House of the dragon vuelve una semana más para revelar el destino de ciertos personajes y afianzar alianzas. (cuidado: spoilers)
El nuevo episodio de House of the Dragon vuelve tras el incierto desenlace del capítulo anterior, un capítulo que marca el ecuador de la serie y que se centra en marcar el rumbo de la guerra.
Tras la muerte de Rhaenys, el bando Negro se encuentra desolado. Los Verdes no se quedan atrás, ya que tienen que hacer frente a un Consejo sin el liderazgo del Rey. Este debe permanecer postrado en una cama mientras los maestres hacen lo imposible por curar sus quemaduras y salvarle la vida.
Hacen frente a la cuestión que todos pensaban, pero no se atrevían a verbalizar: ¿Quién se encargará de reinar en ausencia de Aegon?
Alicent sospecha de que su hijo Aemond ha tenido algo que ver con el incidente pasado, y se ofrece a ser ella quien ocupe el puesto. Recordemos que tanto ella como la anterior Mano del Rey, Otto Hightower, reinaron durante años en nombre de Viserys.
Pero el Consejo no cree que la adecuada para tal puesto sea una mujer, ya que basan parte del nombramiento como heredero de Aegon en la incapacidad de una mujer para reinar, algo nunca visto en Los Siete Reinos. Es por ello por lo que la opción más lógica les parece el actual heredero de Aegon, su hermano menor Aemond.
Así comienza una nueva era en la que Aemond será el Rey Regente, una época que comienza con el bloqueo de Desembarco del Rey, para evitar posibles revueltas debido a las malas condiciones de vida.

Por otra parte, muestran la continuación de tramas antes exploradas, como la llegada de Rhaena y los hijos de Rhaenyra a Tierra de los Arryn. Lady Jayne Arryn se muestra molesta porque el trato que había forjado con Rhaenyra era la protección de los pequeños a cambio de tres dragones adultos que protegieran el Valle. En cambio, lo único que ha recibido son tres huevos de dragón que eclosionarán lentamente. Aun así, parece que cumplirá su parte del trato y consuela a Rhaena por la muerte de su abuela.
Su hermana también tiene protagonismo en este episodio, reuniéndose a petición de la Reina con su abuelo, Corlys Velaryon. Le transmite la intención de Rhaenyra de hacerle Mano, aunque Corlys se encuentra profundamente dolido tras la muerte de su esposa Rhaenys y no parece agradarle la idea.
Su nieta intenta convencerle, a lo que él ofrece una contrapropuesta: nombrarla heredera de Marcaderiva. Tras la muerte de Lucerys, el heredero de Marcaderiva tendría que pasara a ser Joffrey, su hermano menor. Pero Corlys no se siente cómodo con ello, y prefiere otorgárselo a su otra nieta. Ella alega que es más Targaryen que Velaryon, y que ella no es la verdadera heredera, sino alguien que posea el apellido Velaryon como Joffrey.

Siguiendo un poco la estela de la familia, el capitulo también explora el trabajo de Daemon en Harrenhal. En una de las escenas más polémicas del capítulo, se muestra otra de sus alucinaciones. Esta vez, el Príncipe Canalla se encuentra con una mujer en su cama con la que comparte escenas bastante íntimas. Ella le alaba y le dice que él debería haber sido el rey, la única pega es que nació antes Viserys. Daemon parece inmerso en la alucinación hasta que ella revela ser su madre. En otra escena más tarde queda claro que Daemon no conocía quien era esa mujer. Es algo que desvela Alys Ríos, la bruja que aparentemente es el artífice de estas alucinaciones. La razón detrás de sus manipulaciones es aún un misterio.
A parte de ello, Daemon consigue forjar una alianza con los Blackwood, algo que ya vimos en el anterior episodio. Daemon cree que necesitan a los Bracken de su lado de igual manera, a pesar de la reticencia de estos. Manda a Samwell Blackwood para que les hostigue de manera extraoficial, pero Samwell perpetua una matanza portando los estandartes de la Casa Targaryen, lo que enfrenta a los Bracken con Daemon y su causa.

En Rocadragón, Jacaerys vuelve de negociar con los Tully su alianza con el Bando de Rhaenyra a espaldas de esta. El príncipe comienza a tomar decisiones de manera independiente ya que está convencido de que su habilidad para negociar alianzas es valiosa, y tras lo acontecido, la única solución es actuar.
Tras lograr su objetivo, se reúne con su madre. Aunque la Reina se muestra orgullosa de su hijo, está profundamente preocupada, sabiendo que eventualmente tendrán que enfrentarse a Vhagar para poder tomar Desembarco del Rey. Es entonces cuando él tiene la idea de reunir personas que tengan sangre Targaryen. Ellos podrán reclamar los dragones que aún quedan sin jinete y unirlos a su bando.

Uno de los momentos claves de la Danza de Dragones: las Semillas de Dragón. Algunos Targaryen a lo largo de sus años en Poniente mantuvieron relaciones con mujeres de los Siete Reinos, sin necesidad de que ellas fueran de sangre real o noble. Jacaerys ofrecerá tierras, riquezas y el título de caballero a quien pueda conseguir domar alguno de los dragones.
Entre los dragones que carecen de jinete están: Bruma, el antiguo dragón de Laenor Velaryon; Vermithor, el segundo dragón más grande después de Vhagar; Ala de Plata, antigua dragona de la reina Alysanne y, por último, Robaovejas, un dragón del que poco sabemos pero que seguro será importante para la guerra.
Así termina el quinto capítulo de la segunda temporada, que da salida a la recta final. Dentro de poco descubriremos quienes conseguirán dominar a estos dragones y si serán capaces de enfrentarse a la temida Vhagar.























