cosas de las que ella no es muy consciente, o no puede tomar el tiempo para asimilarlo porque necesita un techo, dos trabajos, y cuando tenga todo eso cubierto, tal vez se preocupe por vivir.
P: Porque todas estas cosas que se quitan de la supervivencia quedan como opcionales.
R: ¡Claro! Entonces, cuando esto está cubierto, el recuerdo de esta relación vuelve después de mucho, porque como ha pasado tanta vida, tanta supervivencia, no ha tenido ni siquiera el tiempo para sentarse a llorar, o a superar. Quería jugar con eso mucho en Contradeseo, porque al principio muchas personas pueden acercarse al libro pensando que es una novela de desamor… y no. Contradeseo es una experiencia de supervivencia.
P: Con la idea de los deseos y los no deseos… ¿crees que esta dualidad está muy presente en nuestra naturaleza?
R: Sí. Tengo los recuerdos muy claros de momentos en los que me he preguntado qué es lo que yo quiero realmente, y me he quedado fría porque, al pensarlo, yo quería todo lo contrario, y ya era muy tarde para echarme atrás. La pregunta de tener hijos venía constantemente a mí. En algún momento comenzaba a aparecer la respuesta de forma más clara, pero me sentía un poco mal. Siempre he estado muy abocada a escribir y a hacerme un mundo. Y en mi familia siempre se me ha preguntado sobre esto constantemente, entonces me comencé a cuestionarme si he descuidado esa parte. Me siento como en uno de esos libros de “pasar a la página 8 si quieres que suceda esto”.
P: También a las mujeres se nos impone esta idea de tener hijos, de formar una familia. Por mucho que hayamos avanzado, seguimos teniendo estas ideas patriarcales, muy arraigadas. Podemos trabajar, pero tenemos que seguir dedicándonos al hogar
R: Exacto, y cada vez lo siento más. En Colombia, las mujeres de 40 años (cumplo 40 el año que viene) son vistas como mucho mayores, porque ya no son fértiles, digamos. Hay un deseo de transformar a la mujer en madre, y a esa madre, en ángel del hogar. Conozco a muchas mujeres y muchas amigas que vivieron esa realidad, y ahora están intentando volver a encontrar su identidad y volver a encontrar quiénes eran, porque vivieron una vida muy condicionada, ni siquiera pensando ni cuestionando.
P: En Contradeseo también se establecen muchas conversaciones sobre poligamia y monogamia. Para ti, ¿cuál es el inicio de una infidelidad? ¿Hablar, hacer, pensar…?
R: Es una gran pregunta, porque, de hecho, yo me la hago mucho. He descubierto recientemente el mundo del poliamor y las monogamias no éticas gracias a muchas exploraciones y lecturas. Me parece muy curioso que lo llamen “monogamia no ética”, y también me interesa mucho el punto en el que se comete una infidelidad. ¿Si es malo, dónde está la falla, cómo se comete el acto? Digamos que se hizo mal en pensar, en desear, en actuar, mentir, ser desleal. No entiendo cómo una relación monógama se puede terminar por una infidelidad. Construiste algo, tuvieron algo en algún momento… y lo deshechas todo por una falla. Luego están los factores que lo acompañan (robar, mentir, esas cosas más fuertes), pero muchas veces dicen: “No, es que le dio like a alguien en Instagram”.
P: Tenemos el concepto de infidelidad muy distorsionado.
R: ¡Sí! Yo conozco relaciones en donde el hombre nunca ha estado con otra mujer, pero habla mal de su mujer, o es super violento, pero es fiel. Sigue siendo ese paradigma que me parece muy extraño. Me parece muy difícil pensar que tú puedes estar con alguien 40-50 años, y ese alguien cambia (porque los cuerpos cambian) y pensar que vas a estar con una única persona toda tu vida. Tal vez es una forma más de buscar certezas en es te mundo donde no hay certezas, pero es algo que está muy condicionado por un imaginario, pero no por la realidad. Y muchas veces, cuando vemos estos primeros signos de infidelidad y agresividad, el consejo de madre es: No te separes, haz la vista gorda, porque es peor entrar en ese mundo.
P: ¿Ha cambiado tu perspectiva de las relaciones a medida que estabas escribiendo Contradeseo?
R: Sí, muchísimo. También pasa que a mí me interesa mucho las cosas a las que yo no diría que sí, pero que siento que el mundo podría arrojarme a decir que sí. Comencé en un lugar muy frío, tratado de una manera que fuese el mercado de Tinder, y los encuentros sexuales están escritos como si fuesen intercambios y transacciones. Cuando empecé a escribir el libro, lo tenía desde ese lugar, y cuando fui descubriendo a estos personajes y los fui viendo realmente en esa realidad tan transaccional, dije: “No, quiero ponerle un poquito de romance. No quiero tenerle miedo a la vulnerabilidad”, porque siento que eso es lo que ocurre acá: intercambian lugares, objetos, pero nada de ellos como personas. Entonces, sí, creo que eso sí cambió, y me di cuenta de que tenía que estar más en contacto con mis emociones porque no quería acabar en una situación como esta.
P: ¿Y cuál es el mayor contradeseo que nos podemos encontrar?
R: Yo creo que la vida está llena de contradeseos. Volviendo a lo que estábamos hablando al principio, me parece muy fuerte la descarga de dopamina que te produce comprar en Amazon. Llenar un carrito de compras online y que luego, al llegar a casa, no te guste nada. Ahora hay muchas plataformas chinas que te venden todo lo que quieras por un precio muy barato, pero luego no entendemos por qué compramos lo que compramos. Y es que estamos en una situación tan precaria que estas son las cosas que sí que podemos controlar porque tenemos el poder adquisitivo para hacerlo, pero no una vivienda, ni unas vacaciones lindas. Mis padres, a mi edad, ya habían comprado una casa, y ahora te tiene que tocar la lotería o heredar si quieres tener una. Antes era muy sencillo y ahora es imposible. ¿Qué hemos hecho para que tengamos tan a la mano compras tan consumistas?
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