Clara Panella encabezará Volt España en las próximas elecciones europeas
Licenciada en Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Universidad de Leiden, Clara Panella Gómez ha trabajado para el think tank GLOBSEC y en la Embajada de México en Países Bajos. Tras tres años en Volt, da el salto a primera línea, conviertiéndose en la candidata más joven a los comicios europeos de este siglo.
Pregunta: A modo de introducción, he realizado una breve descripción de Volt. “Volt es un partido paneuropeo, republicano y federalista que se sitúa dentro de la tendencia verde, y que, además, alberga tintes progresistas y liberales. Con propuestas como las listas transnacionales en las elecciones europeas, la descarbonización o el apoyo a los jóvenes, pretende reforzar a la Unión Europea y la relación que tienen los ciudadanos con ella”.
Respuesta: ¿De dónde sacas lo de republicano?
P: Lo he deducido por el programa.
R: Me parece interesante porque sí, a nivel europeo queremos una república federal, pero nunca nos han descrito como un partido republicano. No queremos que esto fuerce necesariamente a todos los países a ser repúblicas, hay muchas monarquías todavía dentro de Europa. En España sí tenemos en nuestro programa una república.
Sobre la Unión Europea
P: Habláis frecuentemente de trasladar más competencias a la Unión Europea. ¿Qué tipo de competencias serían?
R: Pues, por ejemplo, Defensa y Asuntos Exteriores, que todavía está en manos de los gobiernos nacionales. Esto no quiere decir que quitemos todas las competencias, porque el principio de subsidiariedad se mantiene, pero sí que haya una coordinación entre todos los Estados miembros para seguir una misma línea. Luego el cómo se materializa eso puede ser diferente. Si el objetivo, por ejemplo, es carbono cero, el cómo se materializa en cada uno de los territorios puede ser diferente, pero el objetivo es el mismo.
P: ¿Cómo se rebate el argumento euroescéptico de la pérdida de soberanía nacional en ese traslado de competencias?
R: No puedes pertenecer a la Unión Europea, tener todas las ventajas de pertenecer a ella, pero no tener también esa parte de las obligaciones. Pertenecer a la UE también implica ceder una parte de esa soberanía nacional por un objetivo mejor. La UE no es un ente en Bruselas separado del mundo, es que todos los gobiernos nacionales son Bruselas. Los euroescépticos utilizan mucho eso de Bruselas como ente ajeno, cuando ellos mismos también forman parte de Bruselas.
P: ¿Crees que con el Brexit y sus consecuencias, el sentimiento europeísta se ha visto reforzado?
R: Yo creo que sí, porque después del Brexit hemos visto las consecuencias reales. En un primer momento no se sabía muy bien qué iba a pasar con Reino Unido y ahora estamos viendo que, incluso dentro de Reino Unido, el sentimiento europeísta es mucho más fuerte. El apoyo al movimiento Rejoin a volver a la Unión Europea es mucho más fuerte porque las condiciones de vida están empeorando, sobre todo para los más jóvenes. Fue un momento de despertar para toda la sociedad europea.
P: ¿Qué es para ti ser europea? ¿Existe un rasgo común que compartamos todos los habitantes de este continente?
R: Yo creo que ser europeo es compartir unos mismos valores. Una cosa que me encanta de la Unión Europea es que es muy diversa y creo que esa diversidad es nuestra fuerza. Pero creo que sí que tenemos muchos valores en común, los valores de libertad, de democracia, los derechos humanos… Esto no quiere decir que en todos los países de la Unión Europea se respeten de la misma manera. Tenemos que tener mecanismos para asegurar que todos los Estados miembros cumplan con eso, por ejemplo, los derechos LGTB en muchos países de la Unión Europea no se están respetando.
P: ¿Qué mecanismos proponéis para asegurar que se cumpla con esos valores?
R: Por ejemplo, un Tribunal Constitucional a nivel europeo, que pueda exigir que los Estados miembro respeten esa legislación europea, o también sancionar a alguno de los países. Por ejemplo, Hungría no recibió parte de los fondos europeos. Luego von der Leyen se los dio de nuevo en un movimiento que no me pareció adecuado.
P: Cuéntame sobre la propuesta de las listas transnacionales.
R: El Parlamento Europeo es el primer y único parlamento del mundo que no tiene capacidad de iniciar legislación, lo cual ya es una anomalía que hay que cambiar. Además, tú y yo, solo podemos decidir sobre los 61 diputados españoles, pero es que hay 750 y todos ellos están tomando decisiones por ti y por mí. Tenemos que hablar sobre qué futuro queremos para la UE, y no ver estas elecciones en clave nacional. Ese debate lo tendríamos que estar teniendo en todos los países, conjuntamente.
Esto es un ejercicio que nosotros ya hemos hecho. Por eso nuestro programa es único para todos los países en los que nos presentamos. De hecho, nosotros hemos presentado la lista transnacional, ahora mismo es puramente simbólica porque legalmente no tiene ninguna repercusión, pero también como ejemplo de decir que nosotros sí creemos en esto. Lo interesante también es que el Parlamento Europeo ya la aprobó, pero ahora son los Estados miembro los que la rechazan.
Algo muy interesante que hemos hecho en este programa político también es calcular el coste de las propuestas que ponemos en el programa, porque una cosa que vemos mucho es que los partidos políticos nos lanzan propuestas al aire. Saber cuál es la viabilidad económica de esa propuesta es importante, para mostrar al ciudadano qué es lo que implica tener esto.
P: ¿Y cuánto ha salido el coste aproximadamente?
R: El total, no lo sé, la verdad no recuerdo, obviamente es multimillonario, lo interesante es ver la división entre cuánto supone por ciudadano al año.
P: ¿Cuál es la partida que más dinero requiere?
R: La verdad es que no me acuerdo, a ver a bote pronto te diría que infraestructura, porque todo el tema del ferrocarril, por ejemplo, es muy caro.
La cuestión climática
P: Volviendo a von der Leyen, las protestas de los agricultores y ganaderos han conseguido reducir las exigencias ambientales del Pacto Verde Europeo, como la reducción del uso de productos fitosanitarios, ¿cómo se puede conseguir un equilibrio entre el medio ambiente y la producción?
R: Ahí von der Leyen sí que ha dado demasiada cancha a la extrema derecha y los movimientos populistas, lo cual es muy peligroso. Yo creo que los agricultores tienen una parte de razón al exigir una reforma de la Política Agraria Común, porque es verdad que ahora mismo esos fondos no están yendo al agricultor local que sí está haciendo una ganadería sostenible, están yendo a los grandes productores. Nosotros lo que proponemos es una transición hacia una agricultura regenerativa y sostenible. Claro, esos productores necesitan muchísimo apoyo, tanto en fondos, pero también en ayuda, por ejemplo.
A lo mejor un agricultor que tiene un pequeño cultivo no puede permitirse un abogado que le ayude a cumplir con todos los estándares de la Unión Europea. Eso es un problema muy burocrático, y muy real para muchísima gente. Ese tipo de apoyo lo tiene que aportar la Unión Europea. Sí que puede haber un equilibrio entre una agricultura más sostenible y competitividad, pero requiere de muchísima voluntad política, porque ahí entra otro tema y es el tema del comercio internacional. Si los costes de producción suben en Europa, el producto final también cuesta mucho más cuando tú puedes importar el mismo producto desde otros países de fuera de la Unión Europea por muchísimo menos. Tenemos que incrementar los estándares de producción en todo el mundo. No podemos dejar que nuestros productores europeos pierdan competitividad frente a los externos, porque eso es injusto.
P: En relación con la extrema derecha, en el primer episodio del pódcast de Futuro Made in Europe, Yago Jaén habla de que Volt estaría dispuesto en temas importantes, como es la crisis climática, dialogar con cualquier partido. ¿Se podría dialogar con la extrema derecha en ese materia?
R: Es muy difícil porque también vemos una extrema derecha muy escéptica, incluso a admitir que existe un cambio climático. Cuando ya tienes un negacionista en la mesa, es muy complicado. Volt sí que pretende ser ese partido de diálogo, que tiende puentes entre las distintas opiniones, porque, por ejemplo, con el cambio climático, necesitamos una política a largo plazo, de diálogo y basada en la evidencia. Tenemos muchísima evidencia científica sobre las medidas que tenemos que hacer para empezar a mitigar el cambio climático, que ni siquiera es combatirlo ya, es adaptarnos a ello. Y sin embargo, no se están tomando por voluntad política.
P: Me imagino que también habría que implantar una estrategia de comunicación.
R: Sí, también. El tema de comunicación es algo que nosotros hacemos mucho hincapié, también en el tema de la transparencia y la honestidad por parte de la política. Yo he crecido en una España en la que había una gran cantidad de corrupción y ningún tipo de compromiso con la ciudadanía. Eso nos ha alejado a muchos, a mí misma incluida, de la política tradicional. Nosotros sí que queremos muchísima más transparencia, que el ciudadano sepa exactamente el porqué se están tomando ciertas medidas. Esto es muy importante porque cuando se habla de políticas a largo plazo los resultados no se van a ver inmediatamente, entonces la población tiene que ser muy consciente de lo que se está haciendo para poder aceptarlo.
P: En relación con la transparencia, es algo que Volt demanda tanto en los partidos como en las instituciones. Sin embargo, en la web de Volt España, en el apartado de Transparencia, a día de hoy (22/04/2024) las únicas cuentas publicadas son de 2019 y 2020, y sus respectivos enlaces no funcionan. ¿A qué se debe esto?
R: Acabamos de cambiar de página web, lo vamos a mirar porque deberían estar todas.
P: Volviendo a la cuestión climática, en el programa nacional, me ha resultado interesante que, en el apartado de Energía, se hable de “instalar paneles solares en cualquier superficie, priorizando la descarbonización energética, sobre la estética, la protección cultural o los derechos de los vecinos”. ¿Pretendéis que haya placas solares en monumentos históricos como la Alhambra?
R: No, porque ahí también tiene que haber un respeto hacia el patrimonio histórico y cultural. Pero sí habrá placas solares en hospitales, colegios, institutos… Edificios que realmente puedan beneficiarse muchísimo de esta instalación.
P: Y cuando se habla sobre los derechos de los vecinos, ¿qué derechos se vulnerarían?
R: Por ejemplo, en una azotea de uso y disfrute. No quiere decir que se vayan a quitar todos los derechos. Es simplemente buscar ese equilibrio, porque sí que es fundamental descarbonizar la energía. Las placas solares ahora mismo son uno de los métodos más eficientes, y si invertimos mucho más en innovación tecnológica lo serán aún más. La idea es el poder tener también un consumo sostenible.
P: Esa transición ecológica, ¿quién la lideraría? ¿El Estado o las empresas privadas?
R: Tiene que ser en conjunto siempre, lo que no podemos es seguir teniendo dos vías que van cada una por su lado. Nosotros abogamos por una colaboración público-privada en temas de investigación y de innovación tecnológica, porque esa investigación puede ayudar muchísimo a las empresas. Las empresas ayudan al Estado fomentando el empleo verde. Tenemos muchos recursos en España y a nivel europeo que tenemos que poner en conjunto para ser muchísimo más eficientes y eficaces.
Seguridad y Defensa
P: ¿Debe la Unión Europea intervenir en la guerra de Ucrania para alcanzar la paz?
R: Nosotros creemos que Ucrania necesita un apoyo muchísimo más fuerte del que está recibiendo. Yo estuve en Ucrania hace una semana, justo acabo de volver y necesitan urgentemente apoyo económico y militar. Sí que planteamos la posibilidad de mandar personas a zonas, no al frente, sino, por ejemplo, en la frontera con Bielorrusia, que es una zona que no está en guerra. Y, sin embargo, gran parte del Ejército ucraniano está allí por una posible amenaza. Nuestra idea es apoyarlos también con muchos recursos, pero de momento no planteamos la opción de participar en la guerra activamente, pero sí el apoyar a Ucrania de una manera mucho más potente.
P: ¿Ese apoyo sería a través de ONGs?
R: El rol de las ONGs es fundamental, pero no. Nosotros lo que apoyamos es que tenemos recursos suficientes en la Unión Europea como para poder incrementar el apoyo económico que se está dando, porque ahora el apoyo siempre es bastante a corto plazo. Nadie invierte en Ucrania, porque no hay seguridad de que vaya a seguir habiendo fondos a largo plazo. Lo fundamental es tener un compromiso a largo plazo, no en los próximos 6 meses, en los próximos 6, 10, 15 años, porque así puedes fomentar la industria, el comercio… No podemos seguir dependiendo de Estados Unidos. Ahora ha aprobado Estados Unidos la ayuda económica a Ucrania, pero puede haber un cambio de gobierno cuando sean las elecciones, y cambiarlo todo.
Militarmente se puede apoyar con el envío de armamento y de munición. Esto es algo también que hemos pedido en el Parlamento Europeo. Tenemos suficiente material armamentístico como para poder enviar mucho más a Ucrania. La Unión Europea tiene la capacidad a día de hoy de acabar la guerra con la victoria de Ucrania. Lo que pasa es que no se está haciendo por voluntad política. Para poder hacer realidad esa idea, nosotros planteamos dos cosas. Una es la reforma de la Unión Europea, cómo se toman las decisiones para que no pueda haber un partido en un gobierno bloqueando decisiones; y luego lo otra es sentar las bases para un Ejército europeo. Empezar a crear, a generar armamento de munición de manera conjunta. Fortalecer la industria armamentística europea, que no nacional, compra conjunta, desarrollo conjunto, innovación conjunta…
P: Entre el pacifismo y el militarismo, ¿dónde se sitúa Volt?
R: Nosotros siempre abogamos por la paz. La Unión Europea es un proyecto de paz y queremos que lo siga siendo. Por eso también queremos una Ucrania dentro de la Unión Europea, dentro de una Europa en paz. Pero tampoco podemos ser naive (ingenuos) ante la situación geopolítica que estamos viviendo. Mensajes como el “No a la guerra» son muy simplistas, porque nadie quiere la guerra. Pero estamos en una situación en la que eso no sirve de nada. La diplomacia con Putin no existe, eso es una quimera. Hay que ser pragmáticos, ni beligerantes, ni alarmistas, ni militaristas, pero sí ser conscientes de la realidad que nos rodea y dar los pasos adecuados para hacerle frente.
P: En el programa se habla de sustituir la figura del Alto Representante de la Unión para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad por un Ministro de Asuntos Exteriores. ¿Por qué?
R: Por dos cosas. La primera, porque planteamos un sistema de gobierno diferente, una Europa federal liderada por un Primer Ministro y un gabinete de ministros más reducido y que tengan esa responsabilidad única sobre esos temas. Pero luego hay otro tema y es que estos respondan al Parlamento Europeo. Ahora mismo el Parlamento Europeo en materia de política exterior y de defensa tiene muy pocas competencias. Como mucho puede dar una opinión, pero realmente no tiene ningún impacto.
Volt y los jóvenes
P: En tu tribuna del diario La Rioja, la de Mujer y joven, doble desafío, hablas sobre el reto que es para una mujer joven desarrollarse en política. ¿Has tenido impedimentos para realizar una trayectoria en Volt o en la política en general?
R: Es muy diferente en Volt y en la política tradicional, porque en la política tradicional lo que veo es un poco de desconfianza. Una mujer joven que entra en política, siento que tengo que demostrar continuamente que los jóvenes tenemos que estar en política. Creo que, por ejemplo, en materia de género en España hemos avanzado muchísimo, pero no hemos avanzado tanto en otros países de la UE. El tema de ser joven sigue siendo una lacra porque no hay espacio para los jóvenes en la política en España y esto es algo de lo que hablamos mucho, pero que también queremos demostrar.
En Volt es muy interesante porque tenemos la media de edad más baja de toda la Unión Europea en un partido, y es precisamente porque los jóvenes entran en Volt porque saben que su voz vale lo mismo que la de los que no son tan jóvenes. Cada persona que es parte de la membresía tiene los mismos derechos. Puede votar, puede participar desde el primer día en la redacción de políticas, en las votaciones, en la toma de decisiones… Y esto es algo muy democrático y muy nuevo. La decisión consciente que hicimos de no tener unas juventudes, porque al final las juventudes relegan a la juventud a un segundo plano. Pueden dar gracias si consiguen algún puesto interesante en una lista electoral.
P: Uno de los problemas de la política actual es la crispación ¿Cómo se podría solucionar? ¿Con una renovación de cargos?
R: Es fundamental tener un partido más moderado y que realmente pueda tender esos puentes. Ahora mismo hay una situación de bibloquismo, no ya no bipartidismo, sino bibloquismo, dos bloques que son completamente incapaces de hablar el uno con el otro. Es un insulto tras otro, un echar en cara; y esto creo que no es suficiente con una renovación de los cargos de esos partidos. Es necesario un nuevo partido que realmente pueda tender sus puentes y que haga un poco de bisagra para hacer política.
P: ¿Y os veis como el partido bisagra en el ámbito nacional?
R: Ese es nuestro objetivo. Nuestro nombre viene de eso, queremos dar una nueva energía a la política y poder responder a todas esas personas que están cansadas y hartas de ver esa situación de bloqueo, que hace que la gente cada vez se identifique menos con la política, que cada vez participe menos y que no se sienta representada.
P: ¿Habéis notado algún inconveniente para conectar con el electorado más adulto?
R: Alguna vez nos han preguntado “sí, es un partido de jóvenes, pero, ¿solo para jóvenes? Y no. Nosotros abogamos mucho por el diálogo intergeneracional, porque también entendemos que no se puede hacer política sin tener en cuenta ese pacto intergeneracional. En este caso, yo soy la candidata joven pero luego en otros países tenemos a gente que no lo es tanto.
Feminismo y la cuestión de la mujer
P: Antes has mencionado que se ha avanzado mucho en materia de género en España y habéis demostrado apoyo a la Ley Trans y a la Reforma del aborto de la anterior legislatura. ¿Cuál es tu posición sobre la ley del «Solo sí es sí”?
R: No soy una experta en materia de género y en esa ley. Nosotros sí que hablamos mucho del tema del consentimiento, que es algo fundamental y que también tenemos que tener a nivel europeo. Si no me equivoco, esta es una de las primeras leyes sobre el consentimiento en la UE. Creo que es una ley que hacía falta revisar, por las consecuencias que ha tenido un tanto negativas, pero desde luego todo el apoyo a que haya una ley sobre el consentimiento.
P: Tenéis también una Política contra la trata, ¿cuál es la posición de Volt sobre la prostitución?
R: Sí, tenemos una política de trata y, además, la escribí yo. Es una política muy dura, quizás, para algunos, pero lo que hace es cambiar el foco en vez de ser un acto criminal a un atentado contra los derechos humanos, con lo cual lo haces muchísimo más grave en ese caso. Es una forma de luchar contra la trata de una manera más contundente y luego poniendo a la víctima siempre en el centro de todas las acciones y respetar sus derechos.
En cuanto a la prostitución, tenemos una política de despenalizar el trabajo sexual. El objetivo siempre es minimizar el sufrimiento de una persona que está en esa situación. Queremos acabar con el trabajo sexual en todas las personas que no lo quieran de manera libre. Pero la política abolicionista tiene este objetivo a largo plazo, pero hasta que se consiga no protege los derechos de esas personas que ya están en esa situación. Entonces nuestra política de despenalización va en ese sentido, de asegurar que todas estas personas que ya están en esa situación, tengan al menos cierta seguridad de poder ir a la policía si sufren violencia, de poder ir al hospital, de poder tener ciertos derechos económicos y sociales para reducir esa vulnerabilidad.
P: ¿Esa política de despenalización acabaría siendo de legalización?
R: Legalización a mí me suena a lo de Países Bajos, de los escaparates. Ese no es nuestro objetivo. En un mundo ideal nuestro objetivo es que solo esa minoría que realmente quiere hacer este trabajo por decisión propia se dediquen a ello. Lo que pasa es que eso es un mundo muy idealista.
El proceso electoral
P: Hay propuestas en el programa de Volt que son de ámbito nacional, me imagino que para en un futuro presentarse a unas generales.
R: Sí, nuestro objetivo era habernos presentado en las generales cuando iban a ser en noviembre. El adelanto electoral nos hizo mucho daño porque el proceso para presentarse a las elecciones es tremendo. Realmente está diseñado para dejar fuera a todos los partidos pequeños, porque tienes muy poco tiempo para recoger firmas, para hacer la lista, para hacer tu programa… Ahora mismo lo estamos viviendo. Para poder presentarnos a las europeas necesitamos 50 avales o 15.000 firmas de ciudadanos.
P: ¿Y qué tal ese proceso? Estuvisteis la semana pasada recogiendo firmas.
R: Tremendo. Recoger las firmas de ciudadanos supone un obstáculo por el hecho de que son muchas firmas para un partido tan pequeño. Pero el mayor problema lo está habiendo con los avales de los cargos electos porque nos hemos encontrado ya con gente que nos ha dicho “mi partido me expulsará si os doy la firma”. Esto nos parece completamente antidemocrático.
P: ¿Se pueden dar nombres?
R: Esto nos ha pasado con gente del PP sobre todo, pero no descartamos que nos pase con otros partidos.
P: Para terminar, ¿cómo va a ser la campaña electoral?
R: Pues muy basada en las redes sociales. Vamos a intentar estar mucho en las redes sociales y sí que vamos a intentar que sea lo más transnacional posible. Ya tuvimos nuestro evento de lanzamiento de campaña en Bruselas, donde elegimos nuestros cabezas de lista, y fue nuestro primer evento transnacional. Es verdad que por tema de recursos es muy difícil que podamos hacer tantos eventos transnacionales, porque al final requiere mucho viaje y coordinación. Luego el tema del idioma, que al final tampoco llegas a toda la población si solamente hablas en inglés. Pero sí que estamos planeando eventos conjuntos con Portugal, por ejemplo.

