Reivindicando la labor de la mujer en la literatura
Nuestra sección de literatura está llena de mujeres. Mujeres que escriben, que pintan nuevos mundos y nos permiten conocer a grandes personajes. Se mueven en todos los géneros literarios, sin tabúes. Hablan sobre lo que les preocupa, sobre lo que sufren y sobre lo que desean.
Pero no siempre fue así. Durante muchos años, las mujeres estuvieron relegadas al ámbito de la vida privada y no pudieron obtener reconocimiento por su labor como escritoras. “En la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer”, escribió Virginia Woolf. Y basta con mirar nuestros libros de texto de literatura para comprobar cómo la mayor parte de nuestras obras están firmadas por hombres.
Recordando que ellas escriben
Desde 2016, se celebra el Día de las Escritoras para reivindicar la labor y el legado literario de las mujeres. La fecha elegida es el lunes más cercano al 15 de octubre, aniversario del fallecimiento de Teresa de Jesús. Fue una propuesta de la Biblioteca Nacional de España, en colaboración con la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y con la Asociación Clásicas y Modernas.

Cada año, distintas bibliotecas, librerías, centros culturales y entidades se unen a esta iniciativa y rescatan los textos de grandes novelistas, poetas y dramaturgas tanto nacionales como internacionales. Supone una oportunidad para descubrir autoras, no solo contemporáneas, sino también antiguas, aquellas que hasta hace poco no aparecían en los libros de texto y que, en muchos casos, siguen sin aparecer.
Al igual que hacen hoy muchos espacios, recordamos algunas de las escritoras más relevantes a lo largo de la historia, tanto en nuestro país como fuera de él.
Siglo XVII: Juana Inés de la Cruz
Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fue una poeta y dramaturga mexicana que está considerada como una de las mayores exponentes del barroco español. Con 16 años ingresó en un convento como carmelita descalza, lo que le permitió tener acceso a los libros y dedicarse a la literatura.

Disfrutó de un amplio reconocimiento en vida y destaca una de sus redondillas que comienza con “Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón…”, en la que defiende la difícil situación de la mujer. Critica la conducta masculina, que educa a la mujer y después la reprende, y pone en valor a la mujer.
En este mismo siglo, Mary Wollstonecraft luchó activamente por la educación de las mujeres en su libro Vindicación de los derechos de la mujer (1792). Pero no fue hasta el siglo XIX cuando se dieron cambios significativos en la alfabetización y el mundo editorial.
Siglo XIX: Carolina Coronado y la lucha por la mujer escritora
Mientras que para Juana Inés de la Cruz el acceso a los libros estaba vinculado a la vida conventual, con la Revolución Industrial la situación cambió. Gracias la imprenta aumentaron las publicaciones editoriales y el índice de alfabetización. Surgieron nuevas mujeres escritoras, que en su mayor parte publicaban con pseudónimos. Se popularizó el folletín, con historias melodramáticas y en las que se enfatizaba un “yo romántico”, original y único.
En este contexto, Carolina Coronado (1820-1911) luchó activamente para que las mujeres pudiesen escribir. Fundó la Hermandad Lírica, una red de poetas para ayudar a otras jóvenes a publicar. Muchos la consideran una de las primeras y más significativas redes de sororidad en la cultura española. En sus poemas, critica a una sociedad que rechaza a la mujer escritora y que no cree que sea capaz de desarrollar esta labor.

Siglo XIX en Galicia
De esta misma época, debemos mencionar a dos grandes autoras de las Letras Gallegas como son Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro. María Xesús Lama, profesora en la Universidad de Barcelona, ha estudiado sus obras y sostiene que ambas “reivindican una educación igualitaria de las mujeres”.
Emilia Pardo Bazán (1851- 1921) fue reconocida en vida y mantuvo una gran vida social con los políticos e intelectuales del momento. Cultivó la poesía y el ensayo, pero también escribió artículos periodísticos, libros, crónicas de viajes y alguna obra dramática. Trataba temas como la sororidad, la violencia de género, el divorcio, la maternidad o la infidelidad, entre otros.

La autora de la primera gran obra impresa en gallego, Cantares Gallegos, es Rosalía de Castro (1837-1885). Fue una gran defensora de la publicación y escritura en esta lengua, por lo que se considera precursora del Rexurdimiento, un movimiento que recuperaba el gallego como lengua de cultura.
Siglo XIX en Gran Bretaña
Si Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro se han convertido en iconos de Galicia, debemos destacar ahora a varias autoras británicas del mismo siglo, cuyas obras forman hoy parte de la cultura universal. Son las creadoras de grandes personajes de la literatura, también llevados al cine, como Frankenstein, el señor Darcy o Jane Eyre.

Mary Shelley (1797-1851) logró el reconocimiento mundial gracias a Frankenstein o el Prometeo moderno (1818), una de las obras más importantes en la ficción gótica y de terror. En esta novela, la autora refleja los miedos de la mujer, pues identifica al propio monstruo con la mujer escritora que es rechazada en el ámbito público de la sociedad.
También por las innumerables adaptaciones al cine, conocemos el nombre de Jane Austen (1775-1817), una exponente de la novela romántica con tintes costumbristas. En sus novelas encontramos un buen sentido del humor y una parodia de la sociedad de la época. A día de hoy, su obra sigue inspirando novelas, películas y series.
Charlotte Brontë (1816-1855), Emily Brontë (1818-1848) y Anne Brontë (1820-1849) fueron tres hermanas que rompieron moldes y destacaron en la literatura. En sus obras encontramos personajes complejos, giros inesperados y reivindicaciones sobre la figura de la mujer. Escribían a escondidas y tuvieron que usar pseudónimos masculinos para que la crítica las tomase en serio.

Siglo XX en España: Las “sinsombrero”
En 1929 Virginia Wolf (1882-1941) puso sobre la mesa la situación en la que vivían las mujeres escritoras y declaró que «una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas”. Esta es la tesis de Una habitación propia, una obra clave en la literatura feminista.
A lo largo del siglo XX destacan varias autoras que deben enfrentarse a la sociedad y luchar por su lugar en la literatura. En el marco nacional, no podemos pensar en estos años sin el legado de la Generación del 27: Federico García Lorca, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Dámaso Alonso…
Sin embargo, ellos no fueron los únicos autores que marcaron este periodo. Al mismo tiempo, desarrollaban su obra literaria Concha Méndez, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, Margarita Gil Roësset, María Zambrano, María Teresa León y Maruja Mallo. Sus producciones tenían una calidad igual o mayor que la de los hombres, pero tuvieron menor reconocimiento.

Este grupo se conoce como “Las sinsombrero” porque se quitaron el sombrero en la Puerta del Sol de Madrid como símbolo de rebeldía. En este gesto era muy mal percibido en la época, por lo que recibieron insultos e incluso agresiones. Algunos autores hicieron eco de este hecho, Jorge Luis Borges con su artículo “Los intelectuales son contrarios a la costumbre de usar sombrero”.
Siglo XXI: Las voces de nuestro tiempo
Desde el siglo XX hasta hoy, el papel de la mujer en la literatura se ha ido consolidando. Según los datos publicados por el Ministerio de Cultura en 2023, las mujeres son más lectoras que los hombres, pero su cuota de publicación sigue siendo menor a la de los hombres.
No obstante, existe un gran reconocimiento a las escritoras y un buen ejemplo es el reciente Premio Nobel de Literatura 2024 de Han Kang. Ha sido la primera autora de nacionalidad coreana y decimoctava mujer en la historia en ganarlo.
Escritoras por todo el mundo
Con la globalización y un mercado editorial amplio, podemos leer a autoras contemporáneas de distintas nacionalidades que exponen su visión particular del mundo. Entre ellas, podemos destacar a Mariana Enríquez y Najat El Hachmi, con reivindicaciones sociales muy marcadas.
En el ámbito de los relatos de terror, Mariana Enríquez se convertido en una de las escritoras argentinas más leídas y apreciadas. Su estilo es un gótico contemporáneo e inquietante, que incluye denuncias sobre las desigualdades sociales. Destacan libros como Los peligros de fumar en la cama o Las cosas que perdimos en el fuego.

Por su parte, Najat El Hachmi es una escritora española de origen marroquí cuyas obras invitan a reflexionar sobre la educación sexista, el patriarcado, la herencia cultural y colonial o el racismo. En 2021, ganó el Premio Nadal con su novela El lunes nos querrán, sobre la vida de dos chicas marroquíes en la periferia de una ciudad.
“Nosotras luchamos”
El Día de las Escritoras nos recuerda el espacio que tiene la mujer dentro de la literatura y lucha por preservarlo. No se trata de una conmemoración anual, sino de remarcar cómo, día a día, las autoras están y seguirán estando en nuestras estanterías. Además, esta visión nos permite redescubrir y recordar a todas aquellas que fueron silenciadas, para poner en valor grandes obras de nuestra literatura.
La poeta y escritora Elvira Sastre revindica esta lucha en su poema «Somos mujeres»:
«Miradnos.
Decidimos cambiar la dirección del puño
porque nosotras no nos defendemos:
nosotras luchamos.
(…)
Miradnos.
Somos música,
inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables,
luz en un lugar que aún no es capaz de
abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos,
porque la belleza siempre cegó los ojos
de aquel que no sabía mirar.
(…)
Porque un mundo sin mujeres
no es más que un mundo vacío y a oscuras.
Y nosotras
estamos aquí
para despertaros
y encender la mecha.»


