La periodista reflexiona sobre el poder de las redes sociales, el movimiento #Cuéntalo y la impunidad en los entornos de poder
Cristina Fallarás, periodista, escritora y activista zaragozana ha dado el pasado viernes una charla abierta en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, bajo el nombre de «Nosotras rompemos el silencio», en un momento polémico para la institución tras las acusaciones a Juan Carlos Monedero.
De la imprenta a la 3ª revolución: Las redes sociales
Fallarás inició su charla con una reflexión sobre el fin de una era: la de la imprenta y la democracia «teórica», dando paso a lo que ella denomina la «tercera revolución»: la de las redes sociales.
Para ilustrar este cambio, la periodista utilizó una metáfora contundente: los años 2015-2017 fueron, en sus palabras, «años muy húmedos». Y, ¿qué ocurre cuando se dan estas condiciones meteorológicas? Brotan setas. De repente, el terreno social español se llenó de estos hongos, símbolos de lo que estaba oculto y comenzaba a emerger. Desde la existencia de fosas comunes en España y los escándalos de corrupción en la monarquía hasta la mayor verdad oculta, la violencia machista.
Sin embargo, las redes sociales no están exentas de controversias. Si bien han
democratizado la comunicación, también han sido vehículos de desinformación y fake news. Cristina Fallarás recordó que la manipulación informativa no es nueva: desde Octavio en la Antigua Roma hasta el hundimiento del USS Maine en 1898, la desinformación ha sido una herramienta de poder. Lo que ha cambiado es la escala y la velocidad con la que se propagan.
#Cuéntalo: el poder de la memoria colectiva
Uno de los momentos más destacados de su intervención fue cuando habló del
movimiento #Cuéntalo. Proyecto que inició en 2018, como heredera del norteamericano #Metoo, el #PrimAcoso—campaña iniciada por la concejala gallega Carme Fouces para denunciar y visibilizar las agresiones sexuales— y tras la sentencia de “La Manada”.
El movimiento norteamericano había surgido con testimonios de celebridades y había sido secundado por miles de mujeres con un simple «yo también» (me too). Fallarás comprendió la importancia del lenguaje: las víctimas no debían limitarse a respaldar la historia de otra persona, sino contar la suya propia. De ahí que su iniciativa no se llamara «yo también», sino #Cuéntalo, convirtiendo por primera vez la memoria colectiva en irrefutable.
Dos semanas después de su creación, ya se habían compartido tres millones de relatos. Pero las consecuencias no tardaron en aparecer: muchas víctimas comenzaron a recibir represalias por haber hablado. Fue entonces cuando Fallarás dio con la clave final: el canal ya existía —las redes sociales—, pero faltaba proteger a quienes contaban sus historias. Así, el anonimato se reveló como la solución.
La impunidad en los entornos de poder
La recolección de testimonios de mujeres ha sido clave en casos recientes, que han sacudido la esfera pública española. Uno de los ejemplos más destacados ha sido la renuncia de Íñigo Errejón, exdirigente de Podemos, precipitada por las denuncias anónimas de varias mujeres publicadas por Cristina Fallarás en sus redes sociales. Ahora, la atención se centra en Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), quien está siendo investigado por un presunto caso de acoso sexual.
La periodista ha sido crítica con la impunidad de la que han gozado los agresores en todos los espacios, incluyendo la política. Y ha recordado que la violencia hacia las mujeres no entiende de ideologías. Subrayando que es un problema sistémico afirmó, “Tengo acusaciones en mi bandeja de todos los partidos políticos”.
La investigación contra Monedero ha vuelto a poner contra las cuerdas a la izquierda española, que se estaba recuperando del escándalo de Iñigo Errejón. A pesar de que la noticia se haya hecho eco, la polémica entorno al todavía profesor de la UCM no es nueva. Hace tres años, la facultad donde imparte clases fue empapelada durante el 8M con carteles que lo señalaban como «acosador». Sin embargo, fue solo recientemente que la universidad recibió una denuncia formal y activó su protocolo de acoso sexual. Reforzando la credibilidad de la víctima y encargándole a su Unidad de Igualdad la gestión de la investigación.

¿Consecuencias para Monedero?
A pesar de esto, la mirada pública está ahora puesta las posibles consecuencias que esta investigación podría tener para la carrera política y académica de Monedero. En 2023, fue apartado de Podemos, aunque en ese momento las denuncias públicas se centraban en su conducta como profesor.
Esta semana, Monedero no acudió a clases y justificó su ausencia alegando problemas de salud. Sin embargo, no ha sido hasta este miércoles que la UCM ha emitido un comunicado. “Ante la lógica preocupación existente entre el alumnado de nuestra Facultad, (…) informamos de lo siguiente: El profesor Juan Carlos Monedero no impartirá las clases de ‘Teoría política contemporánea’ en el Doble Grado de Derecho y Ciencias Políticas y ‘Teoría y práctica de las democracias’ en el Grado de Relaciones Internacionales hasta nuevo aviso”.
Aunque se ha conocido por fuentes de la universidad que Monedero ha solicitado una baja laboral, la institución no ha especificado si su ausencia será temporal o permanente. La Complutense está a la espera de que la Inspección de Servicios evalúe los informes presentados sobre la acusación y tome una decisión: trasladar la denuncia a la Fiscalía, imponer una sanción temporal al acusado o archivar el caso.

Rompamos el silencio
La escritora y periodista zaragozana finalizó su charla con dos palabras: Resistencia y clandestinidad.
Dos grandes palabras que sintetizaban la incansable lucha que han tenido que batallar las mujeres durante toda la historia. La resistencia ante todas las adversidades impuestas por el sistema patriarcal y la clandestinidad como recordatorio de cómo tantas veces se ha intentado silenciar sus voces.
Nada más importante que seguir luchando, nada más importante que romper el silencio.

